Sociedad

Fertilización asistida: ¿deseable, aceptable o prohibida?

El plan de Dios es que el ser humano fructifique y se multiplique (Génesis 1:28). La esterilidad era vista como…

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El plan de Dios es que el ser humano fructifique y se multiplique (Génesis 1:28). La esterilidad era vista como una muestra del desagrado de Dios, como si Él privara a la mujer del privilegio de soñar con ser la madre del Mesías (Génesis 16:2). La Biblia abunda en ejemplos de mujeres estériles que buscaron en Dios una salida a su condición de infertilidad (Génesis 25:1; 29:31), puesto que La promesa de Dios era una nación sin personas estériles (Éxodo 23:26; Deuteronomio 7:14; Salmos 113:9).

Ante este panorama, ¿cómo debiera entenderse la realidad de la infertilidad en la pareja? ¿Como una muestra del desagrado de Dios? ¿Como una prueba para la fe de la pareja? ¿O acaso como un ideal divino afectado por el problema del pecado?

¿Debiéramos aceptar la infertilidad, orar a Dios para que un milagro suyo la cure, hacer todo lo que esté de nuestra parte para resolverla, o quizá adoptar un niño, resignando la posibilidad de ser padres biológicos?

En este artículo habremos de cotejar las principales posiciones cristianas en relación con la fertilización asistida, y plantear principios que pudieran guiar a los creyentes que afrontan esta situación.

Bioética Vs. Religión

La bioética floreció como disciplina los últimos treinta años, separada de sus raíces religiosas (1). Desafortunadamente las
políticas de bioética están divorciadas de las posiciones cristianas, y están prejuiciadas del aporte que ellas pudieran realizar (2).

La bioética cristiana contempla los principios de revelación general, imago Dei, el bien común, la vida eterna, y diversos
elementos de la Escritura que articulan la posición teológica en relación a los dilemas e interrogantes morales actuales (3).

Desarrollo Histórico de la Inseminación Artificial

Comenzó en animales con el fisiólogo italiano L. Spallanzani en 1780. Por el 1800, en Inglaterra el Dr. John Hunter insemina con éxito a la esposa de un rico comerciante de lino. Posteriormente en 1866, en los Estados Unidos, el Dr. J. Marion Sims insemina con donantes a seis mujeres. Ya en 1959 el Dr. C. Polge descubre que puede proteger esperma congelado si se le agrega glicerol (4).

Posteriormente el debate acerca de la planificación familiar se aclaró. Gracias las crisis financieras, el anhelo paterno de aliviar la carga hogareña, y a que los líderes religiosos mundiales comenzaron a apoyar el control de la natalidad, el debate giró a cómo proteger la familia de la «extinción».

Derecho a Procrear vs. Experimento Social

La angustia de la infertilidad (5) debe ser comprendida. Toda persona adulta y casada tiene el derecho moral de procrear (6). Se aduce que no es pecaminoso valerse de los avances médicos para acceder a una mejor calidad de vida. Estos adelantos han generado algo así como «un gran experimento social» (7). Son cambios en las ideas tradicionales acerca de la procreación, la responsabilidad parental y la institución familiar, del que se han publicado aspectos técnicos de la cuestión (8).

Estos aspectos tecnológicos dan lugar a que diferentes confesiones religiosas expresen su parecer, entre ellos la Iglesia Católica.

Posición Católica Sobre la Fertilización Asistida

La unidad esencial de propósito en las relaciones sexuales en el matrimonio: unidad y procreación (9). Los cónyuges no pueden separar intencionalmente estos dos elementos divinamente estructurados.

La fidelidad matrimonial implica el respeto recíproco al derecho de ser padre o madre exclusivamente por medio del cónyuge (10).

Las intervenciones violan los principios de compromiso matrimonial, los derechos del bebé, pueden afectar el desarrollo de la identidad personal, y potencialmente dañan la estabilidad de la familia y la sociedad.

