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Entrevista a Marta Tejel, directora de Ministerio de la Infancia y Escuela Sabática Infantil, sobre el proyecto KID.

¿Qué es el proyecto KID, cómo surgió y cuál es su objetivo?

Este proyecto surgió como fruto de la iniciativa personal de Don MacLafferty, un pastor norteamericano que, en la actualidad, sigue trabajando en esa División. Hace algo más de diez años, él y su familia servían en cuatro congregaciones distintas del estado de Tennessee, así que es fácil imaginar que su agenda exigiría mucha planificación y dejaría poco tiempo libre para los suyos. Una noche, cuando se disponía a marchar para asistir a un consejo programado en alguna de aquellas iglesias, sus dos hijos mayores, que entonces tenían cinco y siete años respectivamente, le rogaron que hiciera una excepción y no se marchara. Querían que se quedase con ellos a jugar. Ambos insistieron una y otra vez utilizando diversas estrategias infantiles: le abrazaron con todas sus fuerzas, se colgaron de su cuello, intentaron inmovilizar sus piernas y en pocos minutos, lo que parecía el juego de siempre, acabó en un baño de lágrimas. En esa ocasión, los pequeños no estaban satisfechos con los besos y abrazos apresurados que su padre les daba cada noche al despedirse. No surtieron el efecto habitual. Sus hijos le reprocharon entre sollozos, que no tenía tiempo para jugar con ellos aunque sí estarba dispuesto a atender a cualquier persona las veces que necesitase y cuando hiciera falta. Imagino que no era la primera vez que Don escuchaba algo parecido y aunque finalmente pudo apaciaguar a sus hijos antes de marcharse, esa escena se quedó en su memoria durante varios días.

El padre no archivó este suceso como un incidente más. Poco tiempo después, hizo propuestas concretas a los administradores de su Conferencia para disponer de algún tiempo y poder diseñar un ministerio que no diera la espalda a sus hijos. Lo que en esos meses consiguió trabajando en equipo con algunos padres y maestros, miembros de una de sus congregaciones, no fue solo reorientar su ministerio con el fin de conciliar vida familiar y laboral sino que sentó las bases de un proyecto que permitiría a los padres ocupados como él, recuperar diariamente un tiempo de calidad para compartir con sus hijos su adhesión a Jesús.

¿Cómo se enmarca dentro de los objetivos del departamento de Ministerio de la Infancia?

El proyecto KID es, sin duda, una bendición para la iglesia que lo acoge, motiva y activa a los padres que se involucran en él pero hay resaltar que su objetivo es ofrecer, con la ayuda de Dios, suficientes posibilidades a los niños para que de un modo natural, aprendan a caminar con Jesús. Este es el público final al que va destinado dicho esfuerzo y esa es la razón por la que lo propone el departamento de Ministerio de la Infancia y no otro. La edad óptima para que un niño participe, es la que va de los seis a los once años, ya que se necesita poseer un cierto nivel de lectura comprensiva. Por debajo o por encima de este segmento, hay que buscar otro tipo de herramientas que cubran los desafíos propios de esas edades. KID no resultaría útil para ellos.

Estamos trabajando con mucha ilusión en la difusión de este proyecto en diferentes iglesias de la UAE, porque creemos que nuestros niños necesitan vivir una experiencia que les permita, entre otras cosas, no solo repetir sino comprender su fe. ¡Pueden hacerlo!, son bajitos pero pueden hacerlo porque son seres intelectuales como nosotros. Es necesario que aprendan y tengan ocasión de manifestar en su vida diaria lo que creen, ahora, que son niños. Dentro de unos años, sea cual sea su relación futura con Dios, podrán recordar que hubo un tiempo en el que su fe tenía sentido y no se basaba en lo que otros les contaron sino en algo que ellos pudieron comprender y vivir.

