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azúcar teológico universalismoHay prácticas diarias que nos ayudan a entender realidades teológicas. Por ejemplo, la ingesta de azúcar. A estas alturas de la historia, está claro que tomar este producto es algo dañino pero… nos gusta tanto. Es bien sabido que genera fatiga y que, en exceso, nos mantiene en niveles de cansancio que pueden derivar en trastornos de ánimo. Y nos hace tener hambre constante, afecta el sistema cardiovascular, envejece la piel, produce obesidad; y presenta problemas de concentración, memoria y, en algunos casos, se asocia con el Alzhéimer. Endulza pero, poco a poco, mata.

Azúcar teológico

Podríamos decir que el «azúcar teológico» (propuestas doctrinales que tienen apariencia positiva pero que esconden un gran daño) tiene efectos similares. Genera, con el tiempo, apatía en los miembros de iglesia y, como consecuencia, ciertos niveles de culpabilidad inhibidora. Hace que, en lugar de tener un buen fundamento doctrinal, se «picotee» constantemente buscando novedades religiosas. Afecta nuestro corazón porque genera tsunamis emocionales que surgen del estímulo constante. Produce «sobrepeso» espiritual y, por lo tanto, nos cuesta movernos eclesiásticamente y realizar la misión a la que hemos sido llamados. Como en el caso de su homólogo físico, nos desenfoca y desconcentra de lo que debemos ser, la memoria de lo que fuimos y, tristemente, nos hace perder el contacto con la realidad. El «azúcar teológico» también endulza pero, no lo dudes, poco a poco, mata.

Algunas propuestas de «azúcar teológico» son fácilmente reconocibles. Por ejemplo, la gracia barata (que desdibuja la realidad de la salvación y en la que todo es válido porque, supuestamente, somos salvos). O el perfeccionismo (que nos propone posibilidades que no tenemos y que nos hunden en un orgullo espiritual difícilmente curable). O el «no pasa nada» (que ha llevado a cientos de jóvenes a vivir experiencias que nunca debieran haber vivido y que les aportan poco). Y, últimamente, el universalismo (que disfraza el error de «nueva luz» y «verdad liberadora» cuando ni es nuevo, ni libera).

De estos últimos «azucarillos» deseo que reflexionemos.

  1. Primer terrón: Nueva luz

El universalismo se presenta en algunos entornos adventistas como una «nueva luz» sobre el proceso de salvación. No es cierto. Esta interpretación tiene sus primeras manifestaciones con Orígenes, aunque antes se habían producido teorías que permitirían llegar a las conclusiones  de este teólogo (panteísmo en los gnósticos egipcios o en los Oráculos Sibilinos). Hablar de Orígenes es hablar del siglo II y III d.C. (nace en el 185 y muere en el 203). No es precisamente algo cercano en el tiempo, ni demasiado nuevo.

El «Adamantio» (así le llamaban por su pureza de carácter) acuñó una expresión para definir su concepto de salvación universal: Apokatástasis (restauración). Le preocupaban mucho ciertos atributos de Dios como la bondad o la omnipotencia que podían entrar en conflicto con el dolor, la enfermedad o la muerte de las personas. Además, se oponía a una tendencia, que acabó incorporándose en el cristianismo, que proponía el infierno como fuego y castigo eternos. Por esa razón, afirmaba: «La bondad de Dios, a través de su Cristo, puede llamar a todas sus criaturas a un fin, incluso a sus enemigos vencidos y sometidos».[1] Creía firmemente que la bondad de Dios vencería a toda maldad, restaurando a todas las criaturas, incluido Satanás.[2] Para él, el fuego que arde era la propia conciencia que se incendia por su separación de Dios.

Orígenes

Orígenes tuvo que modificar las normas de interpretación de la Biblia para llegar a declaraciones como estas. Mezcló las filosofías externas a la Santa Escritura con una forma alegórica de entender los textos que le permitía vericuetos para que el texto dijera, simbólicamente, casi cualquier cosa. Los siglos III y IV d.C. se vieron muy influidos por esta tendencia, alejando a los teólogos de las fuentes bíblicas en su sentido natural y contextualizado. El resultado, una iglesia alejada del mensaje de Dios.

