Aunque Dios podía aplastar a Satanás y su rebelión desde un principio, no lo hizo. ¿Por qué Dios tolera aún el mal?
ESPIRITUAL
Si Dios nos dio libre albedrío, y lo que ocurre en este mundo no es responsabilidad suya, ¿quién tiene el control de lo que sucede?
Este Día de los enamorados, amemos conectados a Aquel que nos amó primero y nos invita a compartir su Amor con el mundo.
¿Por qué permitió Dios el mal? ¿Por qué sigue permitiéndolo hoy tras la victoria de Jesucristo en la cruz? ¿Hasta cuándo?
¿Cómo será cuando termine el ministerio de Cristo como nuestro intercesor en el Santuario Celestial? ¿Nos abandonará Dios a nuestra suerte?
¿Son compatibles el amor y la justicia? ¿Qué defectos tiene la justicia sin el amor? ¿Qué defectos tiene el amor sin la justicia?
¿Qué tiene que ver el dominio propio con la libertad, el amor o la fe?, ¿qué con las avenidas del alma o que Dios deje de ser tu copiloto?
Tanto el amor como la ira son inherentes al carácter de Dios. Necesitamos conocer la verdadera naturaleza de esa ira del amor divino.
La Biblia distingue entre joyas ornamentales (adorno, vanidad) y joyas funcionales (función). Que nuestro carácter sea como el de Cristo.
«… Olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta…», ¿olvidamos el pasado?
No podemos entender el amor de Dios, pero Él nos ha puesto ejemplos de la forma en que nos ama, comparándolo con los sentimientos humanos.
Para saber cómo agradar a Dios necesitamos conocer el valor que tenemos para Él, y qué le hace sentir alegría, placer y regocijo.
Cuando el pecado separó a la humanidad de Dios, Dios hizo un pacto con la humanidad. ¿Cuál es la razón? ¿Qué papel juega el amor en él?
Los Sabios de Oriente nos enseñan que adorar a Jesús implica reconocer su realeza, divinidad y sacrificio, y responder con una entrega total.
Son muchas las preguntas que nos pueden surgir al hablar del amor de Dios y su justicia. Durante este trimestre, buscaremos las respuestas.
El Salmo 68 nos anima a seguir adelante más allá de las crisis. La vida cristiana es una carrera llena de obstáculos.
El único pecado que no tiene perdón es el pecado contra el Espíritu Santo, no el suicidio. No juzguemos. El juicio es de Dios.
En la última lección del trimestre, repasaremos el principal objetivo por el cual escribió Juan su evangelio: conocer a Jesús y su Palabra.
En el ajetreo de listas de regalos y luces brillantes, es fácil olvidar que el corazón de la Navidad es Jesús.
«Perfecto» debe ser entendido como perfección en amor. De hecho, así lo sugiere Lucas 6:36. Esta experiencia puede ser vivida hoy.
Tras la última cena, Jesús había orado por gloria, para glorificar al Padre (Juan 17:1). ¿A qué gloria se estaba refiriendo Jesús?
Jesús habló con sus discípulos acerca de su partida y regreso, y también acerca de Su relación con el Padre, y de la llegada del Espíritu.
Una de las herejías históricas es la del monarquianismo, surgida hacia el siglo II d.C. Enseñaban que Dios es una Persona, un único Monarca.
Jesús es el camino, la verdad y la vida. No hay otra vía hacia el Padre, solamente Cristo. Él es el único mediador (1ª Timoteo 2:5-6).