Espiritual

Día 5 «La liberación». Semana de oración JAE 2019

Nadie es mejor que nadie. Todos somos iguales. Igualmente indignos de Su abrazo de amor, y estamos igualmente necesitados de Su gracia.

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Nadie es mejor que nadie. Todos somos iguales. Igualmente indignos de Su abrazo de amor, y estamos igualmente necesitados de Su gracia.

«Enseñaba Jesús en una sinagoga en sábado, y había allí una mujer que desde hacía 18 años tenía espíritu de enfermedad y andaba encorvada… Cuando Jesús la vio la llamó y le dijo: -Mujer, eres libre de tu enfermedad. Puso las manos sobre ella, y ella se enderezó al momento y glorificaba a Dios. Pero el alto dignatario de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiera sanado en sábado…». Lucas 13: 10-14 (RVR1995)

«Los que llegan a ser nuevas personas en Cristo Jesús producen los frutos de su Espíritu: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza”. (Gálatas 5: 22, 23). Los seguidores de Jesús ya no actúan como antes, sino que por la fe siguen las pisadas de Jesús, reflejan su carácter y se purifican a sí mismos como Él es puro». Ellen G. White en El Camino a Cristo

Algunos tips:

  • Asiste (a la sinagoga) porque le hace bien escuchar las Escrituras, porque necesita sentirse cerca de Dios, aun soportando dolores y miradas furiosas. Se oculta en un rincón, sola consigo misma, ignorada por todos.
  • El Maestro tiene un concepto muy elevado del sábado y de la mujer, de lo que es correcto en ese día y de lo que Dios desea para hombres y mujeres.
  • De pronto la mujer se da cuenta de que Jesús la está mirando. Se estremece al sentir que no pasa desapercibida a su mirada de amor. Aunque nadie quiera verla, él la ve.
  • Huye de una sociedad inhumana y busca a un Dios compasivo. Y cuando alguien busca a Dios, Jesús sale a su encuentro.
  • Interrumpe el culto, mira a la mujer doblegada y la llama. Jesús le pide que venga al estrado; porque para él ¡es alguien, no «nadie»! Le pide un acto de valor, que sea ella misma, sin importarle la gente.
  • Mientras se acerca, Jesús le dice: —Quedas libre de tu mal.
  • Hay un murmullo de malestar en la sala de quienes piensan que solo algunos varones especialmente meritorios son dignos del privilegio. Pero Jesús impone sin dudarlo las manos a esta mujer porque sabe que todos los seres humanos precisamos la bendición divina y que todos necesitamos más amor del que merecemos.
  • En vez de sanarla en cualquier otro día y lugar, Jesús lo hace en la sinagoga, en sábado y durante el culto.
  • Todos los seres humanos somos igualmente indignos de su abrazo de amor y estamos igualmente necesitados de su gracia.
  • La voluntad divina es la reivindicación de la dignidad de todos los seres humanos.
  • Toda religión falsa enseña a sus adeptos a descuidar los menesteres, sufrimientos y derechos de los hombres. El Evangelio concede alto valor a la humanidad como adquisición hecha por la sangre de Cristo, y enseña a considerar con ternura las necesidades y desgracias del hombre.” Ellen G. White, El Deseado de todas las gentes, p. 253.

Desafío personal:

  • Reflexiona sobre cómo tratas a las personas que son diferentes a ti o que tienen opiniones distintas a las tuyas. ¿Se refleja en tu relación con ellas Juan 13: 35? Esta semana pide a Dios de forma sincera que transforme tu corazón para que puedas reflejar Su amor en tu trato con los demás sin importar su género, raza, condición social… Piensa en formas prácticas de mostrar a los demás que los amas sin condiciones.

Descarga el pdf de esta semana de oración joven AQUÍ

 

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