Espiritual

Sabiduría progresiva

Las personas sabias nunca dan por terminado el aprendizaje. Son inquietas y curiosas y se alegran mucho de aprender algo nuevo.

Las personas sabias nunca dan por terminado el aprendizaje. Son inquietas y curiosas y se alegran mucho de aprender algo nuevo.

La persona que redactó el libro de Proverbios invita a que: “Escuche esto el sabio, y aumente su saber; reciba dirección el entendido” (Proverbios 1:5).

Muchas personas tienden a actuar como si no tuvieran nada más que aprender. Como si el conocimiento que han acumulado fuera suficiente. En varios sentidos esa es la forma de ser del necio y del falto de entendimiento. Las personas sabias tienen una actitud distinta.

Sorprende observar a gente muy sabia que tiende a actuar como si aún tuvieran mucho que aprender. De hecho, las personas sabias nunca dan por terminado el aprendizaje. Son inquietas y curiosas y se alegran mucho de aprender algo nuevo.

La terquedad de pensamiento, el cerrarse a nuevas ideas, el no admitir la posibilidad de que se deba conocer algo más, hace de muchas personas individuos pagados de sí mismos, y satisfechos en su ignorancia. Lo que no sólo es un triste espectáculo sino que, además, provoca que individuos inteligentes parezcan todo lo contrario de lo que son.

En determinadas circunstancias esto es aún peor. Por ejemplo en contextos religiosos, donde las personas tienden a creer que sus convicciones espirituales son dogmas que no deben ser examinados, ni analizados, de ninguna manera. Cuando eso ocurre, el paso hacia el fanatismo es muy corto.

Lo único que libra a las personas de caer en conductas extremas, fanáticas y desequilibradas, es mantenerse alerta siempre, y dispuestos a aprender.

El conocimiento absoluto no es una prerrogativa humana, es exclusivamente divina, por lo tanto, toda idea al alcance del ser humano siempre es perfectible, modificable o criticable. De no ser así, estaríamos ante la presencia de humanos con características divinas.

La forma en que se piensa, da lugar a una determinada manera de actuar y ser. El individuo que piensa que su verdad es inamovible y no criticable, tenderá a ser así de rígido en su vida cotidiana y también con las personas que le rodean, convirtiendo sus relaciones sociales en una pesadilla para quienes desean dialogar, exponer dudas o simplemente, revisar ideas.

Cuando nos negamos a aprender, entonces comenzamos a morir.

Dr. Miguel Ángel Núñez. Pastor adventista ordenado. Doctor en Teología Sistemática; Licenciado en Filosofía y Educación; Orientador familiar.
Imagen: Photo by Green Chameleon on Unsplash