Tito de Bostra

Tito de Bostra, Gregorio de Nisa, Dídimo «el ciego, Diodoro de Tarso, Teodoro de Mopsuestia, Teodoreto de Ciro fueron algunos de los que continuaron y extendieron esta teoría. En la Edad Media, los lolardos, Alberto Magno, Eckart, Johann Tauler o los «Amigos de Dios», además, mezclaron el universalismo de Orígenes con el panteísmo y el misticismo. Tras la Reforma, muchos anabaptistas y pietistas abrazaron la idea de la restauración (apokatástasis). Filósofos alemanes como Friedrich Schleiermacher (le llamaban el Orígenes alemán) o Albrecht Ritschl apuntaron hacia un universalismo que derivaría en la teología liberal.

Samuel Cox

En el pensamiento británico hallamos a Samuel Cox que, indudablemente, diseminaría esta teoría en pensadores americanos como John Murray, Elhanan Winchester u Hosea Ballou. Tras la creación de la Unitarian Universalist Association, especialmente con Clarence Skinner, se genera una tendencia de teología liberal que no solo propone la salvación de todas las personas sino que, además, llega a rechazar la deidad de Cristo. Y la retahíla de teólogos continúa hasta nuestros días donde destaca, sobre todo por su capacidad de comunicación en los media, Rob Bell y su relación con la Reconciliación Universal. Algunos de sus libros (Love wins o Saved me from Hell: My Road to Universalism), al igual que la película «The Shack» (La cabaña) han impactado a multitudes y extendido esta teoría.

Entonces, de «nueva luz» nada. Luz viejuna y de candil.

Pero el azúcar de la «nueva luz» atrae mucho a una sociedad que vive en el marco de la novedad, de la inmediatez y de la superficialidad. El escaso conocimiento del pasado nos lleva a concluir que son grandes innovaciones propuestas que no lo son ni lo serán. A esa situación hemos de añadir la «Fast Doctrine» o la «Light Religion» que, vía internet, alimentan (lo de «alimentar» es un decir) a tantos creyentes. Mucha caloría vacía y, por lo tanto, dañina.

  1. Segundo terrón: Verdad liberadora

En nuestros tiempos cohabitan tres tipos de verdades. En primer lugar, la verdad científica. Es característica de la Modernidad y se apropia los atributos de objetividad y certeza. Asociada al Positivismo y al Materialismo, tiene como fundamento lo experimental y el análisis metodológico. Con el tiempo se convirtió en una vaca sagrada y no admite propuestas que no se enmarquen en sus parámetros. Está vinculada a progresos técnicos y tecnológicos pero no tanto al desarrollo existencial y transcendente. Es una verdad temporal, objetiva, no manipulable y sin pretensiones de certeza.

Se pudo observar, en cierto período de nuestra iglesia, en los momentos de apología o lucha entre doctrinas, cuando los textos bíblicos se esgrimían más como instrumentos de ataque que de crecimiento personal.

En segundo lugar, resultado del subjetivismo, el relativismo y las ansias de manipulación, nos encontramos con la posverdad. Es una “verdad” que no pretende «ser» sino «aparentar». Es propia de mentirosos o estafadores y tiene por objetivo convencer de que algo es certeza cuando solo es verosimilitud. Antiguamente se le llamaba propaganda política y, hoy, pone su énfasis en las emociones más que en los hechos. En la cultura milénica (millennial), muy interesada en las relaciones y en la inmediatez, se convierte en un arma de afección o desafección.  Suele ir acompañada de «likes» o de expresiones como «me gusta» o «eso era antes, ahora…».

Una verdad mutable, subjetiva, manipulable y con pretensiones de certeza

Es fácil detectar en la iglesia porque se expresa por medio de sermones superficiales, manifestaciones musicales con cierta carga carismática, escuelas sabáticas con un alto componente de tertulia y cuestionamiento populista de toda estructura de orden. Es una tendencia, en estos momentos, entre algunos relativistas (véase artículo: YHWH Dios hizo tierra y cielos).

Observando la emocionalidad de sus videos en internet, el universalismo, ahora, se encontraría en esta etapa. Sería una religiosidad asimilacionista (se adapta a las propuestas del entorno) que surge del error (infierno y fuego eternos) y se mantiene en el error.

