Familias integradas en la misión
Entre los días 30 de abril y 3 de mayo, el Centro Adventista de Entrepeñas, más conocido por todos como el CAM, volvió a convertirse en el punto de encuentro de la familia pastoral de la Iglesia Adventista en España. Un lugar ya clásico para esta cita anual, donde Félix Gutiérrez y todo su equipo cuidaron cada detalle para que la estancia de los asistentes fuera excelente, haciendo del entorno no solo un espacio de reunión, sino también de descanso, convivencia y renovación espiritual.
Bajo el lema «Familias integradas en la misión», la convención pastoral anual reunió en esta ocasión al cuerpo pastoral de la Unión Española, los responsables de departamentos, sus cónyuges e hijos, hasta conformar un grupo de casi 300 personas. La presencia de las familias no fue un elemento añadido, sino parte esencial del propósito del encuentro: recordar que la misión no se vive únicamente desde el púlpito, la agenda o la responsabilidad eclesiástica, sino también desde el hogar, los vínculos, el cuidado mutuo y la experiencia compartida del servicio.
Ponentes que inspiraron
Los ponentes invitados aportaron perspectivas complementarias y profundamente necesarias. Por una parte, el matrimonio formado por Willie y Elaine Oliver, desde su amplia experiencia al frente del Departamento de Ministerios de la Familia de la Asociación General, ofreció un acercamiento cercano, realista y humanizador a la familia pastoral. Sus intervenciones ayudaron a mirar con honestidad los desafíos, tensiones y oportunidades que viven quienes sirven a la iglesia junto a sus familias, motivándonos a entender el ministerio como una vocación compartida, sostenida por la gracia, el amor y el compromiso colectivo.
Por otra parte, el pastor Abdiel del Toro, actual vicepresidente de Ministerios en Español de la Asociación de Florida, centró sus intervenciones en la necesidad de adaptar nuestros métodos de evangelismo sin alterar el mensaje que hemos recibido. Su mirada amplia sobre el campo adventista mundial nos ofreció una radiografía lúcida y necesaria de los retos actuales de la misión, invitándonos a reflexionar sobre cómo comunicar el evangelio con fidelidad, creatividad y pertinencia en una sociedad cambiante.
Trabajo, oración y convivencia
A lo largo de los días, las dinámicas fueron diversas y enriquecedoras. Hubo espacios de debate, equipos de trabajo y momentos de reflexión conjunta en los que se diseccionó el día a día de la labor evangelística en España, con sus desafíos concretos, sus preguntas abiertas y sus posibilidades de futuro. También hubo tiempos de oración compartida en una tienda especialmente acondicionada para ello, que se convirtió en un lugar de recogimiento, intercesión y búsqueda espiritual.
Junto a estos momentos de trabajo y oración, la convención ofreció también espacios más distendidos de convivencia, veladas, juegos y encuentros informales que permitieron fortalecer la fraternidad entre compañeros y familias. Los niños estuvieron atendidos en todo momento por el departamento de MIAF+, que preparó un programa específico para ellos, permitiendo que también vivieran la convención como una experiencia pensada, cuidada y adaptada a su edad.

Durante todo el evento contamos además con la presencia de Tercio Marques, nuevo director de Safeliz, cuyo stand, ubicado en la zona del comedor, puso a disposición de los asistentes una amplia variedad de materiales de interés. Su presencia recordó también la importancia de los recursos, la lectura y la formación continua como herramientas al servicio de la misión.
Momentos para el recuerdo
Algunos de los momentos más emotivos de la convención estuvieron dedicados a nuestros compañeros de ministerio. Por un lado, tuvimos la oportunidad de conocer y apadrinar a los nuevos ministros que se incorporan al servicio pastoral, dando la bienvenida a quienes comienzan una etapa llena de ilusión, responsabilidad y entrega. Por otro, despedimos con gratitud a Felipe Pancorbo y Ana Mari, que se jubilan tras años provechosos de servicio, dejando tras de sí una huella de fidelidad, compromiso y amor por la iglesia.
Sin embargo, uno de los mayores privilegios de esta edición fue poder entrevistar a Alberto Guaita, Pedro Villá y Celestino Muñoz, veteranos administradores de nuestra Unión. Los dos primeros estuvieron acompañados por sus esposas, Maite y Majbritt, lo que dio al encuentro un tono aún más cercano y familiar. Sus consejos, experiencias y anécdotas, salpicadas de humor, memoria y espiritualidad, nos permitieron mirar hacia atrás con gratitud y hacia adelante con esperanza. Escuchar a quienes han servido durante tantos años nos recordó que la historia de la iglesia se construye con decisiones, sacrificios, errores, aprendizajes y, sobre todo, con la fidelidad de Dios acompañando cada etapa del camino.
Alabanza y renovación de compromisos
La convención también fue un espacio para presentar proyectos de futuro y renovar compromisos personales y grupales. Hubo llamados a la entrega, a la unidad y a la misión, siempre enmarcados por momentos de alabanza que elevaron el espíritu de los asistentes. Para ello contamos con himnos nuevos y antiguos, así como con el talento y los dones de los grupos Creo en Ti y Los Heraldos de la Mañana, que viajaron expresamente desde Madrid para acompañarnos y conducirnos en adoración al Señor.
Después de una experiencia de tal magnitud, no podemos sino sentirnos profundamente agradecidos a Dios. La convención pastoral anual fue, para quienes tuvimos el privilegio de participar, un verdadero oasis espiritual: un tiempo para detenernos, respirar como iglesia, reencontrarnos como compañeros, fortalecer nuestras familias y recordar que la misión que se nos ha confiado no se sostiene únicamente con estrategias, sino con vidas consagradas.
Regresamos a nuestras responsabilidades con fuerzas renovadas, conscientes de los desafíos que tenemos por delante, pero también animados por la certeza de que no caminamos solos. Somos familias integradas en la misión, llamadas a servir con fidelidad, esperanza y amor, mientras aguardamos con gozo el pronto regreso de nuestro Señor.


