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Testimonio interdenominacional, por parte del pastor adventista Ranieri Sales, en la Mesa de Participación de la Diversidad Religiosa.

El pasado viernes 4 de junio diversos representantes del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Deusto presentaron el Programa de Municipios para la Tolerancia y la Carta para la Gestión Municipal de la Diversidad Religiosa. Hemos entrevistado a Ranieri Sales, pastor adventista en Bilbao/Barakaldo, para ampliar esa información.

R.A. Recientemente la Iglesia adventista de Bilbao ha participado en unas reuniones con otros líderes religiosos en el País Vasco. ¿De qué se trata exactamente?

R.S. Sí, he sido invitado a participar de dos iniciativas: una del Ayuntamiento de Bilbao y otra vinculada a la Iglesia Católica.

La del Ayuntamiento es la Mesa de Participación de la Diversidad Religiosa, liderada por Itziar Urtasun, concejala del Área de Igualdad, Cooperación, Convivencia y Fiestas.

El pasado viernes 4 de junio, en la reunión de la Mesa fue presentado, por representantes del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Deusto, el Programa de Municipios para la Tolerancia y la Carta para la Gestión Municipal de la Diversidad Religiosa.

R.A. En esencia, ¿en qué consiste este encuentro promovido por el Ayuntamiento? ¿Cuál es el objetivo de esas mesas de trabajo?

R.S. Desde estas mesas de diálogo se trabaja para ayudar a los diferentes grupos religiosos y para conocer la realidad de la diversidad religiosa en nuestro entorno. Es importante, no solo para el Ayuntamiento, sino para cada grupo religioso, conocer la realidad en términos de diversidad religiosa. Menciono algo interesante: el Observatorio Ikuspegi y el Instituto Arrupe han preparado un mapa interactivo sobre la diversidad religiosa en Euskadi. Este mapa es una herramienta para comprender la realidad y para acciones específicas en el contexto de la diversidad y libertad religiosa. Veamos algunas informaciones importantes, por ejemplo:

  • 23,9% de la población vasca se declara no creyente.
  • Hay tres veces más musulmanes que evangélicos en el País Vasco (89.487 en comparación a 29.326).
  • Los católicos son amplia mayoría con casi 1.5 millón de fieles.

Es importante conocer esta realidad incluso para contextualizar nuestras acciones sociales y misioneras. La idea es conocer la realidad para entender la sociedad y llegar a ella. 

R.A. ¿Es oportuna la participación de la Iglesia adventista en estas reuniones?

R.S. Las reuniones y los datos presentados en esta Mesa, además de fortalecer los derechos de los diversos centros de culto, también llevan los municipios adscritos a comprometerse en respetar la diversidad y garantizar el derecho a la libertad religiosa.

En este momento hay un proyecto de ley que está siendo tramitado por el Gobierno Vasco. Este proyecto de ley busca proteger las diferentes expresiones religiosas y favorecer la apertura de nuevos centros de cultos. Y, claro, en estas reuniones de cambio de ideas y experiencias, la iglesia adventista merece un lugar. Es importante expresar nuestra visión del contexto religioso, nuestra percepción de las necesidades de la sociedad y mostrar qué estamos aportando en favor de las personas.

En este encuentro concretamente, por haber sido la primera vez que había un representante adventista, me fue concedida la oportunidad de hablar sobre nuestra Iglesia, nuestras actividades, creencias y estilo de vida, la obra de ADRA, etc. No podemos permanecer ajenos al contexto religioso de nuestro entorno y perder oportunidades para impactar en él. La Iglesia adventista tiene una estructura mundial con énfasis en el área de educación y salud. Muchos de los presentes se mostraron sorprendidos por no conocer la relevancia de los adventistas.

R.A. También has participado en un encuentro con otras confesiones, promocionado por una entidad de la Iglesia católica. ¿En qué ha consistido este encuentro y cuál ha sido el papel de la Iglesia adventista?

R.S. Desde el año pasado (2020) he sido invitado a representar a la Iglesia adventista en este diálogo interdenominacional coordinado por la Fundación Social Ignacio Ellacuría. Son tres o cuatro reuniones anuales con representantes de las diferentes confesiones religiosas del País Vasco. Yo he participado en tres de estos encuentros.

En estas reuniones hay un diálogo interdenominacional centrado en el tema del respeto a la diversidad y los derechos de libertad religiosa. En cada encuentro, los participantes tienen la oportunidad de expresarse y comentar acerca de la contribución de su comunidad religiosa a la sociedad vasca. Hay representantes de la Iglesia católica, de diversas iglesias evangélicas, del Islam y de religiones no cristianas.

R.A. ¿Dónde suelen celebrarse las reuniones?

R.S. No hay un lugar fijo. Por ejemplo, la primera reunión en la que participé tuvo lugar en un hotel céntrico de la ciudad de Bilbao. En marzo de este año, la reunión fue en la capilla de Arrupe Etxea. Y en esta ocasión, la coordinadora del evento me solicitó que en la reunión siguiente hiciera una presentación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día a todos los participantes. Vi en eso una oportunidad de mostrar nuestra iglesia a estos líderes religiosos y les invité a que hiciéramos la reunión en la Iglesia adventista de Bilbao. El consejo local de nuestra iglesia apoyó unánimemente esta oportunidad, que ha resultado ser un excelente testimonio hacia las otras confesiones.

R.A. ¿Y cómo ha sido la experiencia? ¿Cuál ha sido la impresión de las otras confesiones acerca de la Iglesia adventista?

R.S. Me sorprendió, primeramente, que de todos los participantes solo dos conocían la Iglesia adventista. En el programa estaba establecido que yo iba a tener 15 minutos para mi presentación, con cinco minutos adicionales para contestar alguna pregunta. Luego, había una agenda para ocupar el tiempo restante, estimado en una hora aproximadamente.

