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El deporte no es salud, y me duele decirlo por dos razones. La primera de ellas es porque me apasiona el deporte, (verlo y practicarlo). La segunda me duele más, pero la comentaré más adelante. Prometido.

El eslogan “El deporte es salud” es una falacia sostenida, quizás, por alguna razón de mercado o solamente por una lamentable confusión de términos. Lo que si es salud es la vida activa. Ésta si genera calidad de vida y produce innumerables beneficios al ser humano.

Tal vez por otra razón de mercado, se publicitó que tomar un poquito de alcohol eleva el colesterol HDL ( «el bueno» ). Pero desde años se sabe que el HDL que aumenta es la fracción HDL3, que no tiene el efecto protector de la fracción HDL2. Y ésta última no se eleva por el alcohol.

Vida y deporte

Para los amantes del deporte (como quien escribe), podemos decir que la vida activa incluye deporte.

Antes de seguir, debemos poner las cosas en su lugar. Aunque hablemos de actividad física, no nos quedemos sólo con esto. Hay otros aspectos muy importantes para una vida plena, además de mover los músculos y articulaciones.

Escuchamos decir, con razón, “es mejor prevenir que curar”. Y tal es el objetivo de este artículo, estimularnos a buscar una verdadera medicina preventiva. Una medicina que también me gusta entender como «medicina del estilo de vida». Ésta medicina incluye el desarrollo armonioso de todo nuestro ser, no la parte física, sino también la mental, la espiritual y la social. El equilibrio de todos estos elementos debería estar  incluído en una vida activa.

Diversos trabajos científicos realizados en los útimos años, han demostrado claramente las ventajas de la actividad física. No dejan dudas acerca del importante rol que ésta tiene en la prevención y el tratamiento de diferentes patologías, por ejemplo: La aterosclerosis, la hipertensión, o la diabetes, entre otras.

Beneficios del ejercicio físico

Control de la hipertensión o de la hipercolesterolemia, entre otros

  • El ejercicio activa la formación de nuevos vasos capilares a nivel muscular.
  • Mejora la circulación coronaria y disminuye la frecuencia del pulso en reposo.
  • La actividad física produce un descenso de la presión arterial en los hipertensos. Los individuos sedentarios, aún teniendo normal su tensión arterial, tienen un incremento importantísimo del riesgo de desarrollar hipertensión arterial si se los compara con los que realizan actividad aeróbica.
  • Disminuye la posibilidad de trombosis, evitando serios trastornos, como el temido tromboembolismo pulmonar.
  • Produce un descalabro berneficioso en los lípidos sanguíneos con un descenso del nivel de colesterol total, aumento del colesterol HDL, principalmente de la fracción HDL2, el colesterol «bueno» (*), un descenso en los trigliceridos tanto en individuos sanos como en dislipidémicos, en síntesis, se puede lograr una reducción del colesterol total (5 %), un descenso en los triglicéridos del 10 al 20 % y un beneficioso incremento del colesterol HDL de aproximadamente un 20%.

Mejora fatores de riesgo como el tabaquismo

  • La actividad física mejora también otros factores de riesgo: los que realizan actividad física tienen menor frecuencia de tabaquismo que los sedentarios, además los inactivos que comienzan a realizar deportes disminuyen el consumo de cigarillos o lo abandonan directamente. Hay una lógica incompatibilidad entre cigarrillo y deporte, aunque la publicidad nos «machaque» las neuronas tratando de relacionar el éxito deportivo con el tabaco.

Ventajas para diabéticos, con problemas nerviosos, etc. 

  • Trae francas ventajas en los diabéticos compensados. El ejercicio diario se ha utilizado como tratamiento de la diabetes mellitus no insulino dependiente con excelentes resultados. Así que, pacientes sedentarios con sobrepeso y de edad media (50-60 años) pueden controlar sus niveles de glucosa en sangre sólo con dieta y actividad física regular. Algunos centros proponen programas de entrenamiento progresivo hasta conseguir 3-4 horas de ejercicios diarios.
  • Los ejercicios benefician notablemente el sistema nervioso, con lo que alivian las
    principales manifestaciones del estrés, esto es notable en los que poseen la famosa personalidad tipo A.

Ayuda al control de peso

Finalmente es interesante mencionar, entre muchas más, que tras iniciar una rutina de actividad física se produce una disminución de peso, principalmente a expensas del tejido lipídico. Se produce así un cambio beneficioso y estético en la composición corporal con incremento de la masa muscular y con merma del tejido graso.

Los ejercicios que otorgan estas ventajas deben ser aeróbicos y de resistencia. Es decir con muchas repeticiones del mismo movimiento como los llamados ejercicios isotónicos (aquéllos en los que se produce desplazamiento del cuerpo, trote, ciclismo, natación, caminatas, etc.). Son suficientes 3 a 4 sesiones semanales de 30 a 40 minutos realizadas en días alternos, con un máximo de 6 sesiones en la semana.

