Sociedad

Mentes cerradas versus mentes abiertas

Foto: (cc) Pixabay/niekverlaan. Esquina: Dr. Miguel Ángel Núñez. Alguna vez Albert Einstein escribió que «el peligro más grande en la…

Foto: (cc) Pixabay/niekverlaan

Foto: (cc) Pixabay/niekverlaan. Esquina: Dr. Miguel Ángel Núñez.

Alguna vez Albert Einstein escribió que «el peligro más grande en la ciencia es una mente cerrada». La misma idea puede ser parafraseada para cualquier área del conocimiento o actividad humana.

Las mentes cerradas se multiplican y al parecer, en los últimos años, han aumentado de una manera espeluznante amenazando la racionalidad y la capacidad de pensar adecuadamente.

Me gusta pensar en las mentes abiertas como «mentes sabias», y en las mentes cerradas como «mentes necias» y decrépitas.

La mente sabia es curiosa, inquieta, ansiosa de aprender, activa y permanentemente en búsqueda de conocimiento. A través de toda la historia humana, las más maravillosas verdades, descubrimientos e inventos han venido de mentes abiertas.

La mente necia y decrépita, en cambio, es parte de seres humanos que están muertos en vida. Sus mentes fosilizadas por la inacción, estancadas en prejuicios y estereotipos. No buscan, no aprenden, no desean más. Se conforman con las «certezas» que tienen y convierten todo atisbo de verdad que logran en una «verdad única» y en un discurso absoluto que se niegan a examinar. Sin darse cuenta se yerguen con características pseudo-divinas, son como pequeños bufones jugando a ser absolutos.

Como dijera Confucio, el filósofo chino: «El tipo más noble de hombre tiene una mente amplia y sin prejuicios. El hombre inferior es prejuiciado y carece de una mente amplia». Eso implica que hace mucho tiempo se sabía que había una diferencia clave entre mentes abiertas y cerradas.

Las mentes abiertas producen ciencia, conocimiento, seguridad, alegría de vivir, confianza en las posibilidades humanas de descubrir y crear. No miran con sospecha lo que se descubre y tampoco se atreven a decir que llegaron a certezas absolutas, son tan grandes las posibilidades de conocimiento, que plantearse en términos absolutos, les parece simplemente un insulto a la inteligencia.

En cambio, las mentes cerradas prescinden de la ciencia, sospechan del conocimiento, viven constantemente angustiados por aquellos que se atreven a cuestionar sus «certezas», no son felices porque están permanentemente en reyertas con los que ellos consideran liberales por atreverse a pensar, están llenos de culpa y ven en la humanidad sólo falencias, y no se atreven a sostener que la creatividad y el deseo de descubrir son dones otorgados a la humanidad por el mismo que le dio al ser humano la posibilidad de pensar.

El mayor peligro de hoy no son los descubridores de nuevos senderos, sino las mentes cerradas. Son este tipo de mentes necias las que crean los extremismos más horrendos, los que se niegan al cambio, los que producen fanatismos de los más diferentes estilos, los fundamentalistas religiosos y políticos que se niegan a examinar su propio pensamiento, señal ineludible de la vesania que corroe sus mentes.

Las mentes abiertas, en su búsqueda permanente, en su sed insaciable por conocer, en su curiosidad llena de alegría, cometen errores, pero eso no las amilana ni les perturba, siguen, porque saben que continuar es la única posibilidad de vivir una vida de plenitud intelectual.

Las mentes cerradas, en cambio, viven agazapadas detrás de certezas aprendidas, repetidas, adoradas y nunca examinadas, con un miedo permanente a ver socavadas sus convicciones, eso los lleva a sospechar de académicos, intelectuales y estudiosos, lo que los torna fríos, tristes en su acritud, y permanentemente atados al miedo de equivocarse o descubrir que alguna de sus certezas, no son más que una vana ilusión.

Fueron mentes abiertas las que siguieron a Jesús, y fueron mentes cerradas las que lo llevaron a la cruz, tal como sucede en este mismo instante en cualquier lugar de este mundo… mentes abiertas que se alegran de saber y mentes cerradas que intentan acallar al que sabe o, que al menos, cree que sabe, pero salta de alegría buscando, siempre buscando, contentos de entender que lo mejor es la búsqueda más que la meta misma.

