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  1. A qué llamamos “homeschooling”

Homeschooling es la palabra inglesa usada internacionalmente para identificar una modalidad de educación (en cualquier periodo anterior a la universidad) que se imparte en el propio hogar, sea por los padres o por profesores particulares, sin que el alumno asista a la escuela. La educación en el hogar es relativamente frecuente en EEUU, con más de dos millones de niños en esa situación. Las razones son muy variadas, pero destaca la gran cantidad de familias que viven en zonas rurales muy alejadas de una escuela, y la facilidad con la que se puede escolarizar a distancia a los niños en cualquier edad a través de centros por correspondencia u online reconocidos por el gobierno.

La iglesia Adventista es pionera en esta educación a distancia (Home Study International – HSI hoy Griggs University), surgida para atender a las familias que tienen que vivir lejos de nuestras escuelas por residir en zonas rurales apartadas, en islas, etc., empezando por las  familias de misioneros, soldados, marines, etc. que pasan largos periodos de su vida en el extranjero o en lugares en que los niños no pueden asistir a escuelas adventistas. HSY  permite a esos niños afectados por el trabajo de sus padres seguir estudios reconocidos por la iglesia y el estado americano independientemente del lugar en que residan.  

Esta antigua práctica de la educación en casa (durante siglos era prácticamente la única forma de educación  de la realeza, la nobleza y las clases altas), en todos los países ha sido, desde siempre, la alternativa normal para los niños con necesidades especiales (enfermos crónicos, ciertos minusválidos o convalecientes de accidentes, etc.) o hijos de padres cuyo trabajo les exige mudarse constantemente de domicilio (artistas, músicos, feriantes, personal de circo, etc.).

Hoy otras familias recurren también a la enseñanza doméstica por razones distintas, entre las que destacan las ideológicas. Entre ellas un porcentaje de familias con fuertes convicciones no envían a sus hijos a escuela por razones religiosas.  Por ejemplo, judíos y adventistas a causa de que en muchos países hay clases en sábado, o para evitar conflictos con el régimen alimenticio, etc.; católicos conservadores que no quieren que sus hijas se eduquen en coeducación con chicos; musulmanes integristas cuyas hijas encuentran dificultades legales por llevar velo islámico, o por querer librarse de hacer gimnasia o deportes, o de recibir educación sexual en clase, etc.; evangélicos fundamentalistas que se oponen a la enseñanza laica, a la exposición a ideas evolucionistas, etc.

Hoy se añaden a esas razones la creciente tendencia a sobreproteger a los hijos (sobre todo en familias occidentales de padres mayores, o con hijos únicos o con problemas, para evitar riesgos de convivencia como el acoso, bullying, etc.), o la simple insatisfacción ideológica contra ciertos sistemas de enseñanza (posicionamientos políticos o ideológicos antisistema, etc.). La enseñanza doméstica, hoy en alza en varios países de occidente, y reconocida por algunos gobiernos allí donde respeta la escolarización a distancia de los niños, se encuentra así en el centro de discusiones relacionadas tanto con la práctica en sí como con el concepto de educación y con el rol que se espera de la escuela en la educación integral del niño.

En España el homeschooling no está legalizado, y de momento es  un  movimiento underground incipiente, muy heterogéneo,  que, como en otras partes, responde a una búsqueda de opciones alternativas basadas en muy variadas ideologías.[1]

 

  1. Análisis de estudios

Dada la variedad y complejidad del fenómeno del homeschooling, su análisis es difícil en los países en que no es legal. En primer lugar, porque es prácticamente imposible censar a quienes lo practican ya que su situación de semi-clandestinidad hace que no se den a conocer. Además, resulta obviamente difícil evaluar metodologías y sistemas que tienen lugar en la intimidad del hogar sin posibilidades de control externo. Por eso la inmensa mayoría de estudios fiables viene de Estados Unidos, donde el homeschooling representa sobre todo una forma de educación a distancia a través de programas mayormente oficiales y por consiguiente evaluables.

