Espiritual

Conectados sin interferencias

Te propongo #AyunoDigital. Ayuno de todo lo que produce interferencias con Cristo. Conéctate a la Fuente de alimentación verdadera. Tu vida va a cambiar.

Te propongo #AyunoDigital. Ayuno de todo lo que produce interferencias con Cristo. Conéctate a la Fuente de alimentación verdadera. Tu vida va a cambiar.

Semana de oración Conecta 2019.  Reflexión para el 6 de mayo.

Disfruta de la revista completa de esta semana de oración AQUÍ.

Falsas vides

Parece que hoy en día la Biblia tiene abundante competencia.

Si te pregunto cuántas veces miras el móvil al día seguramente me dirás un número más bajo del real. ¡Es que ni nos damos cuenta!

  • Un 92% de españoles tiene un smartphone. Somos, con Singapur, la primera potencia mundial en penetración de estos dispositivos.
  • Los españoles consultamos el móvil más de 150 veces al día (a ver si aguantas leyendo este artículo hasta el final sin tocar el móvil). WhatsApp, redes, notificaciones, juegos, plataformas de contenidos audiovisuales…
  • Las estadísticas de consumo televisivo en España señalan que cada espectador está una media de cuatro horas al día frente al televisor.
  • Netflix empleará este año más de 8.000 millones de dólares para conseguir tu atención.
  • Amazon ha invertido una cifra parecida (en 2017 invirtió 4.500 millones).
  • Apple tiene un presupuesto en contenidos que supera los 1.000 millones.
  • La cuarta revolución industrial es tecnológica. Las cuatro compañías más grandes en capitalización bursátil son Google, Facebook, Amazon y Apple. Las aplicaciones de tus marcas y compañías te quieren. Se nutren de tus datos. Dependen de tu atención. Tu mirada es su negocio. Cuanto más tiempo te posean, mejor. Y todo eso va tan rápido que ni lo percibimos.

Así, la voz de Dios apenas se escucha entre tanto ruido. Hay demasiadas interferencias a nuestro alrededor. La conexión con Jesús, la vid verdadera, tiene cortes de señal constantes. ¡La cobertura se nos va… a otro sitio!

¿A quién te conectas?

Jesús sabía que cada época tiene sus interferencias, y ya hace 2000 años nos advirtió de que, si no estamos conectados a él, seremos incapaces de tener una vida fructífera: «Así tampoco vosotros podéis dar fruto si no permanecéis en mí» (Juan 15: 4).

No tengo ninguna duda de que la tecnología está transformando y de-construyendo la manera en la que nos relacionamos unos con otros, con lo que nos rodea, y también nuestra experiencia cristiana. La tecnología no es mala, la cuestión es hacia dónde nos lleva. Qué nos aporta. Cómo la consumimos (o nos consume). Hablo de la tecnología, pero esas interferencias, cortes de conexión, ruidos, etcétera pueden ser cualquier otra cosa que te esté impidiendo fundamentar tu vida en Dios.

En ocasiones me aterroriza la idea de estar viviendo una experiencia cristiana que aparente brillo y luz, como unos granos de uva apetecibles, pero que por dentro solo haya vapor y vacío. ¿Permanezco en Dios o en mí mismo? ¿De quién dependo? Esta es la pregunta detrás de los primeros versículos de Juan 15.

«Tienes fama de estar vivo», dice Juan, «pero en realidad estás muerto» (Apocalipsis 3: 1). No me interesa un formato religioso estático, o solo estético. No quiero un cristianismo envasado. Ni actuar porque siempre se ha hecho así. Quiero estar sumido en Cristo, no consumido en las cosas. Sumergido en su Vida, en su Palabra, en su Reino; no enredado y perdiéndome el proyecto lleno de fruto que Dios tiene para mi vida.

¿Dónde están hoy las Ester, los Daniel, los Pablo…? ¿Dónde están los que se enchufan antes a la oración que al móvil? ¿Los que dedican un tiempo a la lectura bíblica antes que a la novela de moda? ¿Dónde están aquellos cuya atención y mirada busca a Jesús antes que al espejo? ¿Dónde estás? ¿Dónde hundes tus raíces? ¿En qué o quién permaneces? ¿Qué mensajes consumes? ¿De qué se alimenta tu mente y corazón?

Si ves que tu hermano tiene una vida sin fruto…, por favor, avísale. Dale un codazo o una colleja. Si ves que eso me pasa, aunque me incomodes, hazlo. Sé que todavía hay esperanza. Acuérdate de la Vid verdadera. Recuérdale a tu hermano/a para qué estamos aquí. Recuérdame Quién dio su vida por mí. Aunque su cruz no tuviera luces de neón sé que le necesito. Ayudémonos unos a otros a mirar a Jesús. Dirijámonos hasta él en primer lugar para conectarnos y recibir vida. Vida en abundancia. Vida fructífera.

Llamamiento

Te propongo #AyunoDigital, ayuno de todo aquello que produce interferencias con Cristo. A veces me veo a mi mismo, en el sábado, con el móvil en la mano, navegando sin rumbo por la red. Cuánto necesito a un discípulo valiente que me rescate:

“¡Ey, conéctate a Jesús y evita ser cortado de la Vid!”

Pon el móvil, o lo que sea que suponga una barrera en tu conexión diaria con Dios, en #ModoAvión; ¡como si nos fuésemos volando con el Maestro! Limita el impacto de la tecnología, las aplicaciones y todo aquello que consideres que te distrae de Jesús. Hay lugares a los que solo se puede llegar prestando atención a las direcciones del Camino.

Dios te regala 1.440 minutos cada día. Aunque estés en contacto con él más de una vez, resérvale en exclusiva al menos 15 minutos (¡te quedan 1425!).

Tu experiencia del sábado es directamente proporcional a cómo has vivido con Jesús durante la semana.

¿Una semana pobre espiritualmente? Entonces no esperes que tu sábado sea espectacular. Si durante la semana no hablo con mi mujer, no la escucho, no paseamos, no nos besamos, no dedicamos tiempo y espacio a cuidar nuestra relación… ¿qué puedo esperar?

Abandona el ruido de tus quehaceres y conéctate a la Fuente de alimentación verdadera. Tu vida va a cambiar.

Lee la Biblia, fundamento de tu fe. Háblale en oración, echa sobre él todas tus necesidades y preocupaciones. Permanece en Jesús (Juan 15: 4). Ya has sido limpiado por su Palabra (15: 3). Disfruta, ten una vida llena de frutos (15: 2).

DINÁMICA DE GRUPO

Juan 15: 1-4 recoge las significativas palabras de Jesús que hemos analizado. En ellas se nos invita a permanecer en Cristo, a estar conectados a la Vid verdadera. El versículo 3 dice que la palabra que nos ha comunicado nos ha limpiado. El mensaje del evangelio, la buena noticia de lo que Dios ha hecho y puede hacer en nuestra vida, es un mensaje demasiado relevante como para esconderlo entre cuatro paredes.

1. VALORA:

¿Qué es lo que más te impacta del mensaje de salvación?

2. CAMBIA:

¿Qué puedes hacer para mejorar tu conexión diaria con Dios?

3. ACTÚA:

¿Cómo podemos levantar la Cruz en un mundo con tantas interferencias?

4. CONECTADOS EN ORACIÓN:

Por la relevancia de nuestro mensaje de manera personal, como iglesia local, nacional y mundial.

Autor: Samuel Gil. Responsable de Comunicaciones de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España y director de Hopemedia
Imagen: Revista Semana de Oración Conecta 2019 + Xiaolong Wong en Unsplash