En tercer lugar, la verdad bíblica. La Biblia se considera un texto autoritativo. Eso quiere decir que es una guía existencial que se fundamenta en principios universales que se contextualizan sin perder su esencia. Para ser comprendida, no necesita elementos externos a ella y, de ahí, surge la primera de las vías de interpretación: Sola Scriptura. No se precisa, por tanto, ser un especialista para iniciarse en el camino de las certezas.

Tota Sriptura

Además, debe comprenderse en su totalidad (Tota Scriptura) porque, aunque es un texto de textos y le dieron forma múltiples autores, resulta del acto comunicativo de un solo ser: Dios. Esta condición especial le otorga dos valores que se deben tener en cuenta: Unicidad e intencionalidad. Podemos observar su unicidad cuando contemplamos cómo la historia de nuestra salvación discurre por sus páginas en forma de principio organizador (mitte). Entendemos la intencionalidad divina cuando analizamos cómo y cuándo presenta sus mensajes con el objetivo de guiarnos hacia la redención.

Entonces, la verdad bíblica se basa en el Sola Scriptura sin dejar el Tota Scriptura. De ahí que no solo debamos argumentar que una doctrina se muestra en tal o cual texto sino que, además, es coherente con el resto de los textos. Un ejemplo, en Isaías 66,24 aparece la expresión «su gusano nunca morirá». ¿Quiere decir que hay un gusano que es eterno? Si fundara una religión adorando a un «gusano eterno», ¿estaría en lo correcto?

Evidentemente, no. Simplemente porque lo coherente de todo el material bíblico es que solo uno puede ser Dios, YHWH, y no  un gusano. Sin embargo, si afirmo que esa expresión («no morirá») hace referencia a que no dejará de haber gusanos hasta que hayan sido consumidos los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra Dios, puedo constatar que es una afirmación de la Biblia, y de toda la Biblia.

La verdad bíblica es una verdad permanente, real, no manipulable y con plena certeza

El universalismo pretende ser una verdad bíblica. Incluso, hace alarde de esa biblicidad. Es cierto que algunas de sus interpretaciones se basan en textos de la Biblia pero no responden a la coherencia de todos los materiales bíblicos ni de una hermenéutica correcta. Veamos algunos ejemplos:

1. Incoherencia con el resto de la Biblia. Afirmación del universalismo: Todos serán salvos.

Partiendo de textos como el de Romanos 5: 18 (Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida) afirman que todas las criaturas serán salvas.[3] Una simple lectura del capítulo siguiente a este versículo ya cuestiona este argumento (por ejemplo, 6: 15-16) pero se descalifica totalmente cuando le aplicamos el Tota Scriptura.

Con esta premisa, sería difícil explicar textos como Efesios 5: 5-6 (Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.) o todas esas ocasiones en las que Jesús habla de juicio (Mat. 25: 46; Juan 3: 36) u otros textos del Nuevo Testamento (2 Tes 1: 8-9; 1 Cor 1: 18; 4: 3; Heb 2: 3).

2. Hermenéutica incorrecta. Afirmación del universalismo: El lago de Apocalipsis 19 no es literal.

Los seguidores del universalismo creen que los sufrimientos del «infierno» y del lago de fuego no son punitivos, penales ni eternos, sino correctivos, restauradores, purificadores, limpiadores y de duración limitada.[4] Es muy difícil entender de forma simbólica Apoc. 20: 15 (Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego) porque el género literario y el contexto de la perícopa es un relato descriptivo. A menos que se emplee el método de Orígenes: la alegoría. Pero, cuidado, ya sabemos cómo afectó a la iglesia primitiva este método.

