Espiritual

Escuela Sabática de adultos: La Biblia para Jesús y los apóstoles

La Palabra de Dios incluye las escrituras del Antiguo Testamento, así como las del Nuevo. El uno no está completo sin el otro. Cristo declaró que las verdades del Antiguo Testamento son tan valiosas como las del Nuevo.

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La Palabra de Dios incluye las escrituras del Antiguo Testamento, así como las del Nuevo. El uno no está completo sin el otro. Cristo declaró que las verdades del Antiguo Testamento son tan valiosas como las del Nuevo.

Lección 3 para el 18 de abril de 2020: CÓMO CONSIDERABAN LA BIBLIA JESÚS Y LOS APÓSTOLES.

Cuando Jesús comenzó su predicación, no existía la Biblia tal como la conocemos hoy. Esto es así por el hecho de que el Nuevo Testamento todavía no había sido escrito. Por esta razón, podemos decir ciertamente que, para Jesús y los apóstoles, la Biblia era el Antiguo Testamento. Generalmente, ellos se referían a esta parte de la Biblia como “Las Escrituras”. El uso que Jesús y los apóstoles hicieron de las Escrituras son un modelo que nos enseña cómo deberíamos usar y entender la Biblia hoy.

  • ¿Cómo usaba Jesús la Biblia?

    • La Biblia como autoridad.
      • Antes de comenzar su ministerio, Jesús fue tentado especialmente por Satanás. A cada una de las tentaciones, Jesús respondió con un texto bíblico:
        • Al ser tentado por el apetito: Deuteronomio 8:3.
        • Al ser tentado por la presunción: Deuteronomio 6:16.
        • Al ser tentado por el poder: Deuteronomio 10:20.
      • Para Él, la Biblia era la máxima autoridad y el fundamento más seguro de la fe.
    • La Biblia como norma de vida.
      • Jesús entendía las Escrituras como la norma de vida por la cual debemos regir nuestra vida.
      • Cuando decía “pero yo os digo” (Mt. 5:22, 28, 32, 39, 44), no estaba dando nuevas instrucciones, sino aclarando y dándole el verdadero sentido a lo ya escrito por Moisés y los profetas.
      • Al ser interrogado sobre la norma más importante (Mateo 22:36-40), Jesús recurrió nuevamente a las Escrituras: Deuteronomio 6:5 y Levítico 19:18.
  • ¿Qué partes de la Biblia aceptaba Jesús?

    • La Biblia en su totalidad.
      • La Biblia hebrea (Antiguo Testamento) tiene la siguiente estructura: La ley, los profetas y los escritos (“Salmos” en Lucas 24:44)
      • Para Jesús todas las Escrituras son inspiradas y tienen autoridad para enseñarnos la voluntad de Dios.
    • La Biblia como historia real.
      • Además de aceptar la Biblia como la Palabra de Dios, base de toda doctrina y norma autorizada para nuestra vida, Jesús la consideraba un libro histórico.
      • Se refirió a sus personajes como personas reales, que vivieron en lugares reales y que se involucraron en hechos reales.
      • Jesús mencionó a: Adán y Eva; Abel; Noé; Sodoma y Gomorra; la mujer de Lot; David; Salomón; Elías; Eliseo; Jonás; Zacarías; Isaías, …
      • Mencionó a muchos de ellos como ejemplos a seguir o a evitar, como símbolo de lo que había de suceder, o como fuente doctrinal.
  • ¿Cómo usaban los apóstoles la Biblia?

    • La Biblia como Palabra de Dios.
      • En Romanos 9:17, Pablo personifica a la Biblia como si fuese ella la que hablase a Faraón las palabras que Dios le dirigió. Aquí, como en Gálatas 3:8, Dios queda identificado con la Escritura. Lo que la Escritura dice ES la Palabra de Dios.
      • Todos los autores del Nuevo Testamento usan el Antiguo como Palabra de Dios. Aceptan las palabras de los profetas como Palabra de Dios.
      • Usan las historias de David, Lot o Abraham como realidades útiles para nuestra enseñanza (Ro. 11:9; 2P. 2:7; Stg. 2:23).
      • Así, siguen el ejemplo de Jesús en su relación con la Biblia. De igual modo, nosotros debemos aceptar TODA la Biblia como el fundamento de nuestra fe y creencia.

Para meditar:

“La Palabra de Dios incluye las escrituras del Antiguo Testamento, así como las del Nuevo. El uno no está completo sin el otro. Cristo declaró que las verdades del Antiguo Testamento son tan valiosas como las del Nuevo…

Cristo, tal como fue manifestado por los patriarcas, simbolizado en el servicio expiatorio, pintado en la ley y revelado por los profetas, constituye las riquezas del Antiguo Testamento. Cristo en su vida, en su muerte y en su resurrección, Cristo tal como lo manifiesta el Espíritu Santo, constituye los tesoros del Nuevo Testamento. Nuestro Salvador, el resplandor de la gloria del Padre, pertenece tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento”. Elena G. White (Palabras de vida del gran Maestro, pg. 97).

Mira aquí el comentario del programa ESV de esta semana

Autor: Sergio Fustero, miembro de la Iglesia Adventista del 7º Día en Castellón. Res ponsable, junto con su esposa Eunice Laveda, de la web de recursos para la E.S. Fustero.es
Imagen: Photo by Aaron Burden on Unsplash

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