Espiritual

La foto de tu vida

¡Quisiera que tuviesen tal corazón, que me respetasen y obedeciesen, todos los días, todos mis mandamientos, para que a ellos…

¡Quisiera que tuviesen tal corazón, que me respetasen y obedeciesen, todos los días, todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre! (Deuteronomio 5:29).

El marajá y el anciano

Recuerdo el contraste de dos fotografías que me impresionaron. En la primera había un rico señor medieval, de mediana edad y buena apariencia, vestido con ropajes impresionantes y joyas. Estaba sentado en su trono, y miraba hacia abajo con desdén. Alrededor de él, había numerosos esclavos andrajosos sirviéndole, agachados ante él. Otros estaban entrando en la escena, portando ricos manjares.  A su lado, había otra fotografía. Era la de un huesudo anciano, con el torso desnudo. Miraba a cámara través de una destartalada ventana, con un rostro tan lleno de paz que me cautivó.

Libres o esclavos

Sentí repulsión por el primero y admiración por el segundo. Me quedé un rato contemplando el contraste entre ambas imágenes y resolví que, si pudiera escoger, me gustaría ser como el anciano. Ciertamente todo el oro del mundo no vale nada si eres una persona altiva, capaz de tratar a otros seres humanos como inferiores. Se me antojó aquel señor medieval un ser vacío, egoísta y, en el fondo, triste. Sentí que aunque le estuvieran sirviendo, en realidad era esclavo. Esclavo de una vida sin propósito, de unos lujos y una posición que no le hacían realmente feliz. Un ser débil que solamente podía sentirse bien manipulando y sometiendo a los demás.

El anciano, en cambio, me pareció lleno. Sus ojos transmitían paz y en su semblante podía intuirse sabiduría y bondad. Miraba a lo lejos, como con esperanza. Tenía media sonrisa dibujada en el rostro. No parecía tener ni siquiera ropa, pero lo tenía todo. Era rico, porque no necesitaba nada. Se le veía satisfecho, en paz y hasta feliz.

Rico no es quien más tiene

Si amigo, puedo tenerlo todo, como aquel marajá, y estar viviendo en esclavitud; o puedo ser humilde, pero contentarme con lo que tengo y ser feliz. En realidad la verdadera riqueza no tiene que ver con lo que tienes, sino con quien eres. Al fin y al cabo, no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita.

La felicidad es una actitud

¡Cheese! ¡Patata! y todos sonríen para la foto. El sol ilumina la imagen. Pero la felicidad no es algo de un instante, la felicidad es aprender a bailar bajo la lluvia. Tener una actitud positiva aunque estés mojado. Estoy segura que el rostro marcado de arrugas de aquel anciano había experimentado mas de una tormenta, pero era como los juncos que, flexibles, se agachan hasta el suelo al caer las salvajes gotas de agua sobre ellos, pero que se alzan de nuevo al salir el sol. No se rompen, se adaptan a la situación. En el caso del cristiano, esa flexibilidad podría ser la humildad, la confianza en Dios y la Esperanza. 

El secreto de la felicidad es que no es un destino que alcanzar, sino una actitud ante la vida. No es llegar a la cima, sino lo que sientes, la actitud con la que vives mientras escalas. Eso si, asegúrate que no estás trepando por la montaña equivocada. Eres feliz porque has decidido serlo. 

Felicidad absoluta y eterna

Aunque, por supuesto, siendo conscientes de que la felicidad total no la hallaremos hasta que el mal, el dolor y la muerte sean erradicados por completo, cuando Cristo venga, y en su lugar reinen el bien, el amor y la vida. Es el poder de la Esperanza lo que nos mantiene de pie y nos anima a seguir viviendo. Es nuestra relación personal con nuestro mejor Amigo. Ese a quien muchos rechazan, pero que tu sabes que es real porque te has atrevido a vivirlo. Ese que ha cambiado tu vida, y lo sigue haciendo.

Jesús, el eje de tu vida

Porque el cristianismo sin Cristo es una mentira. Cuando Jesús es el eje de tu vida, de pronto todo gira correctamente. Llena tu existencia de una Paz y un Amor que nunca pensaste que experimentarías… y entonces, solo entonces, los demás empiezan a caber también en la foto de tu vida.  Porque Jesús cambia la perspectiva, el enfoque y el encuadre de la imagen. ¡Lo cambia todo! y de pronto ya no eres tu el centro de la foto, sino que quieres que todos los demás estén también contigo. Y la foto de tu vida se amplía, y se llena de sentido. A veces, incluso, de amor no correspondido.

