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Íntimo y Personal: Gabriel Díaz

Entrevista al responsable de Ministerio personal, Escuela Sabática y Evangelismo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España, Gabriel…

Entrevista al responsable de Ministerio personal, Escuela Sabática y Evangelismo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España, Gabriel Díaz.

 

EA. ¿Cómo definen a Gabriel Díaz quienes le conocen?

GD. Como una persona sencilla, servicial, cercana, que suele pasar desapercibida. No le gusta hacerse notar, observador, le gusta innovar, amante del deporte, hogareño, y agradecido a Dios por todo lo que ha hecho en su vida.

EA. ¿Dónde naciste? ¿Cómo recuerdas tu infancia?

GD. Nací en una pequeña población (Chaparral), en la provincia del Tolima, en Colombia. Mi infancia me trae los recuerdos de mis hermanos/as y primos con quienes disfruté de juegos y labores domésticas en familia. Fue una época entrañable en la que necesitábamos poner mucha imaginación para crear nuestros propios juguetes y juegos.

EA. ¿Cómo es tu familia?

GD. Llevo, gracias a Dios, 23 años de matrimonio con Nelcy Sther, y Dios nos ha regalado dos preciosos hijos: Nelson Gabriel de 20 años y Zhayra Sther de 18. Como no tenemos más familia en España, cuando estamos juntos, disfrutamos  y aprovechamos todos los momentos que Dios nos regala.

EA. ¿Cómo y cuándo conociste a Jesús?

GD. Gracias a un empleado de mi padre que me dio a conocer la Biblia. Fueron mis padres, que entonces comenzaban a conocer a Jesús, los medios que Dios uso para alcanzarme. Recuerdo que tenía 11 años de edad. Fue una experiencia que no puedo expresar con palabras, pero que aun recuerdo como muy especial en mi vida.

EA. ¿Cómo y cuándo conociste la Iglesia Adventista?

GD. Cuando conocí a Jesús. Lo conocí por medio de un adventista.

EA. ¿Qué te hizo decidir ser pastor?

GD. Desde niño quería ser sacerdote. Me inspiró ver lo que hacían, cómo atendían a las personas, la obra que hacían … Y yo decía – “quiero ser un sacerdote”. Cuando me bauticé, a los años, un pastor, sin él saberlo, hizo que yo retomara mi sueño, mi vocación por el ministerio, y así fue como a los 18 años me fui al Seminario Adventista de Colombia (Medellín) a estudiar Teología.

EA. ¿Qué te hizo venir a España?

GD. Quería estudiar más. Pensaba prepararme para prestar un mejor servicio a la iglesia. También el espíritu aventurero, mío y de mi mujer, nos llevo a dar este paso.

¿Qué cosas te gustan?

GD. Me gusta dar estudios bíblicos; visitar a las personas en sus casas… Me gusta repartir libros o folletos que hablen de la Esperanza; me gusta el deporte; me gusta estar con mis amigos; disfruto de estar en casa o salir con mi familia; me gusta hacer bici de montaña…

EA. ¿Qué te disgusta?

GD. Me siento mal frente al engaño, la deslealtad, o la mentira.

EA. ¿Tienes algún hobbie?

GD. Sí, la bici de montaña y caminar al aire libre.

EA. ¿Quién cocina en casa?

GD. Los dos. A mi también me gusta la cocina y crear recetas nuevas.

EA. ¿Qué le dirías a cada miembro de tu familia, que aún no le has dicho?

GD. Les he dicho todo lo creo que debería decirles: que vivan cada día como si fuera el último de sus vidas; que los amo y que rindan sus vidas al Señor y sean instrumentos suyos para el bien.

EA. ¿Qué es para ti el evangelismo?

GD. Es un estilo de vida. Es una pasión por contar a otros lo que Dios ha hecho en nuestra vida; es una buena noticia que no debo callar; es la Esperanza que todos deben conocer… Es ser un instrumento en las manos de Dios.

EA. ¿Qué necesitamos para que la iglesia experimente una reforma y una renovación verdadera, y que pueda terminar la obra para que Jesús pueda venir pronto?

GD. Creo que Jesús nos dejó claro un proceso de discipulado, un plan que sin duda nos llevará a una renovación total y al cumplimiento de la misión:

Comunión: “Separados de mi nada podéis hacer” (Jn 15:5). Necesitamos tener una conexión, experimentar una profunda y significativa relación personal con Dios. Él debe ser lo primero y más importante en nuestra vida.

Relación: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros” (Jn 13:35; 1Jn 4:20) Este paso es el resultado natural de una experiencia profunda y personal con Jesús, y debiera manifestarse en el amor fraterno como ocurrió en los días apostólicos.

