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Hay dos textos notables que se refieren al potencial y las expectativas que recaen sobre los más jóvenes en el período de elección o actuación profesional. Uno de ellos es parte del discurso de Steve Jobs, en la ocasión presidente ejecutivo de Apple Computer y de la Pixar Animation Studios, dirigido a los graduandos de la Universidad de Standford, en 2005.

«[…] estoy convencido de que lo único que me permitió seguir adelante fue mi amor por lo que hacía […] Esto es así tanto para su trabajo como para las personas que usted ama. Su trabajo llenará una parte grande de su vida, y la única manera de estar realmente satisfecho es hacer lo que usted crea que es un excelente trabajo. Y la única manera de hacer un magnífico trabajo es amar lo que hace. Si usted todavía no lo encontró, continúe buscando. No se conforme».

El segundo texto, se encuentra en la página 57 del libro La educación de Elena de White, y es más notable todavía:

«La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia, aunque se desplomen los cielos».

Estos textos también retratan bien lo que la sociedad espera de sus jóvenes y lo que los padres cristianos anhelan de sus hijos: unir la realización de una elección profesional y mantenerse comprometidos con sus creencias. Este artículo prioriza el primer aspecto: la carrera profesional.

Atento a los detalles

Sería muy bueno que los hijos adolescentes, al concluir la enseñanza media tuvieran en su corazón el amor y la seguridad de lo que quieren hacer como profesión. Por desgracia, no siempre sucede así. Muchos no tienen idea de lo que quieren hacer, y otros llegan a comenzar varias carreras y luego descubren que «no es lo que pensaban». ¿Qué hacer ante este dilema?

Primero, es importante considerar que elegir una profesión con retorno a corto o mediano plazo no es tarea fácil. La dificultad aumenta al sumar la presión de la familia, de la escuela y de la sociedad por una decisión, y en una fase de la vida de desarrollo, de adquisición de madurez y formación de identidad.

Los adolescentes que están en esta fase necesitan estar atentos a muchas variables al mismo tiempo: concluir el último año, graduarse, despedirse de amigos, ingreso a la universidad, elección de la institución y cómo costear la educación. Se suma a la cuestión el hecho de que elegir un área debe ser una decisión personal, ligada a la personalidad de cada uno, a su historia de vida, valores, deseos y sueños.

Las orientaciones vocacionales, a las que muchos padres recurren, por sí solas no resuelven el dilema. Hay buenas pruebas en el mercado, sin embargo, a pesar de señalar aspectos interesantes, no deben ser usadas como único factor que decidirá la vida del estudiante. Las pruebas tienen objetivos diferentes. Están las que responden por área, señalan si la persona tiene el rasgo más inclinado a las letras, a lo social o lo artístico.

Están también las encuestas de afinidad, en donde se observa la característica del perfil del joven en comparación al perfil de los profesionales de las áreas. Este puede tener afinidad con la mayoría de las personas de determinada área, pero no es posible prever si va a encajar. Por eso, el énfasis debe estar en la orientación y en la multiplicidad de aspectos a ser considerados.

Proyecto de vida

Igualmente, la profesión no es solamente un medio de supervivencia: es parte de un proyecto de vida. Nadie garantiza que se mantendrá el mismo interés profesional a lo largo de toda la vida. En ese sentido, es necesario considerar también que el adolescente vive en un período en el que es fundamental tener un paseo por otras áreas, como la tecnológica, que está incluida en prácticamente todas las otras. Por eso es necesario que los hijos estén acompañados por adultos que los orienten sobre estos aspectos.

Es importante, además, que tanto los hijos como los padres estén atentos a las expectativas del mercado de trabajo, o sea, qué se espera de nuevo del profesional actual. Algunas de estas expectativas son: saber trabajar en equipo, tener agilidad y flexibilidad, ser colaborador, que le guste lo que hace, comunicarse bien, ser creativo y autónomo.

Otras expectativas incluyen ser multifuncional para transitar en varias áreas, ser ético, tener responsabilidad social, saber convivir con la diversidad, conseguir equilibrar calidad de vida y trabajo, ser saludable y feliz, enfrentar dificultades, saber que puede cambiar de empleo y tener una buena educación. Otro aspecto fundamental es el conocimiento tecnológico y dominar un segundo idioma, preferentemente el inglés.

