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En la actualidad, la marihuana (Cannabis sativa) es la droga ilícita más consumida del mundo. Y, si consideramos las drogas como un todo, solo pierde con el cigarrillo y el alcohol. Normalmente, se administra por inhalación o ingesta; el uso por inhalación es más utilizado porque tiene una absorción y, consecuentemente, un efecto más rápido.

El consumo de la marihuana, sin embargo, produce riesgos concretos que pueden tener impactos en la salud y la vida de un individuo. El uso de marihuana está aumentando en todos los grupos etarios adultos, abarca ambos sexos y hasta a mujeres embarazadas. Paralelamente, la percepción sobre cuán perjudicial puede ser el consumo de marihuana está declinando. Hoy en día, cada vez más los jóvenes no consideran el uso de marihuana como un comportamiento arriesgado.

¿Qué es la marihuana o cannabis?

Los principales componentes de la marihuana son el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD). El THC es el principal responsable de los efectos psicoactivos de la marihuana. El CBD, por otro lado, no posee propiedades psicoactivas y ni causa los efectos de ‘adormecimiento’ asociados al THC. En otras palabras, el CBD no hace que las personas estén drogadas. El cannabidiol, además, ha sido estudiado por sus potenciales beneficios terapéuticos, y ya se ha comprobado, inclusive, su efecto en el tratamiento de la epilepsia.

Sin embargo, hay riesgos reales para las personas que hacen uso de cannabis, especialmente en el caso de jóvenes y adultos, así como para las mujeres embarazadas o que están amamantando. El cannabis que está disponible actualmente es más potente que nunca. Es posible, y de hecho ocurre, que las personas desarrollen dependencia del cannabis. Y cuando el consumo comienza antes de los 18 años, la tasa de dependencia sube a uno de cada seis.

Efectos directos

Cuando hablamos de una sustancia como esta, necesitamos pensar sobre los efectos directos de su consumo. Utilizar sustancias como la marihuana puede tener efectos negativos y duraderos en diferentes áreas:

Salud cerebral

Uno de los puntos es respecto a la salud cerebral. El cannabis puede resultar en una pérdida permanente de hasta ocho puntos en el QI (cociente intelectual), especialmente cuando el uso comienza en edades más jóvenes. Esos puntos de QI no se recuperan, aun después de la interrupción del consumo de cannabis.

Salud mental

Los estudios relacionan el uso de cannabis a la depresión, la ansiedad, las ideas de suicidio y los episodios psicóticos. Sin embargo, todavía no se sabe con seguridad si el uso de cannabis es la causa de esas condiciones.

Desempeño atlético

Investigaciones indican que el cannabis afecta la ubicación en el tiempo, el movimiento y la coordinación, perjudicando el desempeño atlético.

Conducción de vehículos: Los individuos que conducen bajo la influencia de cannabis pueden experimentar efectos peligrosos, incluyendo reacciones más lentas, desvío del carril, coordinación reducida y dificultad en reaccionar a señales y sonidos en la calle.

Salud y desarrollo del bebé

El uso de cannabis durante el embarazo puede resultar en restricción en el crecimiento fetal, parto prematuro, muerte fetal y problemas en el desarrollo cerebral, lo que resultará en hiperactividad y función cognitiva deficiente. El tetrahidrocannabinol (THC) y otros compuestos químicos del cannabis también pueden ser transmitidos de la madre al bebé por medio de la leche materna, lo que afectaría todavía más el desarrollo saludable del niño.

Vida cotidiana

El consumo de cannabis puede impactar el desempeño y el éxito de las personas en la vida. Las evidencias demuestran que los consumidores de cannabis son más propensos a tener problemas en sus relaciones, con resultados educativos más débiles, menor conquista profesional y menor satisfacción en la vida.

Somos templo del Espíritu Santo

El cristiano sigue la Palabra de Dios y cree que su cuerpo es el «templo del Espíritu Santo». Por lo tanto, debe conservar su discernimiento para ser un canal de bendiciones para el mundo; por esa razón, el uso de sustancias que afectan la mente en su capacidad de análisis y control es completamente incoherente con la misión que debemos cumplir.

En Brasil, existen algunas asociaciones que logran, vía judicial, tener permiso para cultivar el cannabis. Alegan que lo hacen para producir medicamentos, sin embargo, debemos ser cuidadosos. Como dijimos antes, el cannabidiol tiene un efecto terapéutico comprobado, pero para eso, debe ser aislado y dosificado. Eso exige un nivel de tecnología y experiencia muy específico que solo puede hacerse en laboratorios preparados para eso.

La utilización de extractos sin conocer el dopaje y la concentración adecuados, algo esencial para una prescripción médica, es un riesgo. El CBD puede encontrarse en farmacias, con una fórmula adecuada, y se vende solamente con receta médica.

Conclusión

El debate sobre el uso de marihuana no es algo tan sencillo como puede parecer. De acuerdo con el punto de vista médico, hay muchas preocupaciones en cuanto al uso de esa sustancia, puesto que en su composición existen elementos altamente nocivos y perjudiciales para la salud. Realmente la discusión sobre el tema en todo el planeta ha suscitado debates en las áreas judicial, política y de salud pública.

Se debe lanzar una alerta médica. Y, en mi concepción, agregué reflexiones sobre la interferencia de sustancias, también en la relación de las personas con Dios.

El tema es serio y, por lo tanto, merece una reflexión más profunda.

Autor: Christian Ximenes, neurólogo, profesor e investigador en el área de neurociencia. Forma parte del Grupo de Científicos Adventistas.

Publicación original: Peligros reales del uso de la marihuana

Referencias:

National Institute on Drug Abuse – https://nida.nih.gov/publications/drugfacts/cannabis-marijuana

 

 

Revista Adventista de España