Misión: “…y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hech 1:8; Mt 28:19-20). Este será el fruto de un creyente, una familia, y una iglesia, que ha experimentado dar a Dios el primer lugar: que amará a sus hermanos, y amará a los que no conocen a Jesús. Tendrá pasión por la salvación de todos ellos.

Seguir el método de discipulado de Jesús nos garantizará sus resultados. (Hech 2)

Conecta con Dios, Vive una experiencia fraterna y Comparte la Esperanza, esto te llevará a esa renovación tan deseada y a terminar nuestra misión con el poder de Dios.

EA. ¿Qué representa, para ti, la Escuela Sabática?

GD. Es uno de los momentos mas especiales del sábado. Es un espacio ideal para poner en práctica el proceso de discipulado que mencioné anteriormente.

Tenemos un tiempo para la alabanza, la oración y el estudio de la Palabra. Es una ocasión para confraternizar y estrechar nuestros lazos de amistad cristiana, además de una oportunidad para conocer, aportar y comprometernos con la misión mundial y local (familia, amigos, barrio y ciudad).

“La Escuela Sabática debería ser uno de los instrumentos más grandiosos y más eficaces para traer almas a Cristo”. CPOES, 9.

En definitiva, si la Escuela Sabática tuviera presentes sus objetivos, se convertiría en el “laboratorio de la gracia de Dios”.

EA. ¿Cómo pueden, los pastores, motivar a la iglesia para alcanzar a la sociedad?

GD. -Si nosotros mismos, como pastores, estamos motivamos y tenemos pasión para llegar al corazón de las almas, será quizás, más fácil motivar y animar a nuestra iglesia.

Los pastores necesitan descubrir sus dones de manera que su profesión, su hobbie, su talento o don se convierta en su ministerio. Por otro lado, nuestros programas deben estar más orientados a la misión que a nosotros mismos como miembros.

Además debemos capacitar a los miembros, darles ideas de lo que podría hacer cada uno de ellos en la iglesia, según sus dones, sus recursos y el medio donde Dios les ha puesto.

EA. ¿Qué opinas del método evangelístico del apóstol Pablo de hacerse “gentil para alcanzar a los gentiles”, o dar “leche a quienes todavía no comen sólido”?

GD. Entiendo que es una manera sabia de actuar, debemos llegar a las personas donde están y como están… Jesús mismo con sus discípulos, actúo así. No les enseñó todo lo que hubiese querido en un momento, sino que se adaptó a su situación, a su condición y necesidad. (Jn 16:12)

No debemos esperar que las personas vengan a nosotros, debemos ir a ellos y buscar la manera de alcanzarlos allí donde están y traerlos a Cristo.

EA. ¿Qué podemos aprender del método evangelístico de Cristo?

GD. Ese método nunca falla, es el método por excelencia. Debemos ir a las personas con la intención sincera de hacerles el bien, ganar su confianza, atender sus necesidades, simpatizar con ellos y luego ellas mismas preguntarán lo que deben hacer, sin forzar nada querrán conocer a Jesús.

EA. ¿Qué tres consejos básicos darías a la iglesia para realizar un ministerio personal exitoso?

GD. Necesitamos despejar el camino para que el poder de Dios obre en nuestras vidas, familias e iglesias. Eso es vital. “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…” (Hech. 1:8)

Pon tu vida en las manos de Dios y pídele que El te use como instrumento de salvación cada día, te sorprenderás de lo que Dios puede hacer por medio de ti. Como Pablo pregunta: “¿Qué quieres, Señor?” (Hech 9:5-6)

Participa en un ministerio de la iglesia (reparto de literatura; visitación a enfermos, ancianos, hermanos que no han vuelto a la iglesia, personas en cárcel, los jóvenes, dar estudios bíblicos, ADRA, en un proyecto social de la iglesia…), convierte tu don, tu profesión, tu hobbie en un ministerio de salvación.

No trabajes solo. Anima a otros, busca a hermanos que puedan involucrarse en el ministerio que estás realizando. Llévales a colaborar donde se sientan mejor para trabajar (todos debemos estar involucrados) somos un cuerpo y cuando todos nos involucremos podremos crecer, edificarnos y cumplir la misión (Ro 12; 1 Cor 12, Ef 4).

Sueño, anhelo y deseo que pronto nuestra iglesia en España sea, aún más, un pueblo lleno del poder de Dios, una comunidad fraterna tierna y cariñosa que comparta la Esperanza como un estilo de vida.

 

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