Skip to main content

Lección 6 para el 5 de agosto de 2023

Pablo fue receptor de revelaciones extraordinarias (2Co. 12:1-4), y quiere compartirlas con la iglesia de Éfeso. Espera que, con este conocimiento, la iglesia represente el carácter de Dios ante «los principados y potestades en los lugares celestiales».

El capítulo 3 de Efesios concluye con una oración en la que el apóstol invita a la iglesia a dar gloria al Padre «en Cristo Jesús».

  • El receptor de la revelación. Efesios 3:1, 13.

    • Cuando Pablo escribe a los Efesios (año 62 d.C.), se encontraba encadenado (Ef. 6:20). Esperaba ser juzgado ante Nerón. Era, por tanto, un presunto criminal. Esta situación estaba creando desánimo en los efesios (3:13).
    • Pero la conciencia de Pablo estaba tranquila. Por otras cartas que escribió al mismo tiempo que la de los efesios, sabemos que tenía la seguridad de ser liberado pronto (Flp. 2:24; Fil. 22). Es más, nunca se consideró prisionero de Roma. Él era “prisionero de Cristo” (3:1). Aprisionado por creer y predicar a Cristo.
    • Y, aún en su confinamiento, él seguía reuniendo a grupos de personas para proclamarles el evangelio (Ef. 6:18-20).
  • La revelación:

    • El misterio de Cristo. Efesios 3:2-6.
      • El misterio que Dios le reveló a Pablo no se había revelado plenamente con anterioridad, sino que se ha revelado a través de los apóstoles y de los profetas, que han recibido el don del Espíritu Santo (3:5).
      • ¿Y cuál es este misterio? “Que los gentiles son, junto con Israel, beneficiarios de la misma herencia, miembros de un mismo cuerpo y participantes igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio” (3:6 NVI).
      • Hasta la muerte de Jesús, Dios se revelaba principalmente al pueblo de Israel. Ahora la revelación abarca a todos, sin distinción de etnias.
    • Dios revelado a través de su Iglesia. Efesios 3:7-12.
      • Aunque Pablo había recibido revelaciones especiales, no se consideraba especial. Tenía de sí un concepto de indignidad (3:8); se veía pecador (1Ti. 1:15).
      • Cuanto más cerca estamos de Jesús, más indignos nos vemos, más conscientes de nuestra naturaleza pecaminosa. Pero, al mismo tiempo, estamos siendo transformados a la imagen de Él (2Co. 3:18).
      • El cambio que se produce en nuestra vida es un testimonio que nos permite dar a conocer la sabiduría de Dios incluso a las potestades celestiales (3:10). ¿En qué sentido ocurre esto?
        • Los ángeles fieles comprenden la sabiduría de Dios en su trato con los poderes del mal
        • Los ángeles maléficos comprenden que sus falsas acusaciones sobre el carácter de Dios han sido puestas en evidencia, y que están vencidos y condenados
  • Consecuencias de la revelación:

    • Una familia que conoce a Dios. Efesios 3:14-19.
      • Pablo dobla sus rodillas para orar al Padre. Comienza haciendo una hermosa afirmación (en griego): toda familia (patria) toma su nombre del Padre (patēr). Es decir, todas las familias (por imperfectas que sean) pertenecen al Padre (3:15).
      • Luego pide lo imposible, que podamos conocer (en cuatro dimensiones) lo que “excede a todo conocimiento”: el amor de Cristo (3:18-19).
    • ¡Gloria a Dios en Cristo! Efesios 3:20-21.
      • Al meditar en el amor de Cristo, el apóstol prorrumpe en una doxología de alabanza y gloria, rogando que Cristo sea glorificado en su Iglesia.
      • Esta doxología nos enseña que:
        • Dios tiene poder para hacer mucho más de lo que le pedimos
        • Dios puede hacer por nosotros lo que ni siquiera entendemos
        • Su poder actúa en nosotros
        • Como Iglesia, debemos siempre dar gloria a Jesús
      • ¿Cuáles de estas enseñanzas son especialmente significativas para ti?

Para meditar:

«Deberíamos considerar que Cristo no vino al mundo únicamente para realizar la redención del hombre; no vino solamente para que los habitantes de este pequeño mundo considerasen la ley de Dios como debía considerarse; sino que vino para demostrar a todos los mundos que la ley de Dios es inmutable y que la paga del pecado es muerte. Este tema es mucho más amplio de lo que podemos captar a primera vista. Ojalá que todos vieran la importancia de estudiar cuidadosamente las Escrituras. Pareciera que muchos creen que este mundo y las mansiones celestiales constituyen el universo de Dios. No es así. La hueste de los redimidos irá de mundo en mundo, y buena parte de su tiempo lo empleará en investigar los misterios de la redención. Y durante toda la eternidad, este tema ocupará continuamente su intelecto. Los privilegios de los que vencen por la sangre del Cordero y la palabra de su testimonio escapan a toda comprensión». (Elena G. de White, A fin de conocerle 365.5)

Autor: Sergio Fustero, miembro de la Iglesia Adventista del 7º Día en Castellón. Responsable, junto con su esposa Eunice Laveda, de la web de recursos para la E.S. Fustero.es
Imagen: Librito oficial de Escuela Sabática

Revista Adventista de España