Si además, en nuestras familias y en nuestras iglesias pudieramos mostrar a los más pequeños que, a pesar de nuestros errores, el Evangelio no solo se explica, sino que también se vive y está presente en nuestras relaciones (Juan 13:34-35), les enseñaríamos de un modo práctico que vale la pena poner a Dios en primer lugar. Pensarían que es una buena idea recurrir a Él, a pesar de lo difícil que resulte seguir a alguien a quien nunca han visto, porque, en su defecto, sí que habrían visto tanto en su familia como en su entorno que tenerlo en cuenta, funciona.

¿Cómo se está implementando en España?

KID es un proyecto que exige cierta preparación en la iglesia local que desea llevarlo a cabo. A menudo es el pastor o el propio coordinador local de Ministerios de la Infancia el que facilita nuestro primer contacto con la comunidad, a fin de presentar a toda la feligresía en qué consiste KID. En esta primera visita se hace una descripción global del proyecto y se ofrece la posibilidad de que el Consejo de Iglesia proponga a cuatro o cinco personas que formarán el equipo local que próximamente participará en un fin de semana especial de capacitación. Si la iglesia es una comunidad numerosa, se recomienda que nombre más de un equipo. También es importante tener en cuenta el perfil de los participantes. Es un número pequeño porque se espera que cada miembro desempeñe funciones muy concretas. Dos de esas personas actuarán como maestros en la etapa dirigida a los padres y los otros dos harán lo mismo con el periodo destinado a los niños. Por eso resulta esencial tener en cuenta las capacidades de los candidatos y valorar tanto la idoneidad como la diversidad de “lenguajes” que el equipo local reúne.

Pocas semanas después, se ofrecerá un fin de semana intensivo de capacitación; en esta ocasión, solo para los equipos locales. Se expondrá la visión del proyecto y se conocerá a fondo el currículum. También se tendrá la oportunidad de ver cómo funciona KID en diferentes prácticas y laboratorios que la formación ofrece.

Por último, considero que resulta muy enriquecedor trabajar este proyecto por zonas o distritos. Desde el departamento intentamos que no solo se beneficie una iglesia de esta iniciativa sino que otras congregaciones vecinas y cercanas tengan también la misma oportunidad de conocer y poner en marcha a la vez, este proyecto. De ese modo, tanto el apoyo interno como el impacto, es mayor.

¿Podrías contar algunas experiencias de las iglesias donde se está llevando a cabo?

En estos momentos el proyecto KID se ha llevado a cabo en algunas iglesias. Comenzamos en la iglesia de Reus. Esta congregación fue la pionera. Con ella anduvimos los primeros pasos y pudimos probar con familias reales cómo resultaría sobre el terreno. Agradezco una vez más la disposición que tuvo esta comunidad así como la ilusión que el Pastor David Pallas, su esposa Rebeca Gavín y Raquel Ruíz manifestaron desde el primer momento. Juntos tuvimos la oportunidad de comenzar este proyecto en España. Desde entonces, hemos tenido ocasión de ofrecer cursos de formación en diferentes iglesias de Madrid, Castellón, Barcelona y Levante Sur.

Considero que cada comunidad tiene una sensibilidad diferente e igualmente valiosa, para llevar a cabo este proyecto. Personalmente, he quedado muy impresionada por la tenacidad con la que muchas comunidades rumanas, han apostado por KID. A pesar de ser feligresías muy numerosas, tener a su disposición locales pequeños o con dependencias insuficientes para todas las iniciativas que ofrecen, me ha sorprendido su creatividad a la hora de buscar alternativas, lugares y horas. Han ofrecido sus hogares, han buscado parques, han compartido salas… Y todo eso sin bajar el ritmo ni la frecuencia de los encuentros. No es de extrañar que en esas y otras iglesias, familias que han querido acompañar a sus niños en este discipulado, hayan acabado bautizándose… los mayores, quiero decir. Padres e incluso abuelos en algunos casos. Que los grupos hayan experimentado tal cohesión que se unan en iniciativas que van más allá de lo que KID propone y ofrezcan tiempo y recursos en proyectos misioneros en hospitales, como es le caso de la iglesia de Madrid-Betania, entre otras. Creo que nos aguardan muchas y hermosas sorpresas en cuanto decidamos ponernos en marcha.