Evaluación de la Posición Católica

Entre los aspectos objetables de la posición católica se pueden destacar dos. El primero acerca de los propósitos del sexo. La Biblia es clara al subrayar el regalo divino del goce sexual en el marco del matrimonio. Todo el libro de Cantares celebra este regalo celestial. La procreación no tiene porque inextricablemente unida a la unión sexual (11).

La segunda posición objetable tiene que ver con el dominio de la creación concedido por Dios al hombre, lo cual le permite crear y sojuzgar la naturaleza en su beneficio, siempre y cuando no la malogre.

Desde una punto de vista adventista se puede concordar con el hecho de que no toda tecnología reproductiva resulta aceptable. También con que Dios se propuso que los hijos nazcan en el marco de un matrimonio estable y heterosexual, de manera que la tecnología reproductiva debiera afirmar la institución familiar tal como Dios la diseñó. Por último, se concuerda que la personalidad humana comienza en la concepción. Los embriones están en la mirada de Dios (Salmos 139:16). El embrión tiene derechos humanos (12).

Procedimientos Modernos de Fertilización

Comienzan en 1960. Actualmente es un negocio de 2 billones de dólares anuales en EEUU. Ha dado lugar a una extensiva y arriesgada investigación embrionaria, ya que la fertilización in vitro genera muchas concepciones que son selectivamente reducidas. Muchos embriones deben morir para que uno de ellos resulte en un embarazo exitoso (13).

Por razones de síntesis enumeramos los numerosos argumentos generales que se hallan a favor y en contra de estas técnicas de reproducción.

Argumentos Cristianos Generales a Favor de la Fertilización Asistida

  1. Creatividad humana: Dios da dominio sobre la creación.
  2. Cumple el plan divino de fructificar y multiplicarse.
  3. Ayuda a parejas con problemas de fertilidad.
  4. Fertilización respetuosa de embriones: transferencias de gametos a las trompas de Falopio (14).
  5. Un hijo genéticamente propio es más deseable que uno adoptado.
  6. Es insensible sostener que el sufrimiento de la esterilidad fortalece la fe en Dios y une a la pareja.
  7. Los beneficios de la paternidad exceden a los altos costos económicos del tratamiento (15).
  8. El pago del vientre alquilado es hecho por el servicio de la mujer, no es una compra del bebé.

Argumentos Cristianos Contra la Fertilización Asistida

  1. El hecho de que exista no obliga a su empleo, así como el hecho de que existe el divorcio no obliga al cristiano a tener que divorciarse.
  2. Selección del sexo de la criatura.
  3. Separa la procreación de la expresión sexual (16).
  4. Artificialidad de los procedimientos y riesgo de experimentos no éticos en seres humanos.
  5. No contempla el daño psicológico de la separación del bebé y quien lo gestó en ambas personas (17).
  6. Situaciones imprevistas: niño deforme, padres que mueran antes de recibirlo, etc. (18).
  7. Explotación de mujeres en necesidad.
  8. El cuerpo como templo del Espíritu Santo. El cuerpo no nos pertenece como para buscar o admitir cualquier tipo de procedimientos (19).
  9. La adopción es la salida más natural y socialmente beneficiosa para las parejas infértiles (20).
  10. Problemas psicológicos en la pareja y el niño (21).
  11. Consanguinidad: en 1974 una pareja cancela sus planes de boda luego de enterarse de boca del médico de la familia de que eran medio hermanos.
  12. Pacto matrimonial exclusivo en toda situación y condición: «en la salud y en la enfermedad».
  13. Costos económicos excesivos para traer niños a un mundo ya de por sí superpoblado.
  14. El derecho a innovar debe estar sujeto a valores morales integrales.

Como se ha visto primero, entre los cristianos hay quienes apoyan la inseminación. Sin embargo, este apoyo es general. Como veremos a continuación, la inseminación por donante no cuenta con un respaldo general.

IAD: Inseminación Artificial por Donante

El plan de Dios es que los hijos vengan como fruto de la relación matrimonial (Génesis 2:24; Mateo 19:5). Se ha argumentado en favor de la IAD diciendo que aunque el ideal de Dios siempre fue el matrimonio, Él toleró el divorcio y hasta la poligamia. Pero dado que el NT retorna al ideal de la creación, este argumento parece inaceptable.

