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“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmos 51:10).

Hace mucho tiempo, en una empresa, una limpiadora tiró a la basura, por accidente, un cheque arrugado de más de 800.000 euros al que confundió con un trozo de papel inservible. Posteriormente la trituradora de papeles hizo diligentemente su trabajo reduciendo el papel a finísimas tiras.

Cuando a la mañana siguiente el director se percató de lo que la limpiadora había hecho, se disgustó muchísimo. Necesitaba ese cheque. El hecho de que estuviera arrugado, no mermaba ni un ápice su valor. Sin embargo, en lugar de desesperarse, tomó una decisión: recompondría los pedacitos de papel hasta volver a formar el cheque.

Esta historia me recuerda lo valiosos que somos para Dios. Somos trozos de papel arrugado por el pecado, pero nuestro valor es el que Dios nos puso al crearnos y te garantizo que es muy superior a ochocientos mil euros. El Señor estampó su firma, la imagen de Su Amor, en nosotros y por sucia y despintada que esté, sigue ahí.

Cuando la humanidad, en el principio, traicionó al Señor, Satanás se encargó de destruirla y hacerla pedacitos. Y no fue precisamente un error, lo hizo a propósito para dañar a Dios.

Sin embargo, el Todopoderoso no podía consentir que tu fueses exterminado. Eres demasiado valioso para Él, de modo que elaboró un plan, el Plan de Salvación, que te restaurará completamente, y mientras tanto, pacientemente, está pegando todos tus trocitos rotos, si le permites hacerlo. 

La consecuencia de la separación del ser humano de Dios, que es el Bien, la Felicidad y la Vida es el mal, el sufrimiento y la muerte, pero Jesús murió en tu lugar para que tu puedas escoger de nuevo la Vida. Por eso, gracias a Jesús, el Espíritu Santo puede recomponer tus pedazos desde ya y para la eternidad.

La destrucción definitiva no es un castigo, es la consecuencia inevitable de rechazar la Vida, que es Dios. Fuera de Él no hay nada…

Pero esta historia el cheque arrugado no solamente me recuerda tu valor para Dios, también es un buen ejemplo para hablar de autoestima. En demasiadas ocasiones te autodestruyes en cachitos que crees que luego nadie podrá recomponer. Una voz te dice que no vales, que no puedes… que eres un inservible trocito de papel arrugado, porque todo lo haces mal. Siempre acabas haciendo lo que no debes. No vales para nada. Pero eso es mentira. No escuches esa voz, porque es la del enemigo de Dios.

Tu no puedes recomponerte a ti mismo, pero Dios si puede. Él tiene el mejor pegamento del mundo: Su Amor. Y cuando aceptas a Jesús, pones tu voluntad en Sus manos, Le pides perdón y permites que el Espíritu Santo te transforme por dentro, Dios obra el milagro de la restauración. 

 

Autora: Esther Azón. Teóloga y comunicadora. Productora TV, guionista y redactora web en HopeMedia. Editora de la Revista Adventista de España y ANN España. 

Foto: Kelly Sikkema en Unsplash

Lic. Teología & Comunicadora Editora Revista Adventista Productora radio y TV/ Redactora Web en HopeMedia Edit/coordin. Quecurso.com

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