3. Premisa incorrecta. Afirmación del universalismo: El amor de Dios limita su justicia.

Este es un argumento de lógica teológica que no emplea como base la Biblia. Para el universalismo, es injusto que un Dios amoroso envíe a personas que han vivido una vida corta a un infierno eterno. Evidentemente, el concepto de «infierno eterno« impregna las premisas. Un error (infierno eterno) genera otro error (justicia divina limitada). Ninguno de los dos responde al mensaje general de la Biblia: Dios es amoroso y justo, y desea que le amemos y guardemos sus mandamientos (Éxo. 20: 6; Deut. 5: 10; 7: 9; Sal. 112: 4).[5]

4. Cambio de significado. Afirmación del universalismo: Los pecados no son pecados.

Para el universalista el pecado solo es falta de información, es no tener una comprensión clara del carácter de Dios. Pero esta afirmación se contradice con el significado de «pecado» en la Biblia. Por ejemplo, 1 Juan 3: 4 (Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley). Como aclara el Comentario Adventista: «Todo pecado es ilegalidad (contra el principio de ley); toda ilegalidad es pecado. Juan, con su manera sencilla y penetrante, pone al descubierto el verdadero carácter del pecado. Declara que pecado es no hacer caso de la ley, es decir, de la ley de Dios».[6] Está claro el significado que el término `pecado´ tiene en la Biblia y no coincide con el que le aplica el universalismo.

El universalismo, por tanto, no responde a la verdad bíblica sino a la posverdad. De ahí la gran dificultad que tiene en explicar textos como: Dan. 12: 2; Mat. 7: 13-14; Juan 3: 18; 2 Tes. 2: 10; Apoc. 20: 14 o Apoc. 21: 8. Algunos de los errores que genera son:[7]

Errores:

  1. Aunque ellos así lo indiquen, no hay base bíblica para la «segunda oportunidad» (que alguien pueda tener otra ocasión de ser salvo tras su muerte).
  2. Concepto incorrecto del juicio. Jesús deja bien claro el concepto de juicio, por lo tanto, su mensaje es opuesto al universalismo.
  3. Al contrario de lo que proponen, el universalismo nunca fue una propuesta de la iglesia primitiva.
  4. La justicia no está limitada por el amor, como argumentan, porque Jesús «ama la justicia» (Heb. 1: 9). No es de extrañar, en este sentido, que no se emplee Miqueas 6: 8 en su argumentario.
  5. Acusar a Dios de que posiblemente sea injusto si todas las criaturas no son salvas no forma parte de los argumentos de un creyente sino del adversario (Rom. 9: 14). Esta acusación es muy antigua y conocemos sus implicaciones.
  6. El universalismo anula la responsabilidad de cada persona de arrepentirse y reclamar el perdón. También impide la posibilidad de que una persona vaya en contra de la voluntad divina y opte por no creer.
  7. Minimiza la muerte de Cristo, un eje fundamental en la teología cristiana.

Verdadera libertad

Sin embargo, esta tendencia religiosa, parece ser «liberación» para muchos cristianos. Lo cierto es que la «verdadera libertad» no tiene cabida con «los deseos de la carne», así lo afirma Gálatas 5. Es muy interesante cómo traduce Gálatas 5: 13 la Reina Valera Contemporánea: «Hermanos, ustedes han sido llamados a la libertad, sólo que no usen la libertad como pretexto para pecar; más bien, sírvanse los unos a los otros por amor». Es desconsolador observar las «innovaciones» que viven muchos adventistas relativistas en su contacto con el universalismo. Suelen estar muy relacionadas con una religiosidad más relajada y asimilacionista en el estilo de vida que en la comprensión de la voluntad divina. ¿La libertad era eso? ¿La «verdadera libertad» de Gálatas es eso?

De pequeños, la gente que nos quería nos daba caramelos, bombones u otro tipo de dulces. ¡Qué ricos nos sabían! Sin embargo, un día nos llegaron las caries y vimos la luz cuando el dentista nos dijo que eran culpa del azúcar. Desde entonces, la imagen de golosinas y chucherías no fue la misma. Parecían buenas pero no lo eran. La posverdad religiosa, como las golosinas y chucherías, es gustosa pero no sana.

  1. Tercer terrón: Ecastología vs escatología

La afirmación bíblica de aquellas cosas que tienen que ver con la salvación (soteriología) y con lo que sucederá al final de los tiempos (escatología) no puede ser un entretenimiento fragmentario (podríamos denominar a esa práctica como «ecastología») [8] de algo tan relevante como el plan divino de salvación. Convertir en posverdad la soteriología o la escatología, sea de forma intencional o no, es oscurecerse doctrinalmente y abrazar la confusión.

