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Lección 11 para el 16 de marzo de 2024: EL ANHELO DE DIOS EN SION.

Sion es el nombre del monte donde se asentaba la fortaleza de Jebús (Jerusalén), la cual se conocía también con el nombre de Sion. Desde que David la conquistó, Sion pasó a llamarse «la ciudad de David» (2 Samuel 5:6-7). Con el tiempo, Sion se usó como un nombre para referirse a toda la ciudad de Jerusalén (incluida la zona del Templo) o, incluso, a todo el pueblo de Israel (Salmos 48:2; 126:1).

En Salmos, Sion es mencionada 38 veces. Se destaca como la morada de Dios, el lugar desde donde Él envía ayuda y salvación (Salmos 9:11; 14:7; 20:2).

Si queremos encontrarnos con Dios, acudamos a Sion (Salmos 84:7). Allí, Dios recibe la alabanza (Salmos 9:11; 65:1). Allí, los redimidos estaremos en la compañía del Cordero (Apocalipsis 14:1).

  • Los atrios de Sion (Salmos 84)

    • ¿Quién acude a los atrios de Sion?
      • Salmos 84:1-2, 10. Los que lo anhelan ardientemente
      • Salmos 84:3. Pequeños y grandes, encumbrados y humildes
    • ¿Quiénes son felices allí?
      • Salmos 84:4. Los que trabajan en la obra de Dios
      • Salmos 84:5, 12. Los que confían en Dios y quieren seguirle
    • ¿Cómo actúan los que allí acuden?
      • Salmos 84:6. Convierten el pesar en bendición
      • Salmos 84:7. Crecen cada día en poder
    • Ya que físicamente ningún ser humano puede estar en los atrios de Sion (la morada de Dios en el Cielo), el Señor nos ha otorgado la oración como el medio para hablar con Él y hacerle nuestras peticiones (Salmos 84:8-9).
    • Dios responde nuestras oraciones y es para nosotros «Sol» –de cuyos rayos irradia bendición–, y escudo protector (Salmos 84:11).
  • La paz de Sion (Salmos 122)

    • Salmos 122 pertenece a un grupo de salmos llamados «graduales», «de ascensión», o «de los peregrinos». Eran cantados mientras los grupos de peregrinos acudían a Jerusalén para celebrar las fiestas anuales.
    • Al ascender al monte Sion, los peregrinos irrumpían en una alegre alabanza: «Jerusalén, ¡ya estamos dentro de tus puertas!» (Salmos 122:2 DHHe).
    • Al subir a Sion, todos alaban a Dios (Salmo 122:4). Era también el momento de resolver los problemas judiciales y encontrar justicia (Salmos 122:5).
    • Pero lo que más destaca del salmo 122 es la oración por la paz:
      • Paz para ser prosperados (Salmos 122:6)
      • Paz para tener descanso (Salmos 122:7)
      • Paz para vivir en armonía (Salmos 122:8)
    • Los que se alegran al encontrarse con Dios, buscarán el bien de su iglesia (Salmos 122:9).
  • Los nacidos en Sion (Salmo 87)

    • Salmo 87:1-3. Sion supera a todos los montes. Tras construirse el Templo, Sion abarcó el monte Moria. Ningún lugar podría enseñar mejor el plan de Redención. Por eso, «Cosas gloriosas se han dicho de ti, Ciudad de Dios» (Salmos 87:3).
    • Salmo 87:4-6. Los hijos e hijas de Sion. La salvación que emana de Sion atrae a gentes de todas las naciones. Todos los que acepten esta salvación serán inscritos como nacidos en Sion.
    • Salmo 87:7. La fuente de toda inspiración. La alabanza surge al pensar en Sion. El monte de Sion es aquella piedra que, hecha monte, llena la tierra (Daniel 2:44-45). En ese monte habitaremos eternamente los nacidos en él (Apocalipsis 14:1).
  • El Refugio de Sion (Salmos 46)

    • Ante los problemas que puedan surgir a nuestro alrededor, «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» (Salmos. 46:1).
    • Aquellos que no conocen a Dios actúan impetuosamente, causando calamidades, desastres y guerras (Salmos 46:2-3, 6). Pero Dios tiene la capacidad de detener esas guerras, y de actuar ante la calamidad y los desastres (Salmos 46:9).
    • Al igual que los versículos que nos hablan de la protección de Dios están diseminados a lo largo del Salmo 46, Dios deja mostrar su poder protector aquí y allá (Salmos 48:5, 7-8, 11).
    • Sin embargo, aún debemos esperar al momento definitivo, cuando Dios será «exaltado entre las naciones; enaltecido […] en la tierra» (Salmos 46:10b).
    • Mientras tanto, se nos da la seguridad de que Dios, desde su santuario, nos da vida (Salmos 46:4), y nos pide que esperemos con paciencia, manteniendo nuestra comunión con Él: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios» (Salmos 46:10a).
  • El monte inamovible de Sion (Salmos 125)

    • El quiasmo de Salmos 125 nos muestra una gran enseñanza:
      • Salmos 125:1. Los que confían en Dios son inamovibles.
      • Salmos 125:2. Dios está siempre haciendo bien a su pueblo.
      • Salmos 125:3. La maldad no reinará siempre, no dejemos de confiar.
      • Salmos 125:4. Dios está siempre haciendo bien a su pueblo.
      • Salmos 125:5. Si dejamos de confiar, seremos destruidos.
    • Hay momentos en los que nos puede parecer mejor dejarnos vencer por el pecado, pero sigamos confiando. Dios tiene reservado para nosotros algo maravilloso. «Paz sea sobre Israel» (Salmos 125:5).

Para meditar:

«Si vuestro ojo está fijo en el blanco, si está dirigido hacia el cielo, la luz celestial llenará vuestra alma, y las cosas terrenales parecerán insignificantes e insípidas. Los propósitos del corazón cambiarán y las admoniciones de Jesús serán atendidas… Vuestros pensamientos se dirigirán a la gran recompensa de la eternidad. Todos vuestros planes se harán con respecto a la vida futura e inmortal… La religión bíblica se entretejerá en toda vuestra vida diaria». (Ellen G. de White, La maravillosa gracia de Dios, 31 de agosto).

Autor: Sergio Fustero, de la Iglesia Adventista del 7º Día en Castellón. Responsable, junto con su esposa Eunice Laveda, de la web de recursos para la E.S. Fustero.es
Imagen: Librito oficial de Escuela Sabática

Revista Adventista de España