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La Asociación Ministerial es un ministerio en donde ofrecemos asistencia eclesiástica, orientación pastoral, capacitación en ministerios y aconsejamiento personalizado a tres categorías de hermanos y hermanas de nuestras congregaciones en España:

  • El cuerpo pastoral, que incluye a pastores y pastoras y sus familias, obreros bíblicos y ancianos en función pastoral.
  • El ancianato, que se compone de los hermanos y hermanas escogidos en cargos de liderazgo espiritual por la congregación local.
  • El diaconado, que se forma de todos los hermanos y hermanas que en las comisiones de nombramientos son propuestos para servir a la iglesia en tareas de servicio y acompañamiento.

¿Cómo surgió este departamento o ministerio?

Hace muchos años surgió en mi mente, como una especie de llamado interior. Soñaba con la posibilidad de servir en este ministerio, es decir, atender a los pastores y a sus familias. Estaba en una comida con un compañero pastor, de otra región de la iglesia mundial, que estaba presentando una campaña de evangelismo, y pensamos un poco en el futuro. Allí, pude expresar mi visión de servicio a la iglesia, a lo cual él me dijo, que, para la función del ministerial, se necesita experiencia y veteranía para atender mejor este cargo de responsabilidad. Fue el brotar de un sueño, en dónde me enganché a la idea de servir a mis compañeros, los pastores.

¿Cuándo ocurrió?

Al llegar las asambleas de 2017 recibí este llamado desde el pastor Mario Brito, presidente de la comisión de nombramientos en esa asamblea, sabiendo que el Señor me llamaba, con total certeza, para ocupar esta función. Sentía que este era el camino que el Señor tenía para mí.

¿Cómo funciona?

Servimos juntos con Estera, mi esposa, en este ministerio desde hace 6 años. Los fines de semana los dedicamos, con prioridad, a los compañeros que nos invitan a predicar en sus iglesias, según el calendario aprobado cada fin de año en el consejo de la Unión. Además de servir en las predicaciones, buscamos atender las preocupaciones de los pastores.

Se sabe que este oficio ministerial está lleno de imprevistos y de tareas que surgen sin mucha anticipación. Funerales; llamadas urgentes; problemáticas relacionales; objetivos misioneros; estudios bíblicos; tareas administrativas. Todo esto, y una larga agenda de actividades, suman mucho, pero se ve poco.

La obra del pastor está llena de gestiones «invisibles». Más allá de la realidad del pastor en un púlpito, la obra pastoral sea de visitación, de gestiones y llamadas que ocupan gran parte del tiempo, mucho de lo que se hace no es tan evidente como en otras tareas comunes.

Sin embargo, más allá de la actividad publica en iglesias grandes o pequeñas, como secretario ministerial, considero algo de mucho valor poder acompañar en su crecimiento ministerial, a los pastores aspirantes a la ordenación y atender en directo e integralmente las necesidades variadas de mis compañeros en sus desafíos misioneros.

¿Cómo realizar un mejor servicio?

Para dar un mejor servicio a la iglesia, el pastor debe evitar el desgaste emocional. Debe saber gestionar un equilibrio entre las responsabilidades inmediatas y las a largo plazo. Compaginar la vida personal con la vida pública es una de las tareas más urgentes, donde nos hemos comprometido en invertir más en formación y apoyo.

¿Cómo estoy cumpliendo mi ministerio en esta responsabilidad?

Además, de dirigir y convocar la comisión* ministerial, juntamente con los colegas de la administración, y otros pastores con buenas recomendaciones y experiencia en el campo de la misión, estamos ofreciendo series de capacitación a los ancianos y diáconos de las iglesias locales.

Por encima de todo, considero de máxima prioridad tener la disposición de contestar a los pastores. Atender, en cualquier momento del día o de la noche, todo tipo de consultas. Pero específicamente orar y acompañar en los procesos complejos de sus trabajos.
*Esta comisión trata todos los aspectos relacionados con las tareas profesionales de los pastores.

La necesidad de los pastores y su labor

Soy consciente que de cómo serán los pastores, así serán también las iglesias. En un mundo cada vez más conflictivo en sus creencias frente al relativismo, ser pastor es una tarea cada vez más compleja.
El ministerio pastoral es muy frágil porque es un ministerio relacional que implica saber comportarse, saber estar, poder abarcar a todos en una misión común, y especialmente hacer la iglesia un lugar de paz y armonía. Y eso, implica experiencia y sabiduría permanente. Un poco de despiste y las personas reaccionan. La labor del pastor debe ser muy atenta para hacer lugar a todos en el cuerpo de Cristo.

Yo diría, que el pastor necesita mucho de la colaboración de su congregación, pero también la congregación debería permitir al pastor, sea más joven o inexperto, la posibilidad de crecer. Un pastor que cumple con sus propósitos es un pastor que ha sido animado y motivado por su propia congregación a cumplir con los propósitos del Señor.

Una de mis oraciones constantes y a la vez, preocupación de mi servicio, es animar a los que tomar la decisión de servir al Señor, de no abandonar el camino de la abnegación y de la entrega desinteresada por el progreso del evangelio y para la edificación de la iglesia.
“… Sé ejemplo para los creyentes en palabra, en conducta, en amor, en fe y en pureza.” 1 Timoteo 4, 12.

Con amor en Cristo, Richard Ruszuly

Autor: Richard Ruszuly, secretario ministerial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España. 

 

 

Revista Adventista de España