Kunzman y Gaither han llevado a cabo la más importante investigación hasta la fecha, en la cual trataron de reunir los resultados de los principales estudios realizados sobre el tema.[2] Estos autores dejan claro que la mayor parte de las investigaciones realizadas presentan los posicionamientos de sus partidarios, como es el caso de la HSLDA (Asociación de Defensa Legal de la Escuela en el Hogar)[3], o las investigaciones dirigidas por el Dr. Brian Ray y publicadas a través de su organización NHERI (Home Education Research Institute National),[4]  y por lo tanto solo reflejan la opinión de los que están a favor de esa opción.

 

2.1 Aspectos demográficos: quién hace homeschooling.   

Estimaciones del año 2013 suponen la existencia de unos dos millones de homeschoolers en Estados Unidos, en torno  al 4% de la población en edad escolar. En cuanto a la estructura familiar, una encuesta de 2007[5] revela que los homeschoolers viven predominantemente en familias (muchas numerosas) compuestas por padre y madre (89%), en las que solo uno (generalmente el padre) trabaja fuera de casa. Los progenitores presentan niveles de formación moderadamente altos, con una mayoría de madres con alguna formación universitaria. Sus razones para educar a sus hijos en casa incluyen las económicas (no olvidemos que en Estados Unidos la mayor parte de las escuelas son de pago).

Muchos investigadores se han interesado en averiguar qué motiva los padres a elegir educar a sus hijos en el hogar teniendo acceso a escuelas, algunas incluso gratuitas. Según esos estudios[6] las características demográficas, religiosas y socioeconómicas tienen un papel estadísticamente significativo menor en escoger el homeschooling que experiencias negativas de los padres relacionadas con la escolaridad.[7] Así pues, muchos padres eligen al homeschooling por circunstancias personales particulares. Muchas de estas familias forman parte de movimientos grupales más amplios, en oposición a la escolaridad institucional, debido a sus deficiencias y fracasos. Estos padres afirman que simplemente  están ejerciendo su libre derecho de elección para sus hijos de un sistema alternativo de educación. Según Green & Hoover- Dempsey, la línea ideológica es la característica más común entre estos padres, convencidos de que ellos deben ser los únicos o los principales responsables de la educación de sus hijos.[8]

Una motivación importante tiene que ver con cuestiones relacionadas con la salud u otras circunstancias personales del niño. El hecho de optar por la enseñanza doméstica es un modo natural de ofrecer un ambiente educacional para niños con necesidades especiales. Otra característica demográfica clara es que el interés por el homeschooling  se da más entre minorías religiosas, raciales, lingüísticas y étnicas, como una forma de preservar su identidad.[9]

Finalmente, la gran característica en lo que se refiere al aspecto demográfico         tiene que ver con el papel de la madre como protagonista del homeschooling. En general los  defensores del homeshooling lo son a la vez de la familia tradicional, en la que el padre trabaja para sacar adelante la familia mientras que la madre se ocupa del cuidado de la casa y de  los hijos. La inmensa mayoría de docentes homeschooling son las madres. Eso explica, según los estudios de Kunzman y Gaither la frecuencia de casos de estrés entre ellas, debido a la intensidad de su papel como educadoras, llevándoles a menudo al agotamiento emocional.[10]

 

2.2. Qué estudian los homeschoolers: programa académico

En el área del currículo  existe una gran variedad de prácticas. En los países en que es legal, la mayoría siguen una escolarización clásica, afiliando a los hijos a programas escolares de enseñanza a distancia reconocidos. Pero los homeschoolers “por su cuenta” recurren extensivamente a las redes de familias con ideas similares (like-minded) buscando apoyo para sus funciones educativas en fuentes alternativas.[11]  Aunque Furness[12]  considera que las  familias homeschooling suelen ser clientes regulares de las bibliotecas públicas, por razones de economía (importantes entre homeschoolers americanos), en España y otros países europeos suelen servirse de materiales no tan económicos inspirados en las ideas ya superadas de  María Montessori, Rudolf Steiner (pedagogía teosófica de Waldorf), o Charlote Manson.