Viene de antiguo esa tendencia de tomar solo una parte de la Biblia para demostrar o crear doctrinas que respondan más a intereses personales que a la búsqueda de la verdad. Un ejemplo relacionado con los Evangelios. Los ebionitas eran una secta cristiana de los primeros siglos de tendencia judaizante, para ellos, el único evangelio verdadero era el de Mateo. Excluían los demás. Marción, por el contrario, estaba en contra de todo lo relacionado con el Antiguo Testamento, para él, el único evangelio verdadero era el de Lucas. Excluía los demás. Los valentinianos eran una secta cristiana gnóstica y, por supuesto, para ellos, el único evangelio verdadero era el de Juan. Excluían los demás. Y Taciano, que no le ajustaba del todo ninguno de los Evangelios, hizo una mezcla tomando lo que le interesaba de cada uno de ellos. Le llamó la «armonización» (Diatessaron). Vamos, cristianismo a la carta.[9]

Al analizar la articulación teológica del universalismo sobre cuestiones soteriológicas y escatológicas, detectamos fácilmente que no recurren a materiales bíblicos que se oponen a sus argumentos. Generan, por tanto, una teología fraccionada e incoherente. Y, como resultado, una religiosidad a la carta.

Contraste entre universalismo y adventismo

Observa sinópticamente el contraste entre universalismo y adventismo con relación a estos temas:

CONCEPTO UNIVERSALISMO ADVENTISMO
INICIO MUNDO SIN PECADO MUNDO SIN PECADO
PROBLEMA PECADO PECADO
RESULTADOS DEL PECADO ENFERMEDAD

SUFRIMIENTO

MUERTE

 

INCOHERENCIA: ¿PARA QUÉ?

ENFERMEDAD

SUFRIMIENTO

MUERTE

 

COHERENCIA: PLAN DE SALVACIÓN

PLAN DE SALVACIÓN PROMESA REDENTOR ESPERANZA
BIBLIA:

ACTO DE COMUNICACIÓN

ALEGORÍA CONTEXTUALIZACIÓN

(MÉTODO HISTÓRICO-LINGÜÍSTICO)

VIDA DE JESÚS MODELO Y COMPRENSIÓN DEL CAMINO DE SANTIFICACIÓN
PREDICACIÓN DE JESÚS OPORTUNIDAD DE ARREPENTIMIENTO, PERDÓN Y JUSTIFICACIÓN GRACIAS A LA FE.
IGLESIA CRECIMIENTO PERSONAL Y EVANGELIZACIÓN
MEDIACIÓN CRISTO INTERCEDE POR NOSOTROS
2ª VENIDA CLIMAX DE LAS PROMESAS DIVINAS
JUICIO FINAL EVALUACIÓN DEL UNIVERSO E IDENTIFICACIÓN DE JUSTOS E IMPIOS
SOLUCIÓN CONFLICTO CÓSMICO VUELTA AL INICIO IDEAL
LIBRE ALBEDRÍO DETERMINISMO LIBERTAD PERSONAL DE ELECCIÓN
FINAL TODOS VIVEN ETERNAMENTE ALGUNOS VIVEN ETERNAMENTE Y OTROS NO.

Lo primero que se detecta en la doctrina universalista son lagunas en el proceso del Plan de la Salvación. Vayamos a los detalles. Son coincidentes tanto el universalismo con el adventismo con relación al inicio del relato de este mundo (un mundo sin pecado) y el problema que surge con la caída de Adán y Eva (pecado). Aunque, en el universalismo, el significado de «pecado» en este momento (desobedecer el mandato divino) no sea coincidente con el concepto de «pecado» posterior (no comprensión de Dios).

Con relación a los resultados del pecado comienzan las diferencias porque mientras que en el adventismo la enfermedad, sufrimiento y muerte no son deseadas por Dios pero encuentran su solución al final del proceso de salvación; en el universalismo, como todos serán salvos, se genera una incoherencia notable: ¿Para qué todo esto? Si al final todos seremos salvos, ¿por qué tanto sufrimiento?