Esquemas de entrenamiento más arduos no aumentan considerablemente los beneficios y si los riesgos de traumatismos (esguinces, fracturas, desgarros musculares), especialmente en las personas mayores. En estas últimas conviene indicar caminatas progresivas desde 3 a 4 km, en lugar de otras actividades más intensas que pudieran generar lesiones.

No son recomendables los ejercicios isométricos, como el levantamiento de pesas porque producen sobrecarga cardíaca y aumento de la presión diastólica. El levantar 200 Kg. es absolutamente antifisiológico y con efectos colaterales graves. En cambio las repeticiones múltiples con poco peso pueden ser beneficiosas.

El deporte no es salud

Les mencioné que el deporte no es salud poir varias razones:

  • Porque frecuentemente se somete al cuerpo a esfuerzos sobrehumanos. (Nota: ese humano que quiere someter a su cuerpo a tales esfuerzos debe primero consultar a su médico. Especialmente si comienza su actividad luego de haber «practicado» el sedentarismo por años).
  • No es salud cuando prima la competitividad a toda costa, cuando es más importante hacer perder al otro que beneficiarse ambos.
  • No es salud cuando la necesaria actividad lúdica deja de ser lo principal. La competencia no debe ser lo prioritario, sino el bienestar y la recreación que genera el practicarlo.
  • Tampoco es salud cuando el deporte promueve la especulación y la deshonestidad.
  • No es salud cuando hay que utilizar «medicamentos» para mejorar el rendimiento.
  • No es salud cuando esta actividad pasa a ser otro factor más de estrés.

La tensión que provoca la competencia, puede cancelar los beneficios de un deporte. Tenemos que aprender a saborear, disfrutar, gozar con nuestro deporte, para que este sea beneficioso. Esto lo demostró indiscutiblemente el Dr. Mervyn G. Hardinge de la Universidad de Loma Linda (California), en el Primer Congreso de Medicina Preventiva organizado por el Sanatorio Adventista del Plata (Argentina). En su investigación halló niveles de colesterol mas elevados en los voluntarios que realizaban actividad fisica «obligadamente» y niveles menores en los que disfrutaban de su actividad.

¿Padres de «campeones»?

Un capítulo aparte para los padres que quieren hijos campeones, y para alcanzarlo someten a presiones físicas y psicológicas a sus niños, a los entrenadores y a los otros padres de los posibles competidores de sus hijos, en la carrera por “la fama y la fortuna”.  Sin querer dañan a sus hijos quienes, muchas veces, solo quieren jugar y adquirir con el juego esa experiencia motriz que si les dará calidad de vida.

En una conferencia titulada La Salud en el Deporte presentada por el Dr. Jorge Cerani, deportólogo, pediatra, profesor de educación fisica, y médico del Comité Olímpico Argentino, se dijo algo interesante. Ante la inquietud de un padre porque su hija de 16 años, sometida a rigurosos entrenamientos de natación, no menstruaba todavía, el Dr. le respondió tajantemente: «usted elige: o quiere una campeona, o una mujer«. Un silencio patético llenó la sala.

La segunda razón por la que el deporte no es salud

Finalmente, comparto la segunda razón por la que me duele decir que el deporte no es salud, (lo prometido es deuda). El que escribe, aficionado deportista de todo lo que se pueda hacer: remo, ciclismo, baloncesto, fútbol, tenis, natación, alpinismo, gimnasia deportiva, ping-pong, etc., (ah, ¡las canicas también!), lleva en su haber innumerables esguinces de tobillo, de rodilla, desgarros musculares, fractura del pie, fracturas de cuatro costillas, de clavícula… ¡y de la mano tres!… Y eso duele.

Autor: Haroldo Eloy Cairo, doctor en medicina y médico del Instituto Catalán de la Salud.
Imagen: Photo by Daniel Lloyd Blunk-Fernández on Unsplash

BIBLIOGRAFÍA:

  • -Battagliotti, Greca y col. Temas Seleccionados de Terapéutica Clínica. Dirección de publicaciones de la Universidad Nacional de Rosario, Rosario, 1995.
  • Farreras, Rozman. Medicina Interna., Mosby / Doyma Libros, Madrid, 1995.
  • Foster, V.W. New Start. Pacific Press Publishing Association, Idaho ,USA, 1990.
  • Berkow, R. y otros. El Manual Merck. Mosby / Doyma Libros, Madrid, 1994.
  • Tabuenca, P. Goce de una Vida Sana y Feliz. Asociación Casa Editora Sudamericana, Bs.As., 1975.
  • Greca, A. Hiperensión Arterial (Terapéutica). Clase Magistral de la Cátedra de Clínica Médica del Hospital Escuela Eva Perón, Granadero Baigorria, 23 de mayo de 1995.
  • Cerani, J. La Salud en el Deporte. Conferencia en la Sociedaod Médica de Santa Fe. 24 de agosto de 1995.
  • Hardinge,M. Conferencia en el 1° Congreso de Medicina Preventiva, Sanatorio Adventista del Plata, Entre Ríos, setiembre de 1995.

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