En el homeschooling, las cuestiones del currículo se hacen más complicadas a medida que los niños crecen. Los adolescentes declaran sentirse más aislados socialmente que sus hermanos más jóvenes, y todas las madres reconocen que la instrucción se hace más difícil a medida de que los programas de estudios avanzan hacia el bachillerato. Ni qué duda cabe de que, a menos de ser un genio, es muy poco probable que toda madre que enseña en casa sea mejor profesora ella sola que todo el equipo docente de cualquier escuela. Por eso la enseñanza doméstica resulta más efectiva con niños pequeños que con mayores.[13]

Hanna constató que con el aumento de edad de los niños, las experiencias de homeschooling son cada vez más dependientes de redes fuera del hogar.[14] Se sabe que apenas el 48% de niños homeschooling de familias religiosas y 15% de familias seculares siguen el homeschool por más de seis años (lo cual muestra que la mayoría abandona el sistema al final de la primaria). Y cuanto más alto es el nivel cultural y el poder adquisitivo de las familias, menor es la continuidad. Muchos niños exigen a sus padres pasarse a la escuela en la preadolescencia.

Según la mayoría de investigadores se puede concluir que el homeschooling tiende a mejorar los resultados en lectura y vocabulario en los primeros años de primaria, pero tiende a resultados peores en  matemáticas, y aguanta mal la secundaria.  Sin embargo, según Thomas y Pattison, el homeschooling de enseñanza oficial a distancia no tiene un efecto demasiado relevante sobre el desarrollo académico del alumno. En un estudio realizado con 789 alumnos de primer año en una facultad de artes liberales cristiana, en California, no se encontró ninguna diferencia significativa entre los estudiantes que habían sido educados en algún momento en el hogar (siguiendo un programa reconocido) y aquellos que asistieron siempre a escuelas convencionales.[15]

 

2.3 La cuestión de la socialización

El ámbito de la socialización es el de resultados más discutidos. La cuestión es si los niños que han vivido aislados durante los años más formativos de su infancia adquieren las habilidades  sociales y los valores solidarios que van a necesitar para  desarrollar  relaciones positivas  e interactuar eficazmente con los demás en  el  contexto  de  una  sociedad  abierta y democrática. [16] Los 72 estudios analizados por Kunzman y Gaither sobre el tema de la socialización muestran que los homeschoolers pueden ser comparados favorablemente con los niños que asisten a la escuela en habilidades sociales sólo si se involucran en actividades fuera de casa que les proporcionen oportunidades para la interacción en grupo. La cuestión de la socialización es dificil de evaluar porque implica no solo como los niños interactuan con los demás, sino qué convicciones desarrollan sobre lo que es importante para ellos frente a la sociedad y por qué.[17]

En esta área, como muestra Reich, los intereses de los padres no siempre responden a las necesidades de los hijos. Muchos niños reprochan a sus padres, llegada la adolescencia, la falta de amigos. Otro problema tiene que ver con el desarrollo de la capacidad de reflexionar críticamente sobre valores y compromisos, ya que muchos de estos niños más tarde echan en falta no haber conocido otras opciones de vida donde escoger.[18] Otros resultados de estudios semejantes preocupan, al constatar que algunas formas de homeschooling pueden inhibir el desarrollo de la autonomía en los niños, ya que al ser los padres sus instructores únicos no pueden por menos que restringir el acceso a ideas y perspectivas diferentes de las suyas.[19] También es muy improbable que los padres representen ellos solos modelos de carácter y de personalidad de los que aprender superiores a los que el niño podría tener con todo el equipo docente de una buena escuela.

