Sociedad

El sónar de los murciélagos: una cuestión de diseño

La posibilidad de un diseño común de todo el proyecto biológico que conocemos como “murciélago”, frente a la posibilidad de origen evolutivo, gana consistencia.

La posibilidad de un diseño común de todo el proyecto biológico que conocemos como “murciélago”, frente a la posibilidad de origen evolutivo, gana consistencia.

Buena parte de los murciélagos construyen imágenes en sus cerebros gracias a determinados sonidos emitidos. Funciona de modo similar al sónar, mediante la emisión de pulsos de sonido, que en diferentes animales, además de los murciélagos, constituye un sentido que recibe el nombre de ecolocalización. Se emite el pulso de sonido y se forma la imagen con las ondas rebotadas.

El caso es que se creía que los murciélagos ecolocalizadores emitían frecuencias diferentes en función de su tamaño y del tamaño de sus presas. Las presas suelen ser más pequeñas cuanto menor es el murciélago. Consecuentemente, los más pequeños emitirían en frecuencias mayores para evitar percepciones confusas, causadas por frecuencias menores, al impactar sobre objetivos pequeños.

Un equipo de científicos ha puesto a prueba esa hipótesis, que primero fue una suposición, y se han encontrado con algo diferente. Todos los murciélagos analizados, diversos en tamaños y que emiten sus chillidos con la boca, lo hacen con una amplitud del haz de unos 37º.1 Esos 37º constituyen su apertura ideal de “visión” mediante ecolocalización.

Frecuencias y tamaño

No están forzados los murciélagos a una determinada emisión de frecuencia. De hecho, pueden hacerlo en un amplio abanico. El caso es que emiten en la frecuencia que les permite mantener ese campo ecolocalizador, y eso se consigue a diferentes frecuencias según el tamaño de la boca del animal.

Los murciélagos más pequeños estudiados podían vocalizar a menor frecuencia, pero eso supone ampliar el ángulo de percepción y el número de objetos sobre el que impactan las ondas de sonido, creando una imagen más difícil de analizar. En definitiva, las limitaciones parecen concentrarse en un cerebro que analiza las señales de modo similar en todos los murciélagos estudiados. Los cerebros de todas esas especies presentan el mismo diseño para un sentido que nos resulta mágico, por lo inimaginable de ¡ver! en la oscuridad.

Por cierto, un sentido este de la ecolocalización que los fósiles muestran ya funcional en los más antiguos de estos mamíferos voladores, sin predecesores intermedios en proceso de construcción de esta fascinante capacidad. La posibilidad de un diseño común de todo el proyecto biológico que conocemos como “murciélago”, frente a la posibilidad de origen evolutivo, gana consistencia.

Autor: Celedonio García-Pozuelo, redactor y editor de la revista Naturalia. Asociación Naturalia Ailarutan para el estudio y defensa de la naturaleza. Asociación Naturalia: Un espacio cálido y acogedor para la amistad, estudiar la Naturaleza, aprender a protegerla y acercarte a nuestro Creador. Nuestro compromiso con la naturaleza es un compromiso con el Creador.

Referencias

  1. Jakobsen, L. y otros. 2012. Convergent acoustic field of view in echolocating bats. Nature doi:10.1038/nature11664.