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Fósil de 5cm (A) y 6cm (E), descubiertos en Colombia. (Imagen: Sociedad de Paleontología de Vertebrados, diciembre de 2023)

Recientemente, investigadores de la Universidad del Rosario, en Bogotá, Colombia, publicaron algo bastante interesante: Un fósil encontrado en el país y que fue identificado como una planta que habría vivido hace más de 100 millones de años, de acuerdo con la teoría de la evolución, es, en verdad, un fósil de tortuga.[1]

La imagen anterior muestra los fósiles descubiertos por el padre Gustavo Huerta en la mitad del siglo XX. Estos fósiles fueron reexaminados en el intento de identificar nervaduras en las hojas de la planta fosilizada. Pero fue grande la sorpresa cuando, en un análisis más detallado, los investigadores encontraron tejido óseo fosilizado. Las plantas, obviamente, no tienen huesos. Los científicos estaban convencidos de que había habido un error en la identificación de estos fósiles. Por eso, al compararlos con otros fósiles de vertebrados, se encontraron similitudes y compatibilidad con fósiles de tortuga. Los investigadores afirmaron que probablemente el animal tenía menos de un año cuando murió, debido a su tamaño.

El doctor Nick Fraser, paleontólogo del Museo Nacional de Escocia, quien no participó del estudio, afirmó que ahora la identificación de este fósil tiene mucho más sentido, ya que no sería común encontrar fósiles de plantas en el estrato de rocas donde se lo descubrió, del final de la Era Mesozoica. Él afirma que era como «sugerir erróneamente que los dinosaurios vivieron en la misma época que los mamuts».

Cosmovisiones e influencia

En la mayoría de las veces, paleontólogos datan los fósiles de manera indirecta. De acuerdo con la geología naturalista, las diferentes capas o estratos geológicos se habrían formado de manera lenta y gradual, a lo largo de mil millones de años. Entonces, si un investigador encuentra un fósil en una capa de roca que ya tiene edad conocida, como, por ejemplo, 60 millones de años, entonces ese fósil tiene la misma edad que esas rocas, ya que se habrían formado al mismo tiempo.

Los investigadores creacionistas, por otro lado, entienden que esas rocas no se formaron de manera lenta. Uno de los fenómenos responsables de la formación de las diferentes capas de rocas, de acuerdo con esa cosmovisión, sería la gran catástrofe: el Diluvio.

El profesor Andy Gale, paleontólogo y docente de la Universidad de Portsmouth, en el Reino Unido, dijo algo que llama la atención: «Este es un error poco común de identificación, lo que muestra que, a veces, usted ve lo que desea ver, aunque no sea la realidad».[2] Puro y simple.

Hay un pensamiento que muchos científicos evitan o no admiten. Muchas veces, los investigadores simplemente no consideran determinadas hipótesis porque «no quieren ver». Este es un gran ejemplo de que la cosmovisión o las ideas preconcebidas de un científico pueden influenciar la interpretación de los hechos. Desgraciadamente, los investigadores, a pesar de que poseen métodos muy precisos e importantes para mantener la objetividad, también son influenciados por su cosmovisión. La imparcialidad es simplemente imposible.

Detalles del Tetrapodophis amplectus, fósil considerado como “eslabón perdido” en la evolución entre lagartos y cobras. (Foto: David Martill, doi: 10.1126/science.aaa9208. Edición: Maura Brandão)

¿Serpiente o lagarto?

Dentro de ese contexto, viene otro ejemplo a la mente. En 2015, investigadores alemanes describieron un fósil brasileño (los investigadores alemanes describiendo un fósil brasileño es una historia polémica para otro texto), que sería una serpiente de 4 piernas y 5 dedos. Ese fósil representaría una forma transicional, el famoso eslabón perdido, en el árbol evolutivo de las serpientes. Los paleontólogos naturalistas afirman que los primeros lagartos perdieron sus piernas y eso dio origen a lo que conocemos hoy como las serpientes modernas.

