Actualidad Adventista

Entrevista al rector saliente del CEAS Miguel Ángel Roig

Entrevista realizada al pastor y profesor Miguel Ángel Roig por su jubilación. Un hombre incansable que seguirá sirviendo a Dios y a la iglesia.

Entrevista realizada al pastor y profesor Miguel Ángel Roig por su jubilación. Un hombre incansable que seguirá sirviendo a Dios y a la iglesia.

El pastor y profesor Miguel Ángel Roig se ha jubilado este mes de marzo, y la revista adventista le ha hecho una pequeña entrevista como homenaje. Miguel Ángel Roig ha sido profesor de teología del Seminario Adventista de Sagunto; profesor del Colegio Adventista de Sagunto; profesor y rector de la Facultad Adventista de Teología (FAT) y rector del Campus Educativo Adventista de Sagunto (CEAS). Además, el pastor Roig fue uno de los principales agentes involucrados en la consecución del reconocimiento oficial de los estudios de teología de la FAT por parte del Estado Español.

  1. ¿Cómo definiría a M.A. Roig?

Una persona comprometida con sus creencias y sus ideales, dispuesta al servicio y sin ningún afán de protagonismo.

  1. ¿Cómo y cuándo conoció a Cristo?

Me lo inculcaron desde muy niño, porque nací en el seno de la iglesia adventista; pero lo conocí de verdad en la adolescencia, cuando me hacía preguntas vitales, y vino a mí cuando lo necesitaba.

  1. ¿Por qué decidió hacerse pastor?

Porque creía que, desde esa posición, podía servir al Señor, a la iglesia y al mundo con el compromiso que yo deseaba.

  1. ¿Qué le ha aportado la enseñanza?

Siempre he creído que la educación, en cualquier ámbito, es un instrumento poderoso para transformar a las personas. Doy muchas gracias al Señor por haber tenido el privilegio de enseñar y hacerlo, además, en instituciones cristianas. Esto me ha permitido enseñar y mostrar a Cristo, y su poder transformador, a mis alumnos.  

  1. ¿Qué cree que ha aportado a sus alumnos a través de todos estos años?

No importa qué materia haya enseñado, ni qué contenidos haya tenido, siempre me ha interesado transmitir seriedad, compromiso y dedicación en todas las tareas que he emprendido. También he procurado inculcarles la humildad y la confianza en el Señor como base de cualquier éxito en la vida. Una frase que yo he repetido mucho, parafraseando a Jesús, es aquella de que a la grandeza se entra únicamente por la puerta de la humildad”.

  1. Si solamente pudiera enseñar una lección a sus alumnos ¿Cuál sería?

En la clase de Evangelios me gustaba mucho detenerme en las enseñanzas privadas de Jesús a  personas concretas. La entrevista de Jesús con Nicodemo me fascina y yo hacía más énfasis en Juan 3:17 que en Juan 3:16. La declaración de Jesús “porque no envió Dios a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él “ considero que es clave para entender el cristianismo y no perdía la ocasión para recrearme y enfatizar sobre ella.

  1. Además de pastor y profesor, ha sido decano de la FAT, ¿Cómo debería ser o qué debería tener un alumno o alumna de teología?

La teología en sí misma es una materia que, más que interesante, es vital y yo animaría a cualquier persona a estudiarla al nivel que pueda. Ahora bien, si lo que se desea es estudiar teología como preparación para desarrollar tareas pastorales, el estudiante debe esmerarse al máximo no solamente en obtener la excelencia en los estudios propiamente dichos sino en todos los aspectos colaterales de la preparación que harán finalmente de él una persona capaz, siempre con la ayuda del Señor, de afrontar los elevados retos del ministerio pastoral. Sin vocación de servicio, el estudio de la Teología, con vistas a desarrollar un trabajo pastoral, no es una buena decisión.

  1. ¿Es cierto, en el ministerio pastoral, eso de que Dios no elige a los capacitados, sino que capacita a los elegidos?

Por muy brillante que sea una persona o pretenda serlo, en el ministerio pastoral se necesita ser capacitado por Dios y, además, constantemente. Esto no lo digo yo, lo decía el apóstol Pablo, cuyas cualidades intelectuales eran más que notables. En 2ª de Corintios 3: 5 y 6 declara , sin ningún tipo de ambages, que nuestra capacitación proviene de Dios. Es muy importante tener siempre presente esto.