Fragmentación del Plan de Salvación

El Plan de Salvación está muy fragmentado en el universalismo. Mientras que la promesa del Redentor es el fundamento de la esperanza en el adventismo; en el universalismo queda minimizada esta función. Recordemos que esta religiosidad se asocia con el unitarismo donde Jesús se relega a un segundo plano. La Biblia es un acto de comunicación divina y mientras el universalismo recurre, desde sus orígenes, a la alegoría (por lo tanto, se puede decir cualquier cosa de cualquier texto), en el adventismo se busca la contextualización adecuada para comprender la verdad del material bíblico y respetar sus mensajes.

Mientras que la vida de Jesús es un modelo existencial y permite la comprensión de la conducta adecuada para ser semejante a Cristo, en el universalismo se soslaya esta función. De igual manera con la predicación de Jesús que pierde relevancia en el universalismo y que en el adventismo genera la oportunidad de arrepentimiento, perdón y justificación gracias a la fe. Los universalistas se denominan cristianos pero, entonces, ¿por qué empequeñecen la imagen de Jesús?

Si todos serán salvos ¿para qué evangelizar?

Si todos, finalmente, serán salvos, ¿para qué necesitamos la iglesia? En el adventismo es el espacio de crecimiento espiritual personal e instrumento de la evangelización pero estas funciones son intrascendentes desde un enfoque universalista. Y las preguntas se multiplican: ¿Para qué evangelizar? ¿Cuál es la función del Espíritu Santo?

¿Y qué decir de la mediación de Cristo? Ya no se precisa la carta a los Hebreos, no es necesaria. ¿Y de la Segunda Venida? Una farsa superflua. ¿Y del juicio final? Un acto simbólico. ¿Y de la solución al conflicto cósmico? Un chasquido divino y aquí no ha pasado nada. De un plumazo acaban con el consuelo de la intercesión, el clímax de las promesas divinas, la evaluación del universo y la identificación de justos e impíos, y la vuelta al inicio ideal.

Universalismo determinista vs. adventistmo que considera la libertad de elección

Queda claro que mientras que el universalismo es determinista, el adventismo considera la libertad personal de elección. Y este no es un asunto menor puesto que en el universalismo, al final, queda Dios como un tirano. ¿A qué os suena esto? El «todos vivirán eternamente» es muy parecido a la promesa de la serpiente: «No moriréis» (Gén. 3: 4).

El universalismo, desde una perspectiva soteriológica y escatológica, es una propuesta deslavazada y, además, plantea interrogantes a considerar seriamente.

«Picotear» no es la mejor manera de alimentarse. Conocí a una persona que vivía de infusiones (usualmente, mate) y pastitas con mucho dulce de leche. No hacía comidas regulares sino que, cuando le apetecía, tomaba algo, casi siempre dulce. Evidentemente, no se nutría bien. Era débil y se enfermaba con facilidad. Continuamos con las comparaciones. «Picotear espiritualmente» no es sano. No se puede vivir de estimulantes (religión del impacto) ni de confites (religión de la emocionalidad) porque, como diría Pablo, nos convierte en «niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina» (Efe. 4: 14).

Os animo, por tanto, a abandonar los azúcares teológicos y a deleitaros del fruto del Espíritu (Gal. 5: 22) que es alimento con verdadero fundamento. Algo bueno, bueno, bueno.

Autor: Víctor Armenteros, Doctor en teología y decano de la Facultad Adventista de Teología en España.
Imagen: Foto de Joanna Kosinska en Unsplash 

 

NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA: 

