Lección 8 para el 23 de mayo de 2026: LA FE.
El conocimiento de Dios, el estudio de la Biblia y la oración deben tener un elemento común para que puedan convertirse en elementos transformadores en nuestra vida: la fe.
Sin fe, estos elementos se convierten en mero conocimiento, o en rituales vacíos de sentido.
Pero con fe, son elementos poderosos que nos llevarán a las más altas cumbres de nuestra experiencia espiritual: “al que cree todo le es posible” (Mr. 9:23).
A) Distintos tipos de fe
La fe y las señales
El tiempo
- Una señal es una marca distintiva o una demostración dada para confirmar un mensaje inspirado o para respaldar la autoridad divina. Aunque generalmente se entiende por señal un hecho milagroso –como las bodas de Caná (Jn. 2:11)–, también se dio como señal el hecho de que Israel acampase ante el Sinaí para adorar a Dios (Éx. 3:12).
- Los fariseos pidieron a Jesús que les mostrase una señal de cualquier naturaleza que pudiese demostrar que Él era el Mesías, y así poder creer en Él (Mr. 8:11).
- A Jesús le exasperó que pidiesen una señal para justificar su falta de fe (Mr. 8:12). Cuando alguien no quiere creer, ninguna señal podrá convencerlo.
- Dios nos ha dado suficientes evidencias en su Palabra y en la naturaleza para que el que quiera creer, crea. No obstante, siempre queda lugar para la duda. Por ello, Jesús dio una bendición especial para “los que no vieron, y creyeron” (Jn. 20:29).
La medida de la fe
- Existen distintas medidas de fe:
- La fe de los apóstoles: “¿Cómo no tenéis fe?” (Mr. 4:40)
- La fe de Pedro: “¡Hombre de poca fe!” (Mt. 14:31)
- La fe del padre: “ven en auxilio de mi poca fe” (Mr 9:24 RV77)
- La fe de la cananea: “grande es tu fe” (Mt. 15:28)
- La fe del centurión: “ni aun en Israel he hallado tanta fe” (Lc. 7:9)
- La fe de Esteban: “varón lleno de fe” (Hch. 6:5)
- Es evidente que la fe puede crecer conforme se van desarraigando las raíces de la incredulidad. La convicción debe reemplazar paulatinamente a la duda. Nuestro pedido debe ser: “Auméntanos la fe” (Lc. 17:5)
- A través la obra del Espíritu Santo, el estudio de la Biblia, y nuestra experiencia con Dios podremos observar que “vuestra fe va creciendo” (2Ts. 1:3).
La fe y los sentimientos
- ¿Es la fe un sentimiento o un acto racional?
- La respuesta a esta pregunta es importante. No es lo mismo decir “me SIENTO salvo”, que decir “SÉ que soy salvo”.
- Pero comencemos desde el principio. ¿Cuál es el origen de la fe? La fe surge de Dios y nos la da como un don (Rom. 12:3; Ef. 2:8).
- Cuando nosotros respondemos positivamente a ese don –cuando comenzamos a ejercer la fe–, esa fe produce en nosotros sentimientos como el gozo; la tranquilidad; la sensación de alivio espiritual; …
- Pero la fe en sí no es un sentimiento, es “certeza” y “convicción” (Heb. 11:1). No es algo que depende de nuestro estado de ánimo. Cuando me siento débil, o siento que mi salvación está lejos, entonces es cuando más fe debo ejercitar.
B) ¿Qué es la fe?
Definición y desarrollo de la fe
- Hebreos 11:1, 3 y 6 nos ofrecen una amplia definición de la fe. La fe tiene mucho que ver con nuestro concepto de Dios. Nos lleva a creer en Él como Creador y Galardonador.
- En el resto del capítulo, Pablo desgrana la fe de muchos hombres y mujeres que nos sirven de ejemplo y ánimo para no desanimarnos mientras esperamos el galardón.
- Como vimos, no todos tenemos el mismo nivel de fe. ¿Cómo puedo desarrollar la poca o la mucha fe que tengo?
- Ejercer la fe por muy pequeña que sea (Mt. 17:20)
- Estudiar la Biblia (Rom. 10:17)
- Pedir a Dios que la aumente (Lc. 17:5)
- No rendirse ante la duda (Mr. 9:23-24)
- No basar mi fe en la fe de otros (Mt. 25:8)
- Responder al Espíritu Santo (Gál. 5:22)
- Practicar habitualmente mi fe (2Co. 5:7)
La fe de Jesús
- A los fieles que vivimos cerca del retorno de Jesús se nos distingue por dos cosas que debemos “guardar” (es decir, obedecer o conservar): los mandamientos y la fe de Jesús (Ap. 14:12).
- La Ley (los mandamientos) y el Evangelio (la fe) van unidos. No se puede obedecer sin tener fe, ni creer sin obedecer. Ahora bien, ¿qué significa “la fe de Jesús”?
- Ser obediente a Jesús y a su Palabra
- Tener una experiencia diaria con Jesús
- Hacer de Jesús el centro de nuestra vida
- Vivir de forma consecuente con nuestra fe
- Fundamentar nuestra fe en Jesús
- Reflejar a Jesús en nuestra vida
- Aceptar el don de su gracia
- Al tener la fe de Jesús somos justificados (Rom. 5:1), santificados (Hch. 26:18), y nos convertimos en hijos de Dios (Jn. 1:12).
Para meditar:
“Confía, entonces, en el Señor Jesús para que te guíe paso a paso en el sendero recto. Puedes obtener seguridad y fuerza en cada paso que das, porque puedes tener la seguridad de que tu mano está en la suya. Puedes “correr y no cansarte”, puedes “caminar y no desmayar”, porque puedes ver por fe que tienes tu mano en la de Cristo. No te hundirás en el desaliento, porque a medida que sigas conociendo al Señor, confiando en él, tendrás la seguridad de que Aquel que nunca abandona a quienes confían plenamente en él, es tu constante Ayudador”. Elena G. White (Dios nos cuida, 27 de octubre).


