Skip to main content

Lección 3 para el 17 de abril de 2021.

Una vez que el pecado entró en el mundo, fue como tirarse de un tobogán o lanzarse desde un avión en caída libre.

La humanidad quedó rápidamente dividida entre una gran mayoría que se entregó de lleno al pecado, y una pequeña minoría (un remanente) que aún deseaba obedecer y alabar a Dios.

Cuando la maldad llegó al colmo, Dios intervino drásticamente. Pero la gracia divina encontró una forma de darnos una segunda oportunidad.

  • El mundo antediluviano:

    • Pensar solamente el mal.
      • Una vez que el pecado entró, la humanidad pasó rápidamente de ser “buena en gran manera” a estar “corrompida en gran manera”.
        • 1ª generación: Génesis 3:11-13. Temor de Dios, desconfianza mutua, autojustificación.
        • 2ª generación: Génesis 4:8. Asesinato, rebelión abierta contra Dios
        • 7ª generación: Génesis 4:23. Poligamia, falta de respeto hacia la vida humana
        • 8ª-10ª generaciones: Génesis 6:2, 11. Los siervos de Dios se mezclan con los pecadores, violencia sin límites
  • Noé: Un varón justo.

    • El pecado conduce a la ruina y a la muerte. Por eso, Dios odia el pecado. Desea erradicarlo, pero a la vez salvar al pecador. De eso se trata el Pacto.
    • Cuando examinó la maldad reinante en el mundo, Dios observó que una gran parte de la humanidad había llegado a tal grado de maldad y rebelión que ya no escuchaban la voz del Espíritu Santo.
    • Sin embargo, no estaba todo perdido. Había algunos que todavía escuchaban y deseaban servir a Dios. Entre ellos, destacaba Noé, una persona justa y perfecta ante Dios.
    • Pero observemos que toda su justicia no podía librarlo de la sentencia divina. Fue por gracia que Dios entró en pacto con Noé (Génesis 6:8).
  • Los pactos de Dios:

    • El pacto con Noé.
      • Al igual que un marinero arroja un salvavidas a un náufrago, Dios auxilió a Noé haciendo un pacto con él: si me obedeces, haces un arca y entras en ella, te salvaré a ti y a tu familia.
      • Dios no se beneficia con este pacto. Sin embargo, si Noé rompe el pacto lo pierde todo.
      • Como el marinero, Dios anhela la salvación del que naufraga en el pecado. Por eso, nos ofrece su Pacto, y nos pide que entremos en el arca de salvación. Un arca en forma de cruz.
  • El pacto con todo ser viviente.

    • El pacto con “todo ser viviente” (Gn. 9:12) es distinto del pacto eterno. Va más allá de la humanidad, extendiéndose a toda criatura animada. No hay que hacer nada para beneficiarse de este pacto. Simplemente, Dios se compromete a no enviar un nuevo diluvio universal.
      • Éste es un pacto único, inquebrantable, cuya señal perdurará mientras perdure la tierra.
  • El remanente.

    • El verbo “quedar” está íntimamente ligado con el concepto de “remanente” (lo que queda) [ver, por ejemplo, Esdras 9:8; Isaías 4:3; Jeremías 42:2; Ezequiel 14:22; Zacarías 9:7; Romanos 11:5].
    • Dios juzgó al mundo antediluviano y lo condenó a ser destruido por su maldad. Pero hizo un pacto con el remanente, aquellos que estaban dispuestos a escuchar a Dios y a su “pregonero de justicia” (2P. 2:5).
    • Nuevamente, Dios está juzgando al mundo. Su Pacto sigue abierto para todo aquel que quiera aceptarlo. Aún hay una “manada pequeña”, un remanente fiel. No son mejores que otros, simplemente aman a Dios y aceptan su gracia. ¿Eres tú parte de él?

Para meditar:

“La combinación de la fe y las obras de Noé condenó al mundo. No solo predicó la verdad presente apropiada para su época, sino que puso en práctica cada sermón que pronunció. Aunque nunca hubiera elevado su voz para formular sus amonestaciones, sus obras, su carácter santo en medio de los corruptos e impíos, habrían sido sermones condenatorios para los incrédulos y disolutos de aquella época. Soportó con paciencia y humildad semejante a la de Cristo las provocaciones, los insultos, las burlas y los escarnios. A menudo se escuchaba su voz elevada a Dios en oración, pidiendo su poder y ayuda a fin de poder cumplir todos los mandamientos de Dios. Esto era un poder condenador para los incrédulos”. Elena G. White (This Day With God, 14 de agosto).

“Ahora como entonces [antes del diluvio], antes de la gran destrucción del mundo por medio del fuego, se ha concedido un período de prueba y de gracia. Se da a los hombres la oportunidad de mostrar si serán o no leales a Dios

Como testigos de Dios, tenemos un mensaje que llevar a todo el mundo. El Señor tiene muchos hijos que nunca escucharon la verdad para este tiempo. Los siervos de Dios deben darles la advertencia final”. Elena G. White (Alza tus ojos, 15 de marzo).

Autor: Sergio Fustero, miembro de la Iglesia Adventista del 7º Día en Castellón. Responsable, junto con su esposa Eunice Laveda, de la web de recursos para la E.S. Fustero.es
Imagen: Librito oficial de Escuela Sabática

 

Revista Adventista de España