El rechazo o la indiferencia de los demás duele, cuando abres el corazón, pero Jesús también lo experimentó, y no por eso dejó de Amar, hasta el punto que hasta su vida entregó por quienes le rechazaron y le rechazan. Por si en algún momento cambian de opinión y aceptan su regalo de Salvación. Su Amor es puro, por eso es capaz de Amar aún a quienes le odian. Ese tipo de Amor es ajeno el ser humano pecador, pero es el carácter de Dios (1º Juan 4:8) y es posible para quien decide dejarse transformar por Él. 

El Amor, sello del verdadero cristiano

Cuando Jesús es tu centro, tu mundo se ensancha y caben todos los demás en Él. Todos los que quieran salir en la foto de tu vida, están invitados a aparecer.

En realidad, el sello de un verdadero cristiano, además de su obediencia a Dios, es su capacidad de Amar. Es imposible no aprender a Amar de verdad a los demás cuando el Amor ha entrado en tu vida y te ha cambiado el corazón de piedra por uno de carne. Mientras eso no ocurra… puedes estar seguro de que NO se ha producido una verdadera conversión. Cristo no ha tomado el control de tu vida. No manda en tu mente y tu corazón.

Tranquilo, es normal. No es cosa de un momento, lleva tiempo y requiere mucha relación con Jesús, y permitir que el Espíritu Santo te cambie. Nos cuesta eso de cederle el asiento al Señor y dejarle conducir nuestra existencia. De hecho, en el viaje de tu vida, muchas veces tendréis que parar para que Él vuelva a tomar el control. No es fácil, aunque sabes que es lo mejor. Esta vida es un camino de perfección, tratando de imitar el carácter de Cristo, siempre hacia adelante y hacia arriba, aunque a veces caigamos. De Su mano, siempre nos levantaremos fortalecidos. 

Cuestión de elección

Las fotografías me hicieron pensar que puedes haber nacido en un palacio o en un arroyo; en una familia amorosa o en una desestructurada. Tu no eliges “las cartas” que la vida te ha repartido, pero si puedes jugarlas con sabiduría, y con la ayuda de Dios puedes ganar la partida.

Tu vida será lo que decidas hacer de ella cada día. Eres el arquitecto de tu destino, porque son tus decisiones las que lo determinan. Estás aquí para escoger entre la Vida y la no existencia. Puedes elegir. Es la libertad con la que Dios te ha dotado. En su inmenso Amor, el Todopoderoso te ha hecho tres regalos vitales: la Existencia (existes por voluntad de Dios), la Salvación (la humanidad escogió la muerte eterna al traicionar a Dios, quien es la Vida) y la Libertad (tu decides entre la Vida y la muerte).

Tu dirás lo que quieres hacer con tu existencia. Solo tu escoges quien quieres ser, como vas a tratarte a ti mismo y a los demás. Lo que vas a hacer con los dones que Dios te ha entregado, etc. También escogerás aceptar o rechazar el Amor de Dios y su Salvación; y por supuesto todo ello lo harás libremente. Eso si, recuerda que a toda acción le sigue una consecuencia. Es una ley universal. Así que, más te vale elegir bien.

¿Y cómo elegir correctamente? Por supuesto, querrás consecuencias positivas para tu vida… Entonces, primeramente, debes comprender que como criatura, eres un ser limitados. Después aceptar que el Creador conoce el presente, el pasado y el futuro, y por tanto, acatar sus regalos, su dirección y su consejo, es el ejercicio mas sabio de tu libertad.

Acepta la dirección de Dios

Para poder aceptar, realmente, la dirección de Dios, necesitas confiar en Él, y para confiar, debes conocerle. Es por eso que te ha regalado la Biblia, para que sepas quien es Él… y quien eres tu. La Biblia es como el libro de La Historia Interminable. El protagonista es Cristo, pero también habla de ti. Tu decides si «la nada» va a acabar con tu vida eterna o si lucharás, de mano del Señor, para alcanzarla.

Tal como señala el texto de Deuterononio 5: 29, tu Creador te ama y desea lo mejor para ti. Por eso en la Biblia están recogidos Sus mandamientos, la guía para que “te vaya bien”, así como las biografías de hombres y mujeres que se relacionaron con Él en algún momento de la historia. En ellas puedes estudiar sus aciertos para imitarlos, y sus errores para evitarlos.

