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Lección 6 para el 8 de agosto de 2020

Junto a la misión de predicar el Evangelio en todo el mundo, Jesús ha dotado a sus seguidores de dones que les conceden posibilidades ilimitadas para cumplir esa misión.

Los dones espirituales son cualidades conferidas divinamente por el Espíritu Santo específicamente para edificar el cuerpo de Cristo y permitir a los creyentes ser testigos efectivos en el mundo.

  • ¿Quién los recibe?

    • Pablo compara a los miembros de la iglesia con los miembros del cuerpo humano, igualando a la iglesia con el cuerpo de Cristo (1ª de Corintios 12:12-27).
    • Al igual que en el cuerpo no existen miembros sin función, en la iglesia no existen miembros sin dones.
    • Cada uno recibe, al menos, un don espiritual que debe usar en unión con los demás miembros para compartir el amor de Cristo y su verdad con el mundo.
    • No hay don prescindible ni miembro inútil. En esta obra, el que predica a multitudes es tan valioso como el que ora en silencio.
  • ¿Quién los otorga?

    • La Biblia nos dice que todo don perfecto procede de Dios y que, en la persona del Espíritu Santo, nos los concede a cada uno como Él quiere (Santiago 1:17).
    • ¿Por qué no podemos elegir nosotros los dones que queremos tener y utilizar?
    • Cuando entregamos nuestro corazón a Jesús, Dios nos otorga dones específicos que Él sabe que la iglesia va a necesitar para su crecimiento.
  • ¿Para qué sirven?

    • En Romanos 12:6-8, 1ª de Corintios 12:8-10, 28-30 y Efesios 4:11 tenemos varias listas de dones específicos otorgados a los primeros creyentes.
    • A estos primeros dones, hoy podemos añadir otros como la edición de imágenes y vídeo, pilotar aviones, etc.
    • Los dones espirituales no son talentos naturales, aunque éstos puedes ser santificados por el Espíritu Santo y utilizados en el servicio a Cristo (convirtiéndose así en dones espirituales).
  • ¿Cómo saber cuáles tengo?

    • Todos recibimos dones… pero ¿cuáles tengo?
    • La mejor forma de descubrirlos es ponernos “manos a la obra”: participar en actividades concretas dentro de un ministerio y comprobar si hemos sido capacitados para esa obra o no. Definamos conceptos:
      • Dones: Cualidades especiales (p.e. facilidad para enseñar).
      • Ministerios: áreas generales de servicio (p.e. escuela sabática).
      • Actividades: eventos específicos (p.e. dirigir una clase de escuela sabática).
  • ¿Cómo puedo aumentarlos?

      • En la parábola de los talentos, Jesús explica que, aunque todos reciben dones, unos reciben más que otros (Mateo 25:14-30).
      • Pero éste es solo el punto de partida. Una vez recibidos, podemos “negociar” con nuestros dones.
      • Conforme vayamos usándolos, éstos se acrecentarán e incluso recibiremos nuevos dones. Pero cuidado, si no usamos nuestros dones, los perdemos.
      • Pidamos a Dios que nos muestre nuestros dones y en qué áreas podemos usarlos. No importa tanto cuántos dones tenemos sino qué hacemos con los que tenemos.

Para meditar:

Es el plan de Dios que sus siervos tengan diversos dones. Es su voluntad que hombres de distintos criterios ingresen en la iglesia para colaborar con él. Tenemos que hacer frente a diferentes opiniones, y se necesitan dones distintos. Los siervos de Dios deben trabajar en perfecta armonía”. Elena G. White (Cada día con Dios, 10 de septiembre).

“Todos los hombres no reciben los mismos dones, pero se promete algún don del Espíritu a cada siervo del Maestro…. Si están relacionados con Cristo, si los dones del Espíritu son suyos, los más pobres y los más ignorantes de sus discípulos tendrán un poder que hablará a los corazones. Dios los convierte en los instrumentos que ejercen la más elevada influencia en el universo”. Elena G. White (La fe por la cual vivo, 13 de octubre).

“Cristo confía “sus bienes” a sus siervos: algo que puedan usar para él. Da “a cada uno su obra”. Cada uno tiene su lugar en el plan eterno del cielo. Cada uno ha de trabajar en cooperación con Cristo para la salvación de las almas. Tan ciertamente como hay un lugar preparado para nosotros en las mansiones celestiales, hay un lugar designado en la tierra donde hemos de trabajar para Dios”. Elena G. White (Palabras de vida del gran Maestro, pg. 262).

Autor: Sergio Fustero, miembro de la Iglesia Adventista del 7º Día en Castellón. Res ponsable, junto con su esposa Eunice Laveda, de la web de recursos para la E.S. Fustero.es
Imagen: Photo by Jess Bailey on Unsplash

Revista Adventista de España