[1] Orígenes, “De Principiis” en The Fathers of the Third Century, vol. 4 de The Ante-Nicene Fathers:  Translations of the Writings of the Fathers down to A.D. 325, 10 vol., ed Alexander Robert y James Donaldson (Grand Rapids: Eerdmans, 1950), 260.
[2] Baxter, Edward. A Historical Study of the Doctrine of Apokatastasis (Tesis de Máster en Divinidades, Mid-America Baptist Theological Seminary, 1988) presenta una excelente síntesis de esta doctrina con el paso del tiempo.
[3] Como indica James Leo Garrett, Jr en Systematic Theology: Biblical, Historical, and Evangelical, Second Edition, vol. 2 (Eugene, OR: Wipf & Stock, 2014), 873: “Three texts may be thought to be central to the claim for eschatological universalism. Acts 3:21 with its use of ‘until the times of universal restoration’ (author’s trans.) (achri chronōn apokatastaseōs pantōn) provided the key term which Origen would later employ, namely, apokatastasis, ‘restoration,’ but Acts 3:23 refers to complete destruction. Paul identifies as God’s purpose ‘to bring all things in heaven and on earth together under one head, even Christ’ (Eph. 1:10, NIV), but one has to ask whether this precludes judgment unto ‘eternal punishment.’ The same apostle declared that God through Christ purposes ‘to reconcile to himself all things … by making peace through his blood’ (Col. 1:20).”
[4] Véase Young, Wm. Paul. Lies We Believe about God. (New York: Atria Books, 2017), cap. 15.
[5] Como indica Ellen G. White en 1 JT, 121: «La Palabra de Dios, debidamente comprendida y aplicada, es una salvaguardia contra el espiritismo. La teoría de un infierno que arde eternamente, predicada desde el púlpito, y presentada constantemente a la gente, representa una injusticia para el carácter benevolente de Dios. Le presenta como el mayor tirano del universo. Este difundido dogma ha hecho volver a millares hacia el universalismo, la incredulidad y el ateísmo». O en GC, 526: «Muchos a quienes subleva la doctrina de los tormentos eternos se lanzan al error opuesto. Ven que las Santas Escrituras representan a Dios como un ser lleno de amor y compasión, y no pueden creer que haya de entregar sus criaturas a las llamas de un infierno eterno. Pero, como creen que el alma es de por sí inmortal, no ven otra alternativa que sacar la conclusión de que toda la humanidad será finalmente salvada. Muchos son los que consideran las amenazas de la Biblia como destinadas tan solo a amedrentar a los hombres para que obedezcan y no como debiendo cumplirse literalmente. Así el pecador puede vivir en placeres egoístas, sin prestar atención alguna a lo que Dios exige de él, y esperar sin embargo que será recibido Finalmente en su gracia. Semejante doctrina que así especula con la misericordia divina, pero ignora su justicia, agrada al corazón carnal y alienta a los malos en su iniquidad».
[6] Francis D. Nichol y Tulio N. Peverini, eds., “Filipenses a Apocalipsis”, trad. Nancy W. de Vyhmeister y Víctor E. Ampuero Matta, vol. 7, Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1996), 668.
[7] Véase James B. De Young, Exposing universalism (Eugene, Oregon: Resource Publications, 2018), cap. 15.
[8] Carlos Jódar, defendiendo la totalidad del texto bíblico (recuerda que “texto” se asocia con “tejido”) frente a una lectura fraccionada sugiere que, en ocasiones, se interpreta erróneamente de forma “deshilachada”. Como indica en Biblia, teología y lingüística del texto (Spanish Edition) . EDUSC. Edición de Kindle: “El producto de un proceso de este tipo es un escrito que representa la realidad por medio de una trama (μῦθος) «como una totalidad» —καθόλου— y no como suma de sus partes —καθ᾿ ἕκαστον— (Aristóteles, Poética, 1451b).” De ese “ékaston” (ἕκαστον) tomo la palabra “Ecastología”.
[9] Esta tendencia, que se denomina `desligión´, ha sido muy estudiada por especialistas en la sociología de la religión y es una tendencia bastante frecuente en la actualidad. Sobre el tema, véase un buen análisis de las tendencias religiosas en Carlos Díaz, Manual de Historia de las Religiones (Bilbao: Desclée De Brouwer, 2004), 579-606.

 

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4 comentarios

  • Manuel Vega Martínez dice:

    He iniciado la lectura… Lo que llevo leído me ha «encandilado». Un escrito con vitola de erudito, asi como pastoral. Describe de modo magistral el marco religioso actual, aplicable al secular. Acertado, valioso, apropiado, en alto grado; en mi humilde opinión. Muchas gracias Víctor. Bendiciones para tu Vida y Ministerio, junto a Esther.

  • Joan Tomás Guberna dice:

    Totalmente de acuerdo y muy apropiado para estos tiempos que vivimos.Desgraciadamente creo que el universalismo ya ha «infectado»una parte de mi iglesia y hace tiempo que progresa y no le veo fin.Demasiados «cultos masaje» como yo les llamo y más «toques de atención».Gracias Profesor Armenteros