Comencé explicando el sentido del nombre de la iglesia: “Adventista del Séptimo Día”. Hablé del movimiento del advenimiento en el siglo XIX, les expliqué respecto a la profecía de Daniel 8:14, comenté la razón de la expresión “del séptimo día” en el nombre de la iglesia, destacando la importancia de la Ley de Dios para la sociedad humana, etc.

Luego hice una presentación institucional de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en el mundo, en España y en el País Vasco, destacando la obra de salud y educación, y de lo social a través de ADRA. La verdad es que cuando terminé mi presentación y abrimos tiempo para los cinco minutos de preguntas, no fue posible interrumpir el interés que los participantes invitados tuvieron por conocer más de los adventistas. Nos quedamos 90 minutos más sin tocar otro punto de agenda, sino hablando de la Iglesia adventista.

R.A. ¿Cuál ha sido la impresión de las otras confesiones acerca de la Iglesia adventista?

Tuve la oportunidad de comentar desde la estructura organizacional de la iglesia, el sistema de diezmos y ofrendas que practicamos, hasta el estilo de vida de los adventistas con los ocho remedios naturales. Me preguntaron acerca de la formación de los líderes locales, la formación de los pastores, de mi rutina familiar, en fin, no me acuerdo de haber tenido antes una oportunidad tan hermosa de presentar nuestra iglesia a un grupo de líderes tan importante e influyente como este. Como señaló Ellen G. White: Nuestros ministros deben procurar acercarse a los ministros de otras denominaciones. Oren por ellos y con ellos, pues Cristo intercede en su favor. Tienen una solemne responsabilidad. Como mensajeros de Cristo, deben manifestar profundo y ferviente interés en estos pastores del rebaño (E.G.W. Testimonios, Vol. 6, página 84.2).

R.A. ¿Cómo piensas que esta clase de encuentros encajan en el programa de ecumenismo que se lleva a cabo en todo el mundo?

R.S. Todos sabemos que hay movimientos ecuménicos en curso en el mundo. Sabemos también que algunos grupos cristianos tienen preocupaciones sobre este tema. La Iglesia adventista tiene una postura muy bien establecida y equilibrada. Tenemos declaraciones oficiales, orientaciones y otros documentos que hablan de manera clara y bíblica sobre ello; por ejemplo, sobre nuestra relación con “el catolicismo romano”, “los adventistas y el movimiento ecuménico”, y “las relaciones con otras iglesias y organizaciones religiosas cristianas”.

Podemos, y debemos, colaborar con otros grupos religiosos en temas donde hay convergencias. Los adventistas nos unimos en acción para disminuir el sufrimiento humano, en favor de los derechos humanos y en defensa de la libertad religiosa. No deberíamos perder las oportunidades de interactuar con otras denominaciones y mostrarles quiénes somos y dónde estamos como comunidad que cree en la Biblia. Tenemos un mensaje único y precioso que compartir con el mundo, incluso con otras denominaciones y grupos ecuménicos.

Ahora, en temas que afectan a la conciencia y a las convicciones de doctrina, tenemos una postura muy clara: la conciencia religiosa es sagrada y nunca debe ser sacrificada. En estos encuentros mencionados no se producen firmas de documentos ni se participa de una agenda ecuménica que comprometa, en ningún caso, ningún principio bíblico o interpretación adventista. Actuamos como observadores-consultores, sin complejos y con una actitud bíblica y proféticamente consciente desde unos fundamentos teológicos y organizativos firmes. Es un deber cristiano estar siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con gentileza y respeto. (1 Ped. 3: 15, 16).

Autor: Revista Adventista de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España

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Hay un comentario

  • Rebeca dice:

    La fundación «Ignacio Ellacuría» de la que se habla en el artículo es una fundación jesuita. En su página web puede leerse lo siguiente: INTERRELIGIOSO, es decir, poniendo como objetivo, aunque sea difícil, el llegar a una verdadera comprensión y aprecio mutuos. Que podamos convivir no en juxtaposición – eso siempre ha existido – sino como hermanos y hermanas. Sabemos que estas buenas prácticas no son fáciles de manejar. Sabemos que el diálogo interreligioso tiene un camino largo por delante. Cada persona es fruto del ambiente social, del entorno en donde ha sido educado, de la religión que ha conocido en su infancia. Sabemos que para cada una de esas personas la mejor religión, es la suya, cuando no dice que es la única posible … eso lo percibimos en cada reunión y no nos asusta, ni nos perturba. Son realidades que se irán desvaneciendo con el tiempo. Para eso nos reunimos, para que desaparezca lo que nos separa y entre con fuerza lo que nos une. http://fundacionellacuria.org/que-hacemos/dialogo-interreligioso/

    Es decir, la finalidad de los jesuitas y por lo tanto de esta fundación es reunirse para fomentar lo que se tiene en común y que desaparezca lo que nos separa. Esa es una declaración totalmente ecuménica. Por lo tanto participar en este tipo de reuniones, sabiendo lo que persiguen los jesuitas, no le veo mucho sentido, puesto que podemos dar a entender a otras confesiones religiosas que estamos a favor del mismo. Incluso nuestros miembros pueden llegar a pensarlo si leen alguna publicación en prensa de estos encuentros ecuménicos. De hecho, la reunión de marzo salió en la página de Facebook de la fundación Ignacio Ellacuría mucho antes de que sacarais este artículo aquí, y la impresión que da no es buena cuando se descubre que hemos participado en algo así la verdad, sin que previamente haya un aviso o un artículo aclaratorio por parte de la iglesia.