En este punto se plantea una cuestión central. La religión desempeña un papel importante en la motivación de muchos padres para educar a sus hijos en casa. El profundo compromiso de los padres más religiosos en su empeño por inculcar sus valores y creencias  a sus hijos añade otra dimensión a la complejidad del proyecto de la formación espiritual y a la cuestión de la autonomía del niño. Los investigadores constatan que los adolescentes necesitan verse expuestos a ideas diferentes de las de sus padres,  para  facilitar la construcción de su propia fe e identidad, y argumentan que ciertas formas de homeschooling de inspiración religiosa estricta inhiben tal desarrollo.[20]  El homeschooling  de inspiración religiosa conservadora, y aún más el sectario, reprimen el pensamiento independiente ante opciones de vidas alternativas.[21]

Otros  estudios sugieren, con razonable grado de certeza, que cuando los padres poseen profundos valores religiosos, para transmitirlos a sus hijos no es relevante el modelo de educación adoptado, tanto si es escolar como si tiene lugar en casa. La influencia de los padres es la misma en cualquier situación, un descubrimiento que pone en duda la afirmación de muchos teóricos de que el  homeschooling aumenta la influencia ideológica de los padres sobre los hijos. Porque también puede aumentar la reacción negativa de los hijos contra los posicionamientos de los padres, una vez llegados a la adolescencia.

 

  1. Ventajas del homeschooling[22]

Según Schebella, ex-director pedagógico de la Associação Nacional de Educação Domiciliar (ANED), las ventajas del modelo de educación familiar, en contraposición al modelo escolar son las siguientes:

  • Aprendizaje “natural– Estudiando en casa el niño percibe el aprendizaje no como algo “escolar” sino como algo natural, que forma parte de su vida diaria.
  • Instrucción personalizada – Cada niño es un individuo único que requiere debida atención según sus necesidades. El homeschooling bien hecho da la posibilidad de conceder una atención mucho mayor que en la enseñanza escolar a cada niño individualmente, a su tipo de inteligencia, de memoria y de temperamento. No es lo mismo enseñar a un solo niño que a una clase de 25.
  • Desarrollo del autoaprendizaje – En situaciones óptimas, cuando se ha desarrollado en el niño la capacidad de  autoaprendizaje, el niño autodidacta tiene más posibilidades de gestionar sus estudios por sí mismo, en un proceso autónomo y automotivado.  En este sentido, cuando se promueve la exploración y la investigación, la educación familiar puede proporcionar más oportunidades de desarrollo intelectual independiente que la enseñanza escolar
  • Evaluación personalizada – Como los padres son conocedores de las habilidades y aptitudes del niño, la evaluación del aprendizaje debería ser más fácil por ellos, sin necesidad de exámenes o deberes. La evaluación personalizada no es solo un medidor de la cantidad de conocimientos adquiridos, sino que además permite observar qué métodos están teniendo resultados positivos sobre cada niño en particular, para mantenerlos, y que métodos están fallando, para sustituirlos por procedimientos más eficaces. Una evaluación así de objetiva se da más en la escuela, porque es muy dificil para ningún padre.
  • Contacto y participación familiar – Para muchos la más clara ventaja del homeschooling es que evita  la introducción prematura del niño en el mundo exterior. Es en las relaciones familiares donde el niño debería aprender, con la mayor seguridad, a lidiar con reglas, limitaciones, diferencia de ideas, colaboración, choque de intereses, intercambio de afectividad, empatía, control de sus propias emociones, para prepararse en vistas a sus relaciones con otros. El que esto ocurra a menudo es muy cuestionable.
  • Adecuación a los ideales morales, filosóficos o religiosos de los padres – La adecuación del currículo a las ideas morales, filosóficas, políticas o religiosas de la familia, es el segundo principal motivo por el cual se opta por una educación realizada en el hogar. A pesar de ser uno de los mayores beneficios, este también es uno de los temas más debatidos relacionados con la educación familiar, porque el niño no se prepara para lidiar con la realidad de la vida, ni para hacer frente a ideas y situaciones diferentes de las suyas.

 

  1. Desventajas del homeschooling

Si hacemos abstracción de los primeros años de escolarización (hasta los 7 u 8), en los que la enseñanza doméstica presenta ciertas ventajas, hay varios aspectos que esas mismas circunstancias pueden convertir en desventajas.

