Skip to main content

Lección para el 5 de mayo de 2018

Cristo en el Santuario Celestial

Dios mandó construir a Moisés un modelo del Santuario Celestial. A través de él, quiso mostrarnos el plan de salvación preparado desde antes de la fundación del mundo.

Al estudiarlo, podemos comprender el papel central que Jesús desempeñó –y todavía desempeña– en las diversas fases de ese plan.

  • La obra de Jesús en el Atrio Exterior.

    • La ofrenda por el pecado.
      • El atrio exterior del Santuario del desierto prefiguraba la obra de Jesús en esta tierra.
      • Jesús, Dios eterno (Isaías 9:6), tomó la naturaleza humana, y “se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado” (Hebreos 9:26).
      • Él estuvo dispuesto a sacrificar su vida para obtener nuestra redención. Abandonó las cortes celestiales para nacer como hombre. Nació para morir.
      • Aún sabiendo todo lo que iba a padecer, por su gran amor, decidió seguir adelante con la obra de redimir a la raza caída.
    • El Cordero de Dios.
      • Hasta que el velo del templo se rasgó de arriba abajo, cada animal sacrificado ante el altar de los holocaustos era un símbolo del Cordero de Dios que iba a derramar su sangre en la cruz.
      • Jesús es el único que ha vivido sin pecado en este mundo. Su muerte es la única manera por la cual nosotros podemos obtener el perdón de los pecados
        (Hechos 4:12).
  • La obra de Jesús en el Lugar Santo.

    • El Sumo Sacerdote.
      • Jesús es nombrado sacerdote según el orden de Melquisedec. Una orden sacerdotal que no está ligada a la descendencia de una familia, ni sujeta al pecado y a la muerte (Hebreos 7).
      • El sacerdocio de Jesús es permanente, basado en un sacrificio único y suficiente para garantizar el perdón de todo pecador que, por fe, se acerque a Él.
    • El intercesor.
      • Jesús –nuestro Sumo Sacerdote– se presenta “ante Dios en favor nuestro” (Hebreos 9:24 NVI). Presenta ante el Padre al pecador arrepentido, y ofrece su sangre por Él.
      • Gracias a Jesús, hoy podemos estar seguros de ser aceptados por Dios. 1ª de Juan 2:1.
  • La obra de Jesús en el Lugar Santísimo.

    • La purificación.
      • En una clara referencia a Levítico 16, Pablo declara que el Santuario Celestial debe ser purificado, igual que era purificado el terrenal (Hebreos 9:23).
      • El día de la expiación, el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo, ante la presencia de Dios manifestada en el arca. Este día era percibido como un día de juicio.
      • La obra de Jesús en el Lugar Santísimo fue profetizada en Daniel 8:14. Esta profecía nos indica que el Juicio comenzó en 1844, y terminará poco antes del regreso de Jesús.

Para meditar:

“La intercesión de Cristo por el hombre en el santuario celestial es tan esencial para el plan de la salvación como lo fue su muerte en la cruz.

Con su muerte dio principio a aquella obra para cuya conclusión ascendió al cielo después de su resurrección. Por la fe debemos entrar velo adentro, “donde entró por nosotros como precursor Jesús”. Hebreos 6:20. Allí se refleja la luz de la cruz del Calvario; y allí podemos obtener una comprensión más clara de los misterios de la redención.

La salvación del hombre se cumple a un precio infinito para el cielo; el sacrificio hecho corresponde a las más amplias exigencias de la ley de Dios quebrantada. Jesús abrió el camino que lleva al trono del Padre, y por su mediación pueden ser presentados ante Dios los deseos sinceros de todos los que a él se allegan con fe”.

Elena G. White (El conflicto de los siglos, pg. 479).

Vídeo de la lección completa: Punto de encuentro con la Biblia:

Para más recursos relacionados con la E.S. visita el sitio oficial: escuelasabatica.adventista.es

 

Resumen de Sergio Fustero, miembro de la Iglesia Adventista del 7º Día en Castellón. Responsable, junto con su esposa Eunice Laveda, de la web de recursos para la E.S. Fustero.es 

Video de HopeMedia.

Foto :kiwihug-284614

Revista Adventista de España