En resumen, ¿qué supone para una iglesia el proyecto KID y por qué animarías a las iglesias a implementarlo?

No creo que KID sea la única solución a todo lo que nuestros niños y mayores precisan. De hecho, no creo que haya un solo proyecto que ofrezca todo lo que escasea en nuestras vidas y por extensión, en nuestras iglesias. Tampoco creo que lo podamos conseguir apretando un botón, leyendo un libro, o escuchando un sermón. Más bien creo que Dios se vale de libros, de sermones e incluso de ciertos botones, para generar en nosotros el deseo de cambio. Hay páginas que nos invitan a revisar nuestra vida y palabras que nos proponen una osada variación en nuestra trayectoria habitual.

En ese sentido, KID puede ser una ayuda. Es magnifico disponer en nuestras comunidades de recursos e iniciativas de evangelismo porque hay miles de personas en nuestras ciudades que lo esperan y lo necesitan. La cuestión es, si entre esas miles de personas, nosotros incluimos a nuestros niños. Creo que el pastor MacLafferty cayó en esa cuenta una noche que él imaginaba, sería como las demás. Quizá es momento de que nosotros tengamos también nuestro personal cambio de inflexión e incluyamos en nuestros objetivos anuales, proyectos concretos destinados a nuestros niños. Proyectos que nos muestren de qué modo, puedo explicar a mi hijo/a porque creo en lo que creo y porque se lo recomiendo. Porque en KID es ahora él, el protagonista, y yo padre o madre, solo su acompañante. Creo que nuestros niños necesitan vivir estas y otras cosas que, con la ayuda de Dios, podemos ofrecer. Deseo que el Señor bendiga de modo especial, a cada iglesia que se sienta feliz y responsable de todos sus miembros y que incluya en ese TODOS, a los más pequeños.

 

Hay un comentario

  • lugonso dice:

    Sí pero… ¿en qué consiste el proyecto Kid? Probablemente sea una buena idea pero aquí se habla de generalidades. ¿No sería posible concretar, para ilusionar?

    En cuanto al Departamento de la Infancia, su gran proyecto sería crear unos NUEVOS LIBRITOS Y MATERIAL DE ESCUELA SABÁTICA PARA LOS NIÑOS? La población infantil a la que dirigirse sería inmensa. Los actuales no tienen ningún interés pedagógico lo que indicaría que quienes confeccionan los libritos, o no son especialistas conocedores de la psicología infantil, o ya son muy mayores para innovar. ¡Pero si son casi iguales a los que vi en la iglesia cuando yo era un jovencito…! Este es el gran proyecto pendiente y el púlpito más amplio posible.

    Se da la circunstancia, que no en todos los países europeos existe, que la UAE cuenta con:

    – Un gran elenco de profesores e instituciones que podrían colaborar en este gran proyecto, a coste casi cero.
    – No pocos voluntarios en toda la Unión estaríamos dispuestos a colaborar a coste cero…
    – Una editorial adventista que ayudaría en los problemas logísticos de la edición…
    – Un Departamento Nacional, cuya directora es una profesional de la pedagogía, que lo coordine todo y que puede contar con ”becarios” a coste cero. Es evidente que aquí hace falta un equipo bien formado, pero, para alegría del tesorero de la UAE, no aumente el coste actual del Departamento… 🙂
    –Un material internacional muy amplio del que se podrían extraer muchas sugerencias…

    ¡Pero si tenemos un EQUIPO FENOMENAL a nuestra disposición al que sólo hay que dirigir con un proyecto y objetivos claros!…

    Unos nuevos libritos de ES para niños, modernos, a color, didácticos, con actividades internas y externas, con canciones, con juegos individuales para casa y colectivos para la clase, material didáctico para desarrollar en clase… ¡ESTE ES EL GRAN PROYECTO DE EVANGELISMO PARA NIÑOS…! Os animo.