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En el artículo anterior, ¿Qué educar primero?, Intenté, no sin ironía, dejar clara mi opinión de que los primeros en entender la educación y aplicarnos el cuento, somos los padres. Los primeros que necesitamos tener actitud de aprendizaje continuo, deberíamos ser nosotros.
Pero luego de comprenderlo y mejorar esta actitud, ¿que cosas es importante educar en los niños desde casa? ¿Cuáles son aquellas a las que la escuela no está llegando y que, en mi opinión, deberíamos poder compensar desde casa sin problema?

Te propongo que comiences viendo los siguientes videos. En ellos nos encontramos con algunas de las denuncias que realizan ciertos sectores de la sociedad:

Las escuelas matan la creatividad – Ted Talk

Los nuevos retos de la educación – Tedx Barcelona

Reiniciemos la escuela – Tedx Mar del Plata

Un crimen llamado educación

En síntesis, estos vídeos nos dicen que:

  1. Las escuelas, y sus edificios, no están preparados para el tipo de personas y de sociedad que tenemos en el presente.
  2. La tecnología e inteligencia artificial comienza a superar al ser humano en varias áreas, debemos educar niños con valores humanos muy fuertes y claros, lo único en lo que las máquinas no nos podrán igualar.
  3. Los niños han perdido el gusto por la educación. Los métodos y curriculums no parecen alcanzar al niño de hoy, que crece con muy poca capacidad de atención, por cierto, y aumenta de forma preocupante el diagnóstico y medicalización psiquiátrica en niños con problemas escolares o de aprendizaje.

Si bien es cierto que corremos el riesgo de estar, simplemente ante una moda más en relación al cambio educativo. Lo curioso es que uno de los métodos que más fuerte está pegando, en sectores que están aplicando innovaciones, es la Educación Montessori, que de moderno no tiene nada.

¿Qué tiene de relevante este método “antiguo” que nos vale en el siglo 21? Te comparto a grandes rasgos, cualidades que éste  método dice conseguir en sus alumnos, y que parece ser más útil para los niños de hoy y los adultos del mañana:

  • El desarrollo de la independencia y autonomía
  • Aprenden a disfrutar de la lectura y la investigación
  • Desarrollan la capacidad y seguridad de hablar en público
  • Saben expresar ideas propias
  • Han desarrollado la creatividad, la abstracción, la curiosidad intelectual
  • El deseo de explorar
  • La conciencia moral
  • Ponerlo en el contexto de la sociedad en la que viven y entender la manera en la que funciona
  • Al trabajar en grupo adquieren la resolución de problemas
  • Desarrollan un deseo genuino de contribución a la sociedad y al mundo

Si nos fijamos, estas cualidades que el método Montessori desarrolla, son justamente las que en los artículos y videos anteriores, se denunciaban como ausentes en el sistema educativo tradicional. Es verdad que el humanismo es la filosofía de fondo de ambas partes (artículos / videos y Método Montessori). Y más allá de que nos guste o no el humanismo, lo cierto es que tenemos de verdad un problema en nuestras escuelas y en nuestros chicos, por su inapetencia por aprender, su desmotivación y desinterés por ir a la escuela.

¿Qué debe desarrollar un padre en casa para conseguir estas cualidades que ofrece el método Montessori?
En este método se plantean algunas pautas fundamentales para que el aprendizaje fluya con el niño:

Uno es el ambiente en el que están, que tiene que estar preparado para el aprendizaje, y eso implica desde el orden, la limpieza, hasta el dedicar un tiempo definido a pensar las actividades que podemos realizar con ellos y ofrecerlas de forma atractiva.

Y por otro lado, el adulto, ósea los padres, tenemos que tener algunas cualidades que no parecen tan inalcanzables, aunque sí nos desafían muchísimo a mejorar nuestros propias maneras (métodos) en casa:

  1. Permitir al niño actuar, querer y pensar por sí mismo, ayudándolo a desarrollar confianza y disciplina interior.
  2. Reconocer las necesidades evolutivas y características de cada edad (eso nos obliga a leer un poquito al respecto) y construir ambientes favorables, tanto física como espiritualmente.
  3. Ayudar al niño a entrar en contacto con el ambiente. Motivamos más haciendo lo que esperamos de nuestros hijos nosotros primero, que solo diciendo lo que tienen que hacer y nuestro ejemplo brille por su ausencia.
  4. Especificar los límites y las normas. En las aulas Montessori no hay demasiadas normas, pero las que hay son muy importantes y se cumplen siempre.
  5. Preparar, preservar y renovar el ambiente en casa.
  6. Observar y registrar el progreso del niño. Así podemos ofrecerle más acertadamente al niño lo que necesita.
  7. Propiciar la autonomía y la responsabilidad.
  8. Proteger la concentración del niño y respetar el ritmo de cada uno.
  9. Debemos estar preparados espiritualmente y también en aptitudes, ser cuidadosos y reflejar y aplicar los mejores valores.
  10. Vigilar el proceso de aprendizaje del niño y comunicarnos efectivamente con él.
  11. No impartir ni premios ni castigos, la satisfacción es interna y surge del trabajo personal del niño.
  12. No corregir o intervenir, al menos lo hace cada vez menos a medida que el niño se desarrolla.
  13. En los niños más mayores, este método favorece que los niños se confeccionen sus propias listas de objetivos cada comienzo de semana y luego administren su tiempo durante la semana para cumplirlos.

Personalmente, sigo a una escritora con una propuesta de educación muy similar en su filosofía al Método Montessori, que curiosamente es contemporánea tanto de Montessori, como de Rudolph Steiner, creador de la educación Waldorff. Me refiero a la escritora americana Ellen G. White.

A su propuesta educativa la llamo: Educación White. Y la iré compartiendo en distintas entradas, siempre respetando si no estás interesado en toda la filosofía White, pero esperando que comprendas que todos tenemos alguna ideología o creencia (aunque sea creer en que no existe nada). Waldorf y Montessori tenían grandes conceptos filosóficos e idológicos que regían sus ideas. Hay un proverbio que dice: “Observarlo todo y retener lo bueno”. Me encantará que juntos podamos hacer ese ejercicio.

En fin. El camino es intento pero no imposible. Muchas veces, con solo desear algo, nos enfocamos y las cosas comienzan a darse. A esto le llaman atención plena. A ver si juntos podemos acercarnos, primero a este ideal de padres educadores y luego a las ideas de actividades. Verás que fluyen mucho más fácil.

Maijo Roth. Coordina el Observatorio de Innovación Educativa en la Universidad Adventista del Plata. Autora del blog www.schoolandhome.es

Foto: Jelleke Vanooteghem en Unsplash

 

Revista Adventista de España