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El problema del ser humano es que no sabe amar. La buena noticia es que podemos aprender a Amar de la mano de Dios, a través del ejemplo de Jesús y la transformación de nuestro corazón por parte del Espíritu Santo. 

«Un mandamiento nuevo os doy: Que os Améis unos a otros; como yo os he Amado, que también os Améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis Amