Sociedad

El diálogo interreligioso

El diálogo interreligioso es muy positivo. Nos permite acercarnos y comprender a otros creyentes sin renunciar a los principios que conforman nuestra fe.

Dialogo interreligioso. Religiones 2018
El diálogo interreligioso es muy positivo. Nos permite acercarnos y comprender a otros creyentes sin renunciar a los principios que conforman nuestra fe.

Una oportunidad para dar visibilidad a nuestra iglesia y para desarrollar iniciativas que promuevan la Libertad Religiosa, la comprensión mutua y la extensión del evangelio.

Antes de abordar el tema del Diálogo Interreligioso (Relaciones Interconfesionales) queremos, brevemente, señalar las diferencias básicas que existen entre éste y el Ecumenismo.

Ecumenismo

El Ecumenismo (del griego oikūménē, tierra habitada, universo, casa común) es, fundamentalmente, un movimiento cristiano que promueve la unidad entre las distintas confesiones cristianas. Se parte de la base de que el cristianismo era unitario al principio y se fue dividiendo a lo largo de la historia debido a múltiples factores. El movimiento ecuménico intenta restablecer la unidad primitiva, pretendiendo superar las diferencias entre los distintos sectores del cristianismo y buscando unas estructuras básicas en las cuales poder anclar esa unidad.

No es el propósito de este artículo exponer la visión de la Iglesia Adventista sobre el Ecumenismo. Pero sí que podemos decir, de forma breve, que nuestra iglesia no es partidaria de integrarse en estructuras ecuménicas organizadas como miembro activo. Prefiere estar presente en estos foros como observadora o asistente. La Iglesia Adventista entiende que formar parte de estas organizaciones ecuménicas podría mermar sus posibilidades de proclamar el evangelio tal y como ella lo entiende.

Dialogo interreligioso

El Dialogo Interreligioso (Relaciones Interconfesionales) es muy diferente al Ecumenismo, ya que persigue, como su propio nombre indica, el diálogo y las relaciones cordiales con todas las organizaciones religiosas, cristianas o no. Su objetivo es tratar de conocerse mejor entre ellas y colaborar, o cooperar, en aquellas acciones que contribuyan al bien común de la humanidad, y no solo al fortalecimiento del derecho a la Libertad Religiosa. En ese sentido, la Iglesia Adventista sí que desea y promueve el diálogo constructivo con otras confesiones religiosas. Entiende que es positivo para darnos a conocer tal como somos y porque respetamos, igual que queremos que nos respeten, a aquellos que no tienen exactamente nuestra manera de interpretar la Biblia o de acercarse a Dios.

En el pasado y en el presente ha habido y sigue habiendo guerras de religión, persecuciones religiosas, discriminaciones, de todo tipo, por profesar determinados credos…, lo cual solo ha traído muertes, martirios, separación, recelos, emigraciones forzosas, espíritu de supremacía y un largo etcétera de situaciones negativas. En el fondo de todo esto subyace el hecho de que, con mucha frecuencia, se considera la religión que uno practica o profesa como la única verdadera, siendo todas las demás una amenaza para la misma. Cuando esta idea es llevada al extremo se pueden cometer, como de hecho ha sucedido y sucede, las mayores aberraciones en el nombre de Dios.

Lejos de esos caminos, el Diálogo Interreligioso promueve las relaciones fraternales, no solo entre cristianos sino con confesiones religiosas de otro signo en aras a obtener un mayor conocimiento mutuo, y por ende a colaborar también en tareas en las que se tienen visiones comunes o compartidas, tales como acciones humanitarias, el fomento de la educación, el respeto a los derechos humanos, la protección de la naturaleza, la promoción de una vida saludable, etc.

¿Por qué la Iglesia Adventista favorece el diálogo Interreligioso?

Antes de responder a esta pregunta conviene dejar claro que la Iglesia Adventista se considera fuertemente anclada en las verdades bíblicas. Además se percibe, además, como un movimiento profético suscitado por el Señor para poner en valor esas verdades bíblicas. Ahora bien, no debemos olvidar que las Escrituras definen el amor como la esencia de Dios (1ª Jn. 4:8) y ese amor implica también la concesión de la libertad a cada ser humano para tomar o adoptar las iniciativas religiosas o espirituales que considere más oportunas de acuerdo a su conciencia.