  1. Durante su decanato destaca su participación en la consecución del grado oficial de teología, reconocido por el Estado. ¿Qué representó este importante logro para usted?

Fue el Grado y el Máster. Más que para mí, fue una consecución para la Facultad de Teología y para el conjunto de la iglesia. Además, tampoco fue un logro personal, sino el fruto del trabajo de todo el equipo que conformábamos la Facultad de Teología y de otras facultades también. Es verdad que, en aquel momento, yo estaba al frente de la Facultad de Teología y me tocó vivir y estar al frente de muchas conversaciones, de negociaciones y de un equipo de trabajo, pero fue un trabajo colectivo.

Dicho esto, guardo un hermoso recuerdo de todo aquel proceso que, no solo fue la consecución de un objetivo anhelado durante muchos años sino, además, un acto de normalidad democrática en un país no muy dado a reconocer las diferencias religiosas.

  1. ¿Cuándo comenzó su periplo como rector del CEAS y cómo han sido estos años de rectorado?

Comencé en abril de 2012 y han sido prácticamente ocho años. Ha sido un periodo muy intenso y no soy yo persona más adecuada para calificar esos años. Sin embargo, sí que quiero hacer una mención explicita a la entrega y la implicación del personal de la institución. En mi observación, desde ese nido de águila que es la dirección, he podido comprobar el esfuerzo y la entrega de unos compañeros estupendos. Eso es lo que más me duele al dejar el CEAS: su personal. Para mí, y con mucha diferencia, es lo mejor que tiene la institución.

Pero no sería justo si no mencionara al Señor por encima de todo. He visto su mano poderosa en muchas ocasiones y si esta institución sigue adelante es porque el Señor, a pesar de las dificultades, la lleva y la conduce de su mano.

  1. ¿Cómo afronta la jubilación? Hay quien dice que los pastores nunca se jubilan ¿los profesores tampoco?

Ante todo, afronto la jubilación con naturalidad y normalidad. Es una etapa más de la vida y a mí no me ha cogido por sorpresa porque, en realidad, la vida tampoco te cambia tanto. Desde mi perspectiva, yo sigo y seguiré activo, en posiciones más discretas, sirviendo y ayudando en aquello que se me solicite.

  1. ¿Qué va a tener tiempo de hacer ahora que no ha podido hacer antes?

Es evidente que para algún entretenimiento tendré un poco más de tiempo y todo el mundo sabe que me gusta mucho cuidar de mis gallinas. Bromas aparte, y por paradójico que parezca, voy a poder retomar ciertos aspectos de mi ministerio pastoral, como la visitación, por ejemplo, que, por mi trabajo, más de carácter administrativo en los últimos años, no hacía o no lo hacía como a mí me hubiera gustado.

  1. ¿Qué opinión le merece el nuevo rector del CEAS, el pastor y profesor Daniel Bosqued, exalumno suyo?

Lo he dicho en numerosas ocasiones. El pastor Daniel Bosqued llega con entusiasmo, experiencia y preparación. Llega, además, a una institución que conoce desde dentro porque fue alumno interno en la escuela secundaria y en la Facultad de Teología, en donde tuve el placer de tenerlo como alumno y como un alumno brillante. Todo eso lo avala, pero para que pueda desarrollar, con su equipo, la tarea con éxito necesita, no solo la ayuda del Señor, que la va tener, sino el apoyo y el compromiso de todo el personal y aquí quiero añadir también a los miembros de las iglesias del CEAS y de la zona, porque las iglesias y    la institución están llamadas a colaborar y entenderse en muchos proyectos.

  1. ¿Un deseo para el futuro?

Me resulta difícil expresar un solo deseo. Pero puesto que se me pide decantarme por uno lo haré, no solo teniendo en cuenta mis últimos años de servicio al Señor y a la iglesia, sino también mi trayectoria en la misma. En mi sermón de despedida como rector, señalaba que nuestra vida aquí es una peregrinación hacia la Tierra Nueva y por lo tanto todo lo que hagamos lo demos hacer con esa perspectiva. Nuestra ciudadanía no está aquí. Está en los cielos. Mi mayor deseo es que pronto se cumpla en cada uno de nosotros lo dicho por el profeta Isaías: “He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación” (Isaías 25: 9).