Entre los más dispuestos donantes de esperma se encuentran los estudiantes y residentes de medicina (22). La identidad del donante en general es resguardada, aunque algunas legislaciones contemplan el derecho de que el niño pueda conocer a su padre biológico (23). El hecho de recurrir a un donante es visto por algunos cristianos como un «adulterio mecánico (24)». Asimismo el vientre de alquiler, o «madre sustituta» en la gran mayoría de los casos es un asunto comercial (25), por lo cual se lo emparenta a la compra-venta de personas, y se lo critica como un retorno a la esclavitud ya superada.

Ante tantas voces a favor y en contra de los aspectos generales y particulares de la inseminación artificial pueden ser útiles las siguientes orientaciones para las parejas cristianas que deben decidir acerca de este asunto.

Análisis del «Costo-Beneficio» de la Fertilización Asistida Desde una Perspectiva Cristiana

Las siguientes preguntas pueden ser útiles al decidir acerca de un tratamiento de fertilización:

  1. ¿Vale la pena el dolor y molestias del tratamiento?
  2. ¿La adopción no puede ser una buena respuesta de Dios ante nuestra situación?
  3. ¿El costo no pondrá en riesgo la mayordomía?
  4. ¿Hay técnicas que evitar? ¿Por qué?
  5. ¿Hasta dónde insistir en un tratamiento? (26)

Pensadores Adventistas a Favor de la IAD

En God Invented Sex, Charles Wittschiebe, sutilmente avala la inseminación paterna o por donante como un medio legítimo para superar la esterilidad (27). Algo similar propone Sakae Kubo (28) en su libro Theology and Ethics of Sex. Ellos, sin embargo, expresan sus opiniones particulares, las cuales no reflejan la posición oficial y mayoritaria de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Posición Oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día sobre la Fertilización Asistida

A continuación subrayamos lo esencial del documento recomendado por la Comisión de Concepto Cristiano de la Vida Humana reunida en Pine Springs Ranch, California, del 10 al 12 abril de 1994, y votado por la Junta Administrativa de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (ADCOM), en Silver Spring, Maryland, el 26 de julio de 1994 (29).

«Junto con el poder que estas tecnologías ponen al alcance del ser humano, está implícita la responsabilidad de decidir si ellas deben o no ser utilizadas… Cuando son practicadas en armonía con los principios bíblicos, las tecnologías médicas que ayudan a las parejas estériles pueden aceptarse con tranquilidad de conciencia».

«La decisión acerca de utilizar o no tecnologías aplicadas a la fertilización es un asunto muy íntimo, que debe ser decidido entre el marido y la esposa sin ninguna coerción».

«El recurso de un tercer participante, como las donaciones de esperma, de óvulo, o la del «alquiler de útero», implica varios problemas médicos y éticos que es mejor descartar. Además, el principio de la identidad familiar y genética son fundamentales para el bienestar individual».

«Procedimientos como la fertilización in vitro requiere decisiones previas acerca del número de óvulos que serán fertilizados, y sobre otros aspectos morales referentes a la eliminación de cualquiera de los pre-embriones que quede como remanente».

Elena de White y la Adopción

No podemos concluir sin atender a lo que aconsejó Elena de White, reconocida como profetisa por los adventistas, a las parejas o personas solas. Cinco de sus argumentos sobre el tema bastan como ejemplo.

  1. «Algunos que no tienen hijos propios debieran educarse para amar y cuidar hijos ajenos». (30)
  2. «En vez de dedicar tanta atención y afecto a ciertos animales, ejerciten su talento en favor de seres humanos que tienen un cielo que ganar y un infierno que rehuir». (31)
  3. «Dedicándose a este ramo del esfuerzo cristiano, la iglesia puede aumentar el número de sus miembros y enriquecer su espíritu». (32)
  4. «Si los que no tienen hijos, pero han sido hechos por Dios administradores de recursos, quisieran abrir su corazón para atender a los niños que necesitan amor, cuidado y afecto, y les ayudaran con bienes de este mundo, serían mucho más felices que ahora». (33)
  5. «Todos los que profesan tener un Padre Celestial, del cual esperan que los cuide y finalmente los lleve al hogar que ha preparado para ellos, deben sentir la solemne obligación de ser amigos para los que no tienen amigos, y padres para los huérfanos». (34)

Conclusiones

Es lícito que una pareja cristiana procure resolver sus problemas de fertilidad con material genético propio (35) y tratando los embriones de la manera más respetuosa y natural posible (36), siempre y cuando pueda solventar el tratamiento.