La socialización de los niños que reciben su educación en el hogar no se consigue fácilmente, sobre todo si el niño es hijo único y no tiene apenas relaciones con nadie más. Para muchos autores el hecho de que los niños reciban la educación en el hogar es un factor que influye a menudo negativamente en el desarrollo de una socialización saludable. Para Guterson, cuando el sistema de educación en el hogar no es complementado de forma adecuada, puede generar problemas de aislamiento social. Cuando los niños no tienen vida social más allá de sus familiares, pueden tornarse  inadaptados, solitarios, o en desfase  y desacuerdo con el mundo de una manera que puede llegar a generar problemas. Esta soledad forzada (“Por vuestra culpa nunca he tenido amigos”, etc.”) puede acarrear carencias insuperables cuando el hogar brinda pocas oportunidades de interactuar con otros niños, pudiendo llegar a constituir una forma de abuso infantil.[23]

Es evidente que el sistema de educación en el hogar limita el desarrollo de importantes habilidades sociales (por ejemplo, la resiliencia o capacidad de hacer frente a la oposición y a la adversidad, la resolución de conflictos, la disciplina grupal, el trabajo en equipo, etc.), que se aprenden sólo a través de intercambios con otros niños, y que se dan naturalmente cuando estos se relacionan con sus compañeros en la escuela. Lo mismo ocurre respecto a todas esas normas sociales que solo se aprenden al relacionarse con otros, por  ejemplo,  el  respeto  hacia otras ideas, a esperar tu turno, etc.  Según  Murphy,  el  someter  al  niño  al  sistema  de educación en  el  hogar  puede  tener  resultados bastante  negativos respecto a la solidaridad, por ejemplo, al no desarrollar  la sensibilidad necesaria para entender y aun menos cooperar con una sociedad más amplia que la familiar. Porque el niño deduce , sin que se lo digan, que “no le dejan ir a escuela porque la escuela es mala”, etc.).[24]

Otro  aspecto  que,  en  algún  sentido,  puede  ser  una  desventaja  del  sistema  de educación en el hogar, tiene que ver con la formación religiosa y la espiritualidad, pues, cuando los intereses de los padres se circunscriben a un sistema de creencias cerrado, exclusivo, opresivo o jerárquico, se limitan las posibilidades de desarrollo de la individualidad  y de independencia de ideas que una educación escolar abierta suele promover.[25] En este sentido, Spiecker, Ruyter y Steutel, argumentan en favor de la educación escolar, basándose en el derecho que todo adolescente  tiene que asumir su propia fe y pronunciarse incluso frente a la religión de sus padres, si así lo decide. Si este derecho realmente Dios lo otorga a cada ser humano, entonces las familias religiosas muy estrictas o fundamentalistas, corren el riesgo de abusar del derecho a educar a sus hijos, privándoles del conocimiento de otras realidades, encerrándolos en el círculo familiar y limitando su capacidad de autonomía en la toma de decisiones sobre sus vidas.[26]

También hay que tener en cuenta una desventaja muy importante, observada ya por Lima,[27] y es que cuando no se ha seguido un programa escolar de valor académico reconocido, uno se limita consecuentemente las oportunidades de proseguir estudios y de entrar en el mercado de trabajo. Los jóvenes que no han seguido una escolaridad reconocida con valor oficial por ningún gobierno, cuando quieren proseguir estudios o competir por un puesto de trabajo con otros que tienen titulación porque fueron educados en la escuela reconocida, pueden  encontrase  con serias desventajas e incluso con graves problemas.

 

Conclusión

En general, los padres que optan por el modelo del homeschooling entienden que el deber de educar es una función primordial de la familia, y parten de la idea de que la escuela que ellos conocen no es bastante buena para instruir a sus hijos, o la ven como una amenaza a la integridad física, psíquica, moral, social o espiritual de estos. El modelo homeschooling permite a esos padres transmitir  sus creencias y principios a sus hijos sin que éstos tengan que confrontarse a otras ideas y valores.  Esa legítima aspiración no es discutible. Estos padres que asumen plenamente la educación de sus hijos para estar más con ellos y así protegerlos y asegurarles la enseñanza religiosa o ideológica que ellos desean, deben plantearse si esa es realmente la mejor opción a su alcance para preparar a sus hijos para entrar con éxito en la realidad de la vida adulta e integrarse en la sociedad en la que les toca vivir con la resiliencia y el éxito que sus hijos merecen. También es importante que se aseguren de que sus hijos entienden bien las razones por las que no van a escuela como otros niños. Hay formas de aislacionismo que poco ayudarán a nuestros hijos a ser testigos eficaces del evangelio. Jesús ya oró a su Padre pidiendo: “No te ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15).