Por otra parte, y dentro ya del segmento religioso cristiano, tengamos en cuenta que la verdad exclusiva solo pertenece o está en Cristo (Jn. 14:6) y deberíamos ser muy cuidadosos cuando hacemos afirmaciones categóricas y absolutas sobre nuestra identidad religiosa, sobre todo cuando nos comparamos con otras confesiones con el propósito de descalificarlas por no representar la verdad de Cristo, tal como nosotros la entendemos.

Recordemos que, en términos absolutos, solo Cristo es la verdad y, evidentemente, debemos esforzarnos por buscar esa verdad, pero pretender tener la verdad en exclusiva es algo que no refleja adecuadamente la revelación bíblica.

Los cristianos hemos recibido del propio Jesús la sagrada comisión de proclamar el evangelio a todas las naciones (Mt. 28:18-20; Ap. 14:6-12). Eso implica necesariamente contactar o acercarse a personas de diferentes etnias, lenguas, costumbres, creencias, etcétera, y ese contacto o acercamiento debe hacerse “enseñando” (Mt. 28:20), lo cual es distinto a imponer o rechazar. Al contrario, requiere diálogo y persuasión. La iglesia cristiana y primitiva hizo un gran esfuerzo para integrar a los gentiles. Sin esa voluntad de acercamiento, comprensión e integración, respetando muchos aspectos culturales, el evangelio de Jesús jamás hubiera calado entre los gentiles. Al promover pues el Diálogo Interreligioso, la Iglesia Adventista se sitúa dentro de la orientación bíblica.

¿Qué dice el Espíritu de Profecía sobre las relaciones que con creyentes de otras confesiones?

Elena White escribió mucho sobre esto, y seguir sus consejos prácticos sobre la manera en que debemos relacionarnos con creyentes de otras denominaciones nos puede ayudar. Veamos dos de sus declaraciones:

– “Cuando algunos de los que carecen del Espíritu y del poder de Dios entran en un nuevo campo, empiezan denunciado a las demás denominaciones. Piensan que pueden convencer a la gente de la verdad presentando las inconsistencias de las iglesias populares. En algunas ocasiones puede parecer necesario hablar de estas, pero en general ello no hace sino crear prejuicios contra nuestra obra. Cierra los oídos de muchos que de otra manera podrían haber escuchado la verdad. Si estos maestros estuvieran íntimamente relacionados con Cristo, tendrían sabiduría divina para saber cómo acercarse a la gente” (Testimonios para la Iglesia, t.4, p.527).

– “Al entrar en un lugar, no debemos erigir barreras innecesarias entre nosotros y las otras denominaciones, especialmente católicos, de manera que ellos piensen que somos sus enemigos reconocidos. No debemos crear prejuicios en sus mentes en forma innecesaria contra ellos. Hay muchas personas entre los católicos que viven de acuerdo a la luz que tienen en un grado mayor de muchos de los que pretenden creer la verdad presente. Dios los probará a ellos tan ciertamente como nos ha probado a nosotros” (Evangelismo, p. 109).

Pero con esta actitud, ¿no se corre el riesgo de diluir nuestro mensaje? De ninguna manera. En el libro El Otro Poder, Elena White afirma: “La verdad preciosa debe ser presentada con su fuerza natural. Se han de desenmascarar los errores que están muy difundidos y tienen cautivo al mundo. Sin embargo, la presentación completa del mensaje peculiar de los adventistas del séptimo día no debe ser pretexto para la publicación de ataques contra otras religiones” (p. 62).

Conclusión

En conclusión, el Diálogo Interreligioso es muy positivo. Nos permite acercarnos y comprender a otros creyentes sin renunciar a los principios que conforman nuestra fe. Al acercarnos a creyentes de otras confesiones, damos también visibilidad a nuestra iglesia al poder compartir con otros nuestra manera de entender la fe en Dios y de servir al prójimo.

Ha llegado el tiempo de derribar barreras y prejuicios. Es momento de construir y de cooperar. Como muy bien señalan los editores del libro del pastor George E. Vandeman: es tiempo de “construir animadores puentes de entendimiento entre las denominaciones. Puentes que nos pueden ayudar a descubrir el plan de Dios para nuestras vidas” (Lo que me gusta de tu religión, Boise, ID, Pacific Press, 1989, p.4).

Autor: Miguel Ángel Roig, profesor y pastor jubilado de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España 

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