Eres libre para elegir, porque tu Creador te ama y te ha dotado de esa cualidad. Él te aconseja de la mejor forma posible. Si eres inteligente y deseas ser feliz y hacer felices a los demás, en ese libro tienes suficiente información para elegir correctamente la mejor manera de vivir. De todas las elecciones que tendrás que hacer mientras estés aquí, la más inteligente es escogerle a Él. Si tienes a Dios en tu vida, y le obedeces, lo tienes todo. Si no tienes a Dios, que es la Vida, no tienes nada.

Verdaderamente libre

La sociedad pretende hacerte creer que eres libre porque puedes hacer lo que te de la gana. Quiere que creas que eres más importante si tienes mucho dinero; posición social, títulos, etc., pequeños diosecillos que te alejan de Dios, pero lo cierto es que sin Dios no eres libre. Eres esclavo de tu egoísmo, de tu mal carácter, de tu vanidad, orgullo, envidia, falta de Amor… Solamente puedes ser libre en Dios. Y cuando Él te libera, comprendes que ¡no necesitas nada!, porque tu tesoro es Él. La felicidad no la dan las cosas materiales, ni las personas, ni las opiniones de los demás. La felicidad está en conocer a Dios y dejarse llenar de Su Paz. Aprender a Amar como Él Ama y confiar en Él de todo corazón.

«Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida» (Juan 14:6). Si, con mayúsculas. Solamente a través de Él podemos ser salvos, no hay otro camino que Él. La Vida, porque solo Él (con el Padre y el Espíritu Santo) existen por sí mismos; y la Verdad, porque esa existencia hace que sean la única Verdad. Lo único real, eterno, absoluto. Es el «Yo Soy el que Soy» de Éxodo 3:14.

¿Con Dios o sin Dios?

La elección más importante que tendrás que hacer en esta vida, con consecuencias aquí y ahora, y consecuencias eternas, es tan solo una: ¿Con Dios o sin Dios? De esa decisión dependerán el resto de las elecciones que hagas en la vida, y las consecuencias de ellas.

¿Cómo quieres que sea la foto de tu vida? Finalmente, no olvides nunca, que eres lo que haces de ti cada día. Por eso te invito a vivir de la mano de Quien puede transformarte. Recuerda: si Dios es tu copiloto, debes cambiar de asiento, solamente Él conoce el mejor camino. Además, Él conduce mucho mejor que tu 😉

Dios te Ama con amor de madre

Dios es tu Padre, tu Madre, tu mejor Amigo, tu Salvador, tu Creador, tu Dios, tu Principio y tu Fin (de finalidad, no de término, pues es eterno)… Tal vez la figura de madre no se ha utilizado mucho por culpa del machismo imperante desde que el ser humano, (hombre y mujer, complementarios, creados ambos) pecó. Pero la maternidad de Dios daría para otro artículo… Si analizáramos los atributos maternos, es muy posible que entendiéramos mucho mejor el Amor de Dios. 

Al final, lo único que Dios anhela, de todo corazón, como madre tuya que es, es que seas verdaderamente feliz. Por eso te susurra tiernamente: «lo único que quiero es que me respetes y me obedezcas por amor. Mis mandamientos no son arbitrarios, son para que te vaya bien. No solamente aquí, ¡sino para siempre! 

Acepta el Amor y la dirección de Dios

Las madres, y los padres, sabemos bien que no hay verdadero amor sin límites, si queremos que nuestros hijos obtengan las consecuencias positivas de las buenas elecciones.

La Biblia es ese manual de instrucciones para que te vaya bien, aquí y para siempre. Ojalá seas sabio y aceptes el Amor de Dios en tu vida y en tus decisiones. La foto de tu vida, si lo haces, será muy diferente.

NOTA: Amor, Salvación y Esperanza… Camino, Verdad y Vida…Hay términos que aparecen con mayúscula de modo intencional. Su sentido es tan especial en ese momento, para la autora, que se concede esa licencia. Lo hace así para mostrar la relación de esa palabra con el Señor. Amor con mayúscula no hace referencia al amor humano, imperfecto sino al amor de Dios, etc. 

Esther Azón. Lic. Teología y comunicadora. Productora TV, guionista y redactora web en HopeMedia. Editora de la Revista Adventista de España.