 

G. White y el HOMESCHOOLING

Ellen G. White insiste mucho en que el hogar, como primera escuela de la vida, es el lugar donde deben construirse los grandes pilares de la educación. Los padres, y en especial la madre, deben ser los primeros maestros del niño. Ella se refiere sobre todo a la educación espiritual y a la transmisión de los valores cristianos. Se trata de unos fundamentos educativos que los padres tienen la responsabilidad de transmitir a sus hijos, los lleven a escuela o no. Para el cristiano este deber es ineludible: “Estas palabras que yo te mando…las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en casa y andando por el camino” (Deut 6:6-7).

Sin embargo, nuestra gran educadora no contempla en sus escritos nada equivalente a lo que hoy se llama homeschooling porque en su concepto de la filosofía de la educación cristiana las escuelas de iglesia son esenciales.[28] Su exhortación constante en este sentido es “Estableced escuelas de iglesia”.[29] “Se necesitan escuelas de Iglesia”.[30] “Dondequiera que haya unos cuantos observadores del sábado, los padres deben unirse para habilitar un lugar destinado a una iglesia donde su hijos y jóvenes puedan ser enseñados.”[31] “En algunos países, la ley obliga a los padres a enviar sus hijos a la escuela. En esos países se debiera establecer escuelas en las localidades donde hay iglesia, aun en el caso de que no hubiera más que seis niños para concurrir a cada una de ellas (…) Estamos muy atrasados en el cumplimiento de nuestro deber en este importante asunto. En muchos lugares hace años que debieran estar funcionando escuelas.”[32]

Hablando de la cooperación estrecha que ella aconseja entre el hogar y la escuela, declara: “En la escuela del hogar es donde nuestros niños han de prepararse para asistir a la escuela de iglesia (…) La instrucción diligente y fiel que se dé en el hogar es la mejor preparación que los niños puedan recibir para la vida escolar.”[33] ”Los padres deben recordar que se logrará mucho más por la obra de la escuela de iglesia si ellos mismos comprenden las ventajas que sus hijos obtendrán de esa escuela, y apoyan de todo corazón al maestro.”[34] “Nunca debe abandonarse el trabajo educativo en un lugar donde se ha establecido una escuela de iglesia…”[35]

 

[1] COLLOM, E. y MITCHELL, D. “Homehooling  as  a  social  movement:  Identifying  the  determinants  of

homeschoolers’  perceptions,” en Sociological Spectrum, Vol. 25/3 (2005), pp. 273 – 305.

[2] Los autores seleccionaron cuidadosamente 351 estudios  de un total de 1400 textos académicos, que incluían 756 artículos especializados, 318 tesis, 113 capitulos de libros, 83 libros y 81 informes. Ver KUNZMAN  Robert  &  GAITHER  Milton.  “Homeschooling:  A  Comprehensive  Survey  of  the  Research.  Other Education”, en The Journal of Educational Alternatives, Vol. 2 (2013), p. 4.

[3] RUDNER, L. M. “Scholastic achievement and demographic characteristics of home school students in 1998”, en Education Policy Analysis Archives, 7. Consultado el 10/11/2016 de https://epaa.asu.edu/ojs/article/view/543.

[4] RAY, B. D. A nationwide study of home education in Canada: Family characteristics, student achievement, and other topics. Salem, OR: NHERI Publications, 1994.

