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La Biblia, una colección de libros inspirados que llega a la humanidad, es mucho más que una serie de relatos y buenos consejos. Para quienes ven el mundo solo desde una perspectiva histórica, existen principalmente razones académicas para estudiar la Biblia. Para quien cree en Dios como el gran revelador, sin embargo, la Biblia es voz divina: orienta su vida en el presente y prepara para una dimensión eterna.

El arqueólogo, filósofo y teólogo Rodrigo Silva resume esta idea al afirmar que la Biblia «no es un libro para ser meramente leído. Antes bien, es un libro para ser estudiado con diligente oración y deseo de conocer los planes de Dios y someterse a ellos».

Ha sido la fidelidad a la Biblia la que inspiró actos de fe notables en la historia cristiana, como los del reformador de la antigua Bohemia Juan Huss. Poco antes de morir como mártir, en 1415, Louis, duque de Baviera, y otra persona intentaron convencerlo de abandonar sus creencias. Se le atribuye así la siguiente frase: «¿a qué errores debo renunciar, si no me siento culpable de nada? Porque este siempre ha sido el objetivo principal y el propósito de mi doctrina: poder enseñar a todos los hombres el arrepentimiento y la remisión de los pecados, según la verdad del evangelio de Jesucristo».

Este poderoso libro, la Biblia Sagrada, merece ser estudiado en 2026 por ti y por mí. A continuación, tres consejos prácticos para transformar la decisión de estudiar la Biblia en un plan real, consistente y aplicable a la vida cotidiana.

Desarrolle el hábito del estudio bíblico diario

Reserva algunos momentos, preferiblemente al principio del día, cuando la mente aún está menos «cargada». Evita distracciones, haz una elección de un lugar simple y silencioso, y no te apures. Lo que sostiene este hábito es la busca del poder del Espíritu Santo, que motiva a estudiar diariamente porciones de las Escrituras.

El objetivo de este estudio no es solo obtener información, sino acercarse al Revelador — aquel que se presenta como Creador, salvador y Señor. Vale la pena mantener en mente Juan 16:13: «Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir».

Lee y compara comentarios, concordancias y diccionarios bíblicos

La Biblia ha sido producida en un entorno cultural e histórico muy diferente al nuestro. Por eso, términos, contextos y relatos pueden sonar lejanos en una primera lectura. Usar recursos de apoyo — como comentarios bíblicos, concordancias, atlas, diccionarios y materiales históricos — no es una pérdida de tiempo ni algo incorrecto. Por el contrario: es un beneficio de la contextualización del contexto histórico-cultural de la Biblia, ampliando la comprensión de lo que el autor quiso transmitir.

Compara materiales y evita confiar solo en «respuestas preparadas», incluso aquellas generadas por sistemas de inteligencia artificial. Investiga por ti mismo en fuentes confiables, con calma y con un espíritu de investigación reverente. Proverbios 2:4–5 ayuda a equilibrar el esfuerzo y la fe: «si la buscas como si fuera plata, y la examinas como a un tesoro, entonces entenderás el temor de Jehová y hallarás el conocimiento de Dios».

Aprende para enseñar: estudio con propósito misionero

Uno de los grandes objetivos del estudio de la Biblia es motivar al estudiante de nuestros días a ser el maestro del mañana. Enseñar la Palabra de Dios es una orden de Jesucristo y aparece continuamente en las cartas de Pablo a las comunidades cristianas y a líderes como Tito y Timoteo.

Cuando estudiamos para enseñar, nos preocupa compartir un mensaje que no es nuestro, sino de parte de Dios. Esto también cambia nuestra actitud: vemos al otro como alguien que puede conocer, madurar y crecer espiritualmente. Estudiar con este enfoque hace que el aprendizaje sea más consistente, más humilde y más aplicable.

Aplicación práctica para 2026

Haz de estas tres sugerencias una realidad. Empieza poco a poco, pero empieza. Lee pasajes más pequeños al principio, pero lee. No todo estará claro, «en un abrir y cerrar de ojos», sin embargo, el hábito constante produce cambios duraderos.

Pide la bendición de parte de Dios sobre este propósito. Que, al final de 2026, tú notes un progreso real en tu vida espiritual, con mayor claridad bíblica, más constancia en la devoción y mayor disposición para servir y enseñar.

Autor: Felipe Lemos, periodista y editor de la Agencia Adventista Sudamericana de Noticias.

Publicación original: Tres consejos para estudiar la Biblia en 2026

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