Si no puede hacerlo de esta manera, quizá la adopción sea una respuesta de Dios a su sincero deseo de paternidad.

Dado que Dios es el Autor de la vida y el Propietario de nuestros cuerpos, cada decisión que tome el matrimonio cristiano debe respetar la existencia propia y la ajena, sin ir más allá de lo que Dios permite. Nunca un deseo personal, por más genuino que sea, puede ubicarse antes que la soberanía de Dios.

Notas:

1 Rae, Scott, y Cox, Paul. Bioethics: A Christian Approach in a Pluralistic World. Grand Rapids: Michigan: William B. Eerdmans Publishing Company, 1999, p. 53.
2 Ibid, p. 52.
3 Ibid, p. 53. Además ver Davidson, Richard, Flame of Yahvew: Sexuality in the Old Testament. Peabody, Massachusetts: Hendrickson Publishers, p. 500. El argumenta que «el Antiguo Testamento da principios básicos que puede proporcionar una base para guiar nuestro pensamiento ético» acerca de la sexualidad.
4 Lester, Lane, y Hefley, James. Clonación Humana. Grand Rapids: Michigan, Editorial Portavoz, pp. 91, 92.
5 Se estima que el diez por ciento de las parejas son estériles. Ver Kubo, Sakae, Theology and Ethics of Sex. Nashville, Tennessee: Review and Herald Publishing Association, p. 99.
6 Roldán, Alberto, F. La Ética Cristiane En Un Mundo en Cambio. Buenos Aires: Fundación Argentina de Educación y Acción Comunitaria, 1997, p. 176.
7 Truesdale, Al. Asunto de Vida o Muerte. Kansas: Casa Nazarena de Publicaciones, 1993, p. 113.
8 Ibid, p. 119.
9 Rae, Scott, y Cox, Paul. 1999, Op. Cit. p. 101.
10 Ibid, p. 102.
11 Ibid, p. 104.
12 Roldán, Alberto, F. 1997 Op. Cit. p. 181.
13 Bruinsma, Reinder. Matters of Life and Death. Nampa, Idaho: Pacific Press Publishing Association, 2000, p. 119.
14 Truesdale, Al. 1993, Op. Cit. p. 125.
15 Ibid, p. 123.
16 Ibid, p.114.
17 Ibid, p. 130.
18 Ibid, p. 120.
19 Roldán, Alberto, F. 1997, Op. Cit. p. 183.
20 Kubo, Op. Cit. p. 104.
21 Truesdale, Al, Op. Cit. p. 116, Sakae pp. 100,101.
22 Lester, Lane, y Hefley, James. Op. Cit., p.93.
23 Ibid, p. 98.
24 Bruinsma, Reinder. 2000, Op. Cit. p. 118. Sakae parece objetar esta posición. Ver Kubo, Op. Cit. p. 103.
25 Rae, Scott, y Cox, Paul. 1999, Op. Cit. p. 109.
26 Ibid, 121.
27 Wittschiebe, Charles. Dios Inventó el Sexo. Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudameicana, 2003, p. 150,151.
28 Kubo, Sakae, Op. Cit. p. 105.
29 Departamento de Comunicación de la Asociación General. Declaraciones, Orientaciones, y Otros Documentos. Florida: Asociación Casa Editora Sudamericana: 2011, p. 265, 266.
30, 31, 32, 33, 34 White, E.G. El hogar cristiano. p. 150.
35 Rae, Scott, y Cox, Paul. 1999, Op. Cit. p.110.
36 Ibid, p. 108.