[5] PLANTY, M., HUSSAR, W., SNYDER, T., KENA, G., KEWAL, A., KEMP, J., BIANCO, K, & DINKERS, R. The condition  of  education  2009  (NCES  2009-081).  National  Center  for  Education  Statistics,  Institute  of  Education Sciences, U.S. Department of Education. Washington, DC. 2009.

[6] YANG, P. Q. y KAYAARDI, N. “Who chooses non-public schools for their children?” en Educational Studies, 2004, pp. 30, 231-249.

[7] WYATT,  G.  Family  ties:  Relationships, socialization, and  home  schooling.  Lanham, MD:  University  Press  of

America, 2008.

[8] GREEN, C. L. & HOOVER -DEMPSEY, K. V. “Why do parents homeschool? A systematic examination of parental  involvemen” en Education & Urban Society, 2007, pp. 39, 264-285.

[9] CARLSON, D. “Homeschooling and bilingual education: A well-kept secreten  Encounter (2009), pp. 10- 13.

[10] KUNZMAN  Robert  &  GAITHER  Milton.  “Homeschooling: A  Comprehensive  Survey  of  the Research. Other Education” en The Journal of Educational Alternatives , Volume 2 (2013), p. 15.

[11] Id. p. 14.

[12] FURNEES, A. Helping homeschoolers in the library. Chicago: American Library Association. 2008.

[13] LAATS, A. “Forging a fundamentalist ‘one best system’: Struggles over curriculum and educational philosophy for

Christian day schools” en  History of Education Quarterly (2010), pp.50, 55-83.

[14] HANNA, L. G. “Homeschooling education: Longitudinal study of methods, materials, and curricula” en Education and Urban Society  (2012), p. 609.

[15] THOMAS, A. y PATTISON, H. How children learn at home. New York: Continuum, 2008, p. 18.

[16] BELFIELD, C. R. Home-schoolers: How well do they perform on the SAT for college admissions? Greenwich, CT: Information Age Publishing. 2005, p. 19.

[17] BRIGHOUSE, H. y SWIFT, A. “Defending liberalism in education theory and policy” en Journal of Education Policy (2003), pp. 377.

[18] REICH, R. “Testing the boundaries of parental authority over education: The case of homeschooling”, en S. Macedo & Y. Tamir (Eds.), Moral and political education. New York: NYU Press, 2002, pp. 275-313.

[19] BLOKHUIS J. C. Whose custody is it anyway?: ‘Homeschooling’ from a parens patriae perspective. Theory and

Research in Education, 2010, .p. 199-222.

[20] KUNZMAN, R. “Homeschooling and  religious  fundamentalism” en International Electronic Journal of  Elementary Education (2010), pp. 17-28.

[21] LIAO, M. S. Keeping home: Home schooling and the practice of conservative Protestant identity. Unpublished doctoral dissertation, Vanderbilt University, Nashville, TN, 2006, p. 23.

[22] Associação Nacional de Educação Domiciliar.  Disponible en https://aned.org.br. Visitado el 15/12/2016.

[23] GUTERSON, David. Famly Matters: why homeschooling makes sense. San Diego: A Harvest Book, 1993, p.61.

[24] MURPHY,  Joseph.  Homeschooling  in  America:  capturing  and  assessing  the  movement.  New York:  Skyhorse

Publishing, 2014, p. 141.

[25] FINEMAN, M.. Taking Children‟s Interests Seriously. In: Public Law & Legal Theory

Research. Paper n. 09-75, 2009, p.10.

[26] SPIECKER, B.; RUYTE, D.; STEUTE, J. “Taking the right to exit seriously” en  Theory and Research in Education. Vol. 4/3 (November, 2006), p. 314.

[27] Eloísa Lima es Psicopedagoga y especialista en neurolingüística por la Universidade Federal do Río de Janeiro.

[28] Ver, por ejemplo, el capitulo titulado “Las escuelas de iglesia” en La educación cristiana, pp. 180-192.

[29] Id. p. 182.

[30] Id. p. 184.

[31] Id. pp. 184-185.

[32] Id. p. 186.

[33] Id. p. 193.

[34] Id. p. 197.

[35] Id. p. 198.

Revista Adventista de España