¡Basta ya! La bomba nuclear no es nada comparado con lo que pueden hacer las mentes cerradas. Quienes se niegan a pensar, en realidad, anulan la más hermosa opción que los seres humanos tienen. Las mentes cerradas son un peligro, para sí mismas y para todo aquel que esté bajo el influjo de su influencia. Di ¡basta! y aléjate de quienes por temor a examinar y pensar, terminan destruyendo a todo aquel que se atreve a dejar la comodidad de las verdades absolutas, para hacer lo que nunca debería dejar de hacerse: Buscar, siempre, sabiendo que la humanidad sabia no posee verdades absolutas, sino que es un buscador, y con eso, es suficiente.

11 Comments

  • Gracias por este artículo. Gracias, además, por publicarlo en esta revista. No solo el mundo cristiano, pero más específicamente la comunidad latina adventista sufre, sin lugar a dudas, de esta condición y muchos hermanos de fe chocan en contiendas; los unos por ser abiertos de mente y los otros porque son cerrados. Ojalá este mensaje pudiera ser difundido y discutido esto con mayor alcance. Veo que soy el primer comentario: el post está reciente; mas espero ver esto repleto de comentarios y visitas. De no ser así, algo no funciona bien y estamos perdiendo oportunidad de compartir información tan valiosa como ésta. Me gusta pensar, me gusta meditar, reflexionar, cambiar… Al menos, yo soy de mente abierta y quiero seguir siéndolo. Gracias por mostrarme que voy bien en esa dirección. ¡Dios les bendiga!

    • Johan, estamos viviendo a nivel mundial, un fundamentalismo cada vez más radical, donde personas en aras de la defensa religiosa se parapeta detrás de ideas que no quieren examinar, analizar ni criticar. Por esa vía, la historia ha demostrado que se producen los más grandes errores y masacres, donde en pro de la apologética, finalmente, se aniquila a los que se atreven a pensar por sí mismos.

      • Muchas gracias, mi estimado Pr. Miguel Ángel Nuñez. Siempre estoy muy pendiente de sus publicaciones.
        Dios nos ayude a mantener los ojos siempre abiertos y ungidos con el colirio del Espíritu Santo, con la humildad del Señor Jesucristo y la agudeza de los Bereanos para continuar con el estudio de las Escrituras y el conocimiento de la verdad en Dios.

  • ¡Qué bueno que no citó ni un solo pasaje de la Biblia! Supongo que porque la Biblia es solo para mentes
    »cerradas» que dan por ABSOLUTO lo que la Palabra de Dios enseña. ¡Ah! y ¿Qué
    decir del Espíritu de Profecía? ¡Ah! Eso es para »decrépitos fundamentalistas religiosos que se niegan a examinar su propio pensamiento» (¡Qué barbaridad!). No me sorprende que esta persona haga audible pensamientos del Papa Francisco, lo que me molesta
    es que ya no exista nadie que, con valentía, se pare y denuncie este tipo de infiltración.
    ¿Dónde están los »siete mil» que no han doblado sus rodillas delante de
    Baal? ¿Es que hemos quedado »solos» y ahora buscan nuestras vidas
    para matarnos?

    Vaya manera
    de alimentar la grey de Dios: con dichos de Albert Einstein y Confucio, el
    filósofo chino.

    Atte.
    Un discípulo de Jesús
    Donaldo Ariel Cabrera Ruíz
    Sub-Líder en Guerreros de Oración en Acción

    • Donaldo, lamentablemente, conozco el daño que haces con tu extremismo. Es triste, pero corrrespondes a todo lo que el texto señala sobre mentes cerradas que se niegan a examinar y analizar su propio pensamiento.

    • Este artículo podría llegar y llenar más a una persona no creyente ni en Dios ni en la Biblia. Hay países en donde no se puede entrar una Biblia, sin embargo hay que evangelizar con lo que haya. Me parece un excelente artículo, las frases de Einstein y Confucio pueden ser un instrumento, además no tienen nada de malo y por el contrario son personajes más aceptados que cualquier simple mortal. Por el amor de Dios, seamos racionales y empleemos el pensamiento crítico.

  • ¡Interesante! Quizá cabe añadir que, para alguien que teme a Dios, su mente debe estar cerrada para «toda mentira o sugerencia que tenga como fin socavar la fe en Dios», y abierta únicamente para «toda Palabra que sale de la boca de Dios».

    Para alguien que no teme a Dios, está bien que su mente esté abierta para todo.

    • Joaquín, una mente abierta definitivamente se dará cuenta de la mentira; pero si es cerrada, nunca lo hará. Bendiciones.

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