Espiritual

Escuela Sabática de adultos: La Biblia, fuente de autoridad

La prioridad dada a cualquier fuente o combinación de fuentes tiene una influencia significativa en nuestra teología; finalmente determinará la dirección de toda la tarea teológica.

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La prioridad dada a cualquier fuente o combinación de fuentes tiene una influencia significativa en nuestra teología; finalmente determinará la dirección de toda la tarea teológica.

Lección 4 para el 25 de abril de 2020: LA BIBLIA: FUENTE AUTORITATIVA DE NUESTRA TEOLOGÍA.

Incluso si queremos vivir solo de acuerdo con la Biblia, nuestra comprensión de la Escritura está significativamente moldeada e influenciada por una serie de factores: las tradiciones a las que estamos acostumbrados y con las que crecimos, la forma en que se nos educó para pensar y usar la razón para explicar las cosas, nuestra experiencia con ciertas personas e ideas, y la cultura formativa que nos rodea.

La prioridad dada a cualquier fuente o combinación de fuentes tiene una influencia significativa en nuestra teología; finalmente determinará la dirección de toda la tarea teológica.

  • La tradición.

    • ¿Qué hay de bueno en la tradición?
      • La tradición nos ayuda a recordar nuestra historia y nos transmite las lecciones y experiencias de nuestros antepasados.
      • En la Biblia encontramos tradiciones, como la fiesta de Purim, que recuerdan la liberación del pueblo de Dios.
    • ¿Qué hay de malo en la tradición?
      • Las tradiciones pueden llegar a suplantar la verdad (Marcos 7:1-13) al agregar elementos erróneos y supersticiones contrarias a la fe.
  • La experiencia.

    • ¿Qué hay de bueno en la experiencia?
      • Nuestra comprensión de Dios se basa en nuestras experiencias vividas con Él.
      • Recordar la forma en que Dios nos ayudó o estuvo a nuestro lado en muchos momentos de nuestro pasado nos ayuda a seguir adelante hacia la meta.
    • ¿Qué hay de malo en la experiencia?
      • Es peligroso basar nuestra fe o nuestra doctrina en lo que sentimos o experimentamos en ciertos momentos, cuando esto contradice lo que la Biblia nos enseña.
  • La cultura.

    • ¿Qué hay de bueno en la cultura?
      • En muchos países, la cultura tiene una gran influencia bíblica.
      • Aún en los que no es así, encontramos elementos culturales que son perfectamente compatibles con las enseñanzas bíblicas.
    • ¿Qué hay de malo en la cultura?
      • Todo rasgo cultural ha de evaluarse con la Biblia, y ésta debe prevalecer. Si algo hay que cambiar, deben ser nuestros rasgos culturales erróneos.
  • La razón.

    • ¿Qué hay de bueno en la razón?
      • La capacidad de razonar proviene de Dios. Con ella, podemos llegar a conclusiones correctas y ser convencidos por la verdad (2P. 1:12; Jn. 16:8).
      • La razón nos hace sabios, siempre que esté sometida a la voluntad de Dios (Pr. 9:10).
      • Incluso nuestra adoración debe ser racional (Rom. 12:1), y no solo sentimental.
    • ¿Qué hay de malo en la razón?
      • Es muy peligroso creer que nuestra razón es capaz de abarcarlo todo.
      • Al no aceptar aquello que no podemos racionalizar, rechazamos lo que no entendemos, lo sobrenatural. Alejamos de nosotros a Dios, el único que puede darnos salvación y vida eterna.
  • La Biblia.

    • ¿Qué hay de bueno en la Biblia?
      • Es el libro que Jesús mismo nos invita a estudiar (Juan 5:39) y a creer (v. 46).
      • Es la Palabra inspirada de Dios, útil para nuestra enseñanza (2ª de Timoteo 3:16).
      • En cuestión de fe y doctrina está por encima de la tradición, la experiencia, la cultura y la razón. Todas ellas han de ser evaluadas y analizadas por la Biblia.
    • ¿Qué hay de malo en la Biblia?
      • Siempre y cuando nos dejemos guiar en su estudio por su propio autor: el Espíritu Santo.
      • El Espíritu Santo nunca nos guiará a una verdad o comprensión que contradiga lo que Él reveló en la propia Biblia.

Para meditar:

No debiéramos permitir que ningún argumento humano nos desvíe de una investigación cabal de la verdad bíblica. Las opiniones y costumbres de los hombres no han de ser recibidas como si tuviesen autoridad divina. Dios ha revelado en su Palabra en qué consiste todo el deber del hombre, y nosotros no hemos de dejarnos apartar de la gran norma de justicia. Él envió a su Hijo Unigénito para que fuese nuestro ejemplo, y nos invita a oírle y seguirle”. Elena G. White (La educación cristiana, pg. 227).

Mira aquí el comentario del programa ESV de esta semana

Autor: Sergio Fustero, miembro de la Iglesia Adventista del 7º Día en Castellón. Res ponsable, junto con su esposa Eunice Laveda, de la web de recursos para la E.S. Fustero.es
Imagen:Photo by Priscilla Du Preez on Unsplash

 

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