Espiritual

Antivirus 9: Gozo

Que el gozo surja en nuestras vidas en medio del temor que ésta insólita y nueva situación a traído a nuestras vidas. El gozo nos permitirá ver a Cristo y adorarle.

Que el gozo surja en nuestras vidas en medio del temor que ésta insólita y nueva situación a traído a nuestras vidas. El gozo nos permitirá ver a Cristo y adorarle.

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No sé si os pasa a vosotros, pero esta palabra, Gozo, la tenía descatalogada de mi lenguaje cotidiano. Y ahora pienso que es una pena: ¿por qué no la usamos más?

Quizá porque, si hacemos una búsqueda rápida en distintos navegadores, aunque la definición de la RAE sea aséptica: “sentimiento de complacencia en la posesión, recuerdo o esperanza de bienes o cosas apetecibles”; en general, las definiciones están asociadas al contexto religioso, por ejemplo:

“Gozo es una virtud, que tiene su origen en el Espíritu y se relaciona con actos de caridad”.

“Se entiende por gozo, una profunda alegría espiritual infundida por el Espíritu Santo en las personas que son poseídos por Dios”.

No me extraña que con estas definiciones muchos hayan dejado de utilizarla, pero ¿qué hay de nosotros?

La palabra gozo pareciera capturar la intención que psicólogos y gurús actuales intentan darle a la palabra felicidad. Una conquista que tiene que surgir desde el interior, que no puede depender de otros, ni del contexto y sus circunstancias.

Frutos del Espíritu

La pregunta quizá sea: ¿qué tiene que ver el Espíritu Santo en todo esto? La Biblia dice en Gálatas 5:22-23 que «El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz,…; contra tales cosas no hay ley”.

Como un mango apetecible y aromático, así vuelve el Espíritu a una persona. Le dona virtudes de otro planeta. Se vuelve alguien con quien apetece estar.

Esto me lleva a pensar que si nuestras iglesias fuesen un mercado, ¿a qué olerían? O quizá, ¿tendría un panorama desolador, parecido a algunos de los supermercados actuales?

El gozo en la Biblia

Me ha gustado mucho descubrir una historia de la Biblia en la que el gozo está presente con una curiosa combinación. Se trata de Mateo 28, en donde María Magdalena y María, la madre de Jesús, se acercaron a la tumba después de su muerte:

“Y he aquí, fue hecho un gran terremoto: porque el ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, había revuelto la piedra, y estaba sentado sobre ella.

Y su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.

Y de miedo de él los guardas se asombraron, y fueron vueltos como muertos.

Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis á Jesús, que fue crucificado…

Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo á dar las nuevas á sus discípulos. Y mientras iban á dar las nuevas á sus discípulos,

He aquí, Jesús les sale al encuentro, diciendo: Salve. Y ellas se llegaron y abrazaron sus pies, y le adoraron.

Entonces Jesús les dice: No temáis: id, dad las nuevas á mis hermanos, para que vayan á Galilea, y allí me verán.”

¿Temor y gozo?

Es curioso, quién diría que el gozo puede ser compatible con el temor. Sin lugar a dudas, el mundo secular ha tergiversado mucho la comprensión de esta palabra, más asociada al placer egoísta que al fruto del Espíritu.
Quién amaba más a Jesús sino estas mujeres. Claro que lo querían ver, claro que deseaban que todo fuese un mal sueño. Él iba a resucitar, lo había dicho. Pero así es nuestra fe. No podemos ver más allá de nuestra limitada realidad. Los sentimientos humanos se mezclan continuamente.

El miedo y el gozo pueden convivir. No tenemos que sentirnos culpables de que así sea, o creer que estamos perdidos por nuestra incredulidad. Él conoce a los humanos. Convivió con ellos. Y estas dos mujeres a las que tanto amó le reforzaron este conocimiento.

Los humanos podemos estar intensamente alegres y muertos de miedo a la vez.

El ángel les dijo: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis á Jesús, que fue crucificado.

Buscarle hace la verdadera diferencia en el origen de ese temor. Querían volver a verle. Se habían relacionado con él. Pero estaban tristes y desconcertadas con lo que estaban viviendo. Todo era demasiado nuevo y extraño para su corta mente.

Y luego, más adelante en la historia, Jesús se encuentra con ellas; ¡claro que estaban felices de verle!, pero seguían muertas de miedo con esa rara situación para sus mentes humanas. Jesús tiene que recordarles: “No temáis: id, dad las nuevas a mis hermanos”. Compartir las noticias que os dan esa alegría intensa. Las buenas noticias, la esperanza. Esta historia aún no ha acabado y tiene un final feliz.

Poner de nuestra parte

¿Cómo podemos experimentar entonces ese gozo sobrenatural? Si bien es un fruto del Espíritu, es decir, algo que nos es dado, ¿qué tenemos que hacer nosotros para estar en condiciones de recibirlo?

Os voy a dejar con un acróstico muy sencillo y muy fácil de recordar para tener la actitud adecuada para recibir el gozo. Con este acróstico podéis bendecir a toda vuestra familia, porque está presentado de tal forma que vuestros hijos lo puedan recordar.

Quizá podéis escribir el acróstico en la nevera o en algún lugar de la casa en el que todos lo veáis, porque estos días necesitamos ese gozo de sabernos más cerca del encuentro con nuestro Señor.

G.O.Z.O.

Para que el Espíritu pueda regalarnos ese gozo necesitamos tener:

Gratitud

Orden

Zarza

Oración

Gratitud:

Una mente agradecida es un factor protector para la salud mental. Un corazón agradecido sabe estar satisfecho, complacido, con memoria para recordar todo lo que ya ha recibido. En estos días, cada vez que te venga un pensamiento de preocupación o tristeza recuerda algo por lo que puedas agradecer. Esto colaborará para que puedas recibir ese gozo.

Orden:

Elena de White dice en Consejo para los maestros pg. 166 que “el orden es la principal ley del cielo”. Una vida ordenada lleva a una mente ordenada. El orden implica rutinas, hábitos, horarios en el sueño, la alimentación, en resumen: temperancia. Una mente  y una vida ordenada es la que puede alcanzar el gozo. Para algo hemos tenido tanta luz en relación al estilo de vida.

Zarza:

Esta palabra curiosa que habla de un arbusto cuyas ramas crecen desordenadas. En realidad la utilizo solo como una pista para recordar lo importante para alcanzar el gozo. En valenciano y catalán se utiliza mucho la palabra xarxa, sobre todo en el contexto escolar. Cuando llegué a tierras valencianas entendía que me decían zarza, y no sabía qué significaba y qué querían decir. Un día busqué en el diccionario y descubrí que la palabra xarxa significaba red. Y de eso se trata. Para alcanzar el gozo necesitamos de una buena red de relaciones fuertes y significativas con las que compartir nuestra esperanza. Tal como le indicó Jesús a las mujeres en la historia. Id y compartir las buenas nuevas.

Oración:

Y por último, lo más importante. El Espíritu Santo no puede sembrar este fruto en nuestra mente si no es por nuestra dedicación en su búsqueda. También tal como las mujeres de la historia. El ángel dijo: sé que buscáis al Señor.

Que el gozo surja en nuestras vidas en medio del temor que ésta insólita y nueva situación a traído a nuestras vidas. El gozo nos permitirá ver a Cristo y adorarle.

Autora: Maijo Roth, responsable de los ministerios MIAF+ (Infancia, Adolescencia, Escuela Sabática Infantil, Familia y 60+)