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Ahora, ¿qué tipo de lectura ayuda más al apego familiar? La respuesta a esta pregunta la da un estudio descriptivo efectuado en el Centro de Atención Ambulatoria “La Selva”, del Instituto de los Seguros Sociales de Cali, Colombia. Fue hecho sobre 136 personas, casadas y viudas. Aplicando diversas escalas de evaluación y cuestionarios, identificaron las prácticas religiosas (frecuencia de tiempo dedicado a la oración y la lectura de libros espirituales), el grado de disfunción familiar que podrían tener, y los síntomas de depresión y otras enfermedades (hipertensión, diabetes, gastritis, artritis, etc.).
Así, se encontró que los viudos padecían un mayor nivel de enfermedades crónicas y síntomas depresivos, en relación con los casados. También se descubrió que aquellos que dedicaban más tiempo a la oración y a la lectura de los libros espirituales gozaban de mejor salud y tenían un menor índice de disfunción familiar. Elena de White ya había dicho en el siglo pasado: «El vínculo de la familia es el más estrecho, el más tierno y el más sagrado de la Tierra. Estaba destinado a ser una bendición para la humanidad. Y lo es siempre que el pacto matrimonial sea sellado con inteligencia, en el temor de Dios y con la debida consideración de sus responsabilidades». (EGW. El ministerio de curación, p. 275).Las evidencias empíricas de las investigaciones confirman las ideas de la mensajera del Señor: la espiritualidad en el hogar genera mejores relaciones familiares.Es evidente que cuanto más cerca estemos de Dios (quien es el amor, la paz, la bondad, la paciencia…), más lejos estaremos de la soberbia, el egoísmo, la impaciencia, la ansiedad…

Las avenidas del alma y «¿Qué haría Jesús?»

La sociedad hoy está regida por el enemigo. Él nos domina y esclaviza nuestros hogares a través de la basura televisiva, la mayoría de los videojuegos, etc., pero muchas lecturas tampoco son mejores.

Necesitamos aprender a gestionar adecuadamente nuestras avenidas del alma y las de nuestros hijos. Esas avenidas son todos y cada uno de nuestros sentidos. Ante esto… preguntémonos siempre ¿Qué haría Jesús?

La frase «¿Qué haría Jesús?», a menudo abreviada como «WWJD» («What Will Jesus Do»), se hizo popular particularmente en los Estados Unidos a fines del siglo XIX, gracias a la publicación de un libro de Charles Sheldon sobre ese mismo tema.

Si cada cristiano sincero se preguntara «¿Qué haría Jesús?», cada vez que mirase una película, se comprara ropa, se alimentara, escogiera lectura, etc. nuestras vidas y nuestros hogares serían, realmente, muy diferentes.

Cómo fomentar la espiritualidad en el hogar

En la práctica, podemos desarrollar la espiritualidad en el hogar a través de actividades individuales y en familia. Cada miembro del hogar necesita su propio espacio, su propio tiempo, a solas con Jesús. Unos momentos para estudiar la Biblia, orar, cantar y vivir la presencia de Dios de forma personal. Esos momentos pueden darse por la mañana, como primera actividad del día, o en los momentos que la persona decida. Pero además, la familia necesita un tiempo de unidad, de conexión, para disfrutar al Señor juntos.

Cada persona, y cada familia, debe decidir las actividades, el momento y la duración de las mismas. Pero algunas actividades interesantes para realizar en grupo son:

  • Cantar unidos.
  • Orar en familia.
  • Estudiar la Biblia juntos.
  • Juegos bíblicos y dinámicas.
  • Ver películas cristianas, series, documentales, etc. en HopeMedia.es u otros canales cristianos adventistas.
  • Dar estudios bíblicos a otras personas (pocas cosas nos hacen crecer más que ayudar a otros).
  • Leer libros juntos. Por ejemplo, un capítulo, cada uno, para los demás.
  • Etc.

¿Y tú? ¿Qué actividades haces de manera individual que te ayudan a mejorar tu espiritualidad? ¿Qué actividades de familia realizáis en vuestro hogar? Comparte tu experiencia, puede ayudar a alguien más.

Autor: Mario Pereyra, doctor en psicología, docente universitario, y autor de numerosos libros y trabajos de investigación, y Esther Azón, teóloga y editora de revista.adventista.es

 

PUBLICACIÓN ORIGINAL: Cómo cultivar buenas relaciones familiares

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