Pero, en 2021, hubo una actualización de esa información. En un encuentro de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados en Salt Lake City, en Estados Unidos, un equipo de investigadores afirmó que, en realidad, ese fósil pertenecería a una especie de lagarto marino, no a una serpiente. A pesar de que algunos paleontólogos no concuerdan con esa afirmación, lo que queda claro es que no existe un consenso con respecto a lo que sería ese fósil. En la actualidad, los científicos no pueden estudiarlo, ya que está inaccesible en el Museo Bürgermeister-Müller, en Alemania. O sea, no es posible tener certeza si es una forma transicional o un lagarto prehistórico. [3] [4] [5]

Considera las hipótesis

Los que aceptan el relato de la creación no se sorprenden con este tipo de actualización. Los ejemplos de interpretaciones erróneas y falsos eslabones perdidos presentados aquí son solo algunos de tantos otros que existen. ¿Será que la única explicación para la similitud presentada por los seres vivos es que están emparentados o comparten un ancestro común? Para un naturalista sí esa es la explicación. ¿Significa eso que no hay otras explicaciones? No. La filosofía naturalista limita el trabajo de investigadores, ya que ellos no admiten algo más allá de lo natural.

Allí está la diferencia para los científicos que aceptan la creación: considerar lo sobrenatural. ¿Por qué no es posible pensar que el Creador haya usado patrones para crear la diversidad de los seres vivos? Seres vivos que son complejos, diversos, con una increíble capacidad de adaptación y diversificación limitada por los tipos básicos. Las hipótesis dentro de ese contexto deben ser consideradas porque nos dan mayor posibilidad de llegar a la verdad.

Piense en eso.

Autora: Maura Brandão, bióloga graduada en UNASP-SP y Doctora en Ciencias de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo con énfasis en Patología, trabajando con la contaminación del aire y los efectos en la salud. Hoy es la coordinadora del Museo Orígenes de la Naturaleza, ubicado en el Archipiélago de Galápagos, donde realiza actividades de apoyo a la investigación, un grupo de estudio con la comunidad local y atención a los visitantes del museo. También es miembro de la Sociedad Creacionista Brasileña, NULON-SCB. Es co-creadora y coproductora de Origens Pódcast, un pódcast de divulgación científica.
Imagen portada: Shutterstock

Publicación original: No todo es lo que parece

Referencias:

[1] Cita final: Palma-Castro, Héctor D., Cómbita-Romero, Diego A., Cadena, Edwin-Alberto, Carvalho, Mónica R., and Herrera, Fabiany. 2023. An Early Cretaceous Sphenophyllum or a hatchling turtle? Palaeontologia Electronica, 26(3):a50. https://doi.org/10.26879/1306 palaeo electronica.org/content/2023/4017-fossil-plant-or-turtle
[2] Los fósiles de plantas resultan ser tortugas en una “inusual identificación errónea”.
Un nuevo análisis descubre que lo que se creía eran hojas en realidad eran patrones de crecimiento de huesos.
[3] Actualización: Controversial ‘four-legged snake’ may be ancient lizard instead – Debate swirls around rare fossil, which has slithered out of sight https://www.science.org/content/article/update-controversial-four-legged-snake-may-be-ancient-lizard-instead
[4] Cretaceous ‘Four-Limbed Snake’ Turns Out To Be Long-Bodied Lizard. https://www.sci.news/paleontology/tetrapodophis-amplectus-dolichosaur-10279.html
[5] Michael W. Caldwell et alTetrapodophis amplectus is not a snake: re-assessment of the osteology, phylogeny and functional morphology of an Early Cretaceous dolichosaurid lizard. Journal of Systematic Palaeontology, publicado en línea el 17 de noviembre de 2021; doi: 10.1080/14772019.2021.1983044
Revista Adventista de España