El período de ingreso a la universidad es el momento de formación, desarrollo de intereses y habilidades. Ese es un trabajo de todo el transcurso escolar, y educación familiar. En el caso de que eso no haya ocurrido, según lo que usted observa ahora, lo que puede hacer es apropiarse de recursos compensatorios, aunque lo más apropiado sería la prevención.

Recursos

Vea algunos recursos que pueden ayudar a sus hijos en la elección de la profesión.

No los obligue a cursar el ingreso a la universidad al concluir la enseñanza media

Cuando haya dudas en cuanto a qué estudiar, es prudente esperar un tiempo, visitar carreras, hacer pasantías, intercambios y conocer el mercado de trabajo.

Condúzcalos tener la seguridad en cuanto a la elección

Mucho más que pasar en el ingreso es tener claro lo que se pretende hacer. Eso está unido al modo de vida, a comprender cómo serán los próximos años, con quién se relacionará y qué actividades desarrollará.

Incentive el autoconocimiento

Analizar puntos fuertes, saber cuáles son los valores personales y conocerse a sí mismo, son aspectos fundamentales a tener en cuenta. El joven necesita entender además que no existe elección perfecta y definitiva y que tiene el derecho a comenzar la carrera y cambiarla, en caso de no identificarse.

Facilite la búsqueda de ayuda

Busque profesionales que lo ayuden con la orientación vocacional, consciente de que este es solo un recurso más. Sugiera que los hijos dialoguen con los profesores sobre sus intereses. Y, como padres, no se olviden de ofrecer un feedback sincero sobre lo que piensan de las habilidades e intereses de sus hijos.

Oriéntelos a hacer listas

Pida que separen un tiempo para producir una lista sobre las cosas que les gustan y otra sobre lo que no les gusta hacer. Por ejemplo: me gusta conversar, dibujar, estar en contacto con las personas. No me gusta trabajar con números, con máquinas, trabajar solo.

De a poco, el adolescente logrará definir qué áreas están dentro de sus intereses. Proponga que agreguen otras listas de cosas que saben hacer, habilidades y características que lo distinguen o lo que las personas dicen sobre él.

Estimúlelos a conocer las carreras que más les atraen

Es importante sugerir a los hijos que investiguen áreas e instituciones que ofrezcan los cursos de sus intereses, las disciplinas que les enseñaron durante los cuatro o cinco años, las pasantías y las actividades exigidas. Si es posible, llévelos o proponga que visiten la facultad y con la ayuda de alguien que conozca todo el programa. Tal vez puedan hasta asistir a algunas clases en diferentes años.

Requisito que evalúa el transcurso académico

Es relevante obtener una evaluación real de desempeño académico. Señalar área de mayor interés, dedicación y motivación. Tal vez algún área fue perjudicada por la falta de motivación, por problemas de relaciones con profesores o alguna dificultad de comprensión de la metodología. Lo que vale es el análisis de todo.

Presente la realidad

Hay carreras que exigen, como mínimo, que el alumno se haya dedicado mucho durante los estudios hasta el final de la enseñanza media. De lo contrario, tendrá que hacer algunos años de un cursillo, considerando determinadas profesiones cuya competencia es alta. Es lo que sucede en campos como la medicina, por ejemplo, que exige que el alumno haya tenido un buen o excelente desempeño en diversas áreas.

Ayúdelo a imaginarse en la profesión

Supóngase que el adolescente elige hacer odontología. Para eso es valioso que se imagine en consultorio y sepa lo que realizará cada día. Un consejo es visitar a esos profesionales, ir hasta el lugar de trabajo, dialogar con ellos, saber cuánto ganan, preguntarles sobre su rutina, los beneficios o dificultades para ejercer la profesión.

Estimúlelos a obtener información

Incentive a su hijo a considerar sus intereses, pero también, si son áreas en expansión. En este sentido, es necesario que tenga el máximo de informaciones sobre la carrera.

¡Éxito, apreciados padres, en su papel de mentores y orientadores educativos en el proceso de la elección profesional de sus hijos!

Autora: Janete T. Suárez es graduada en Letras y Psicología, es magíster y doctora en Psicología por la Pontificia Universidad Católica de Campinas. En la actualidad, es profesora temporaria en la Universidad de Brasilia, en el departamento de Desarrollo Humano y Aprendizaje y psicóloga clínica de PsySon – Christian Mental Care – terapia online. Investiga sobre la identificación y el desarrollo de talentos a través de la mentoría.
Imagen: Foto de Siora Photography en Unsplash

 

PUBLICACIÓN ORIGINAL: El desafío de la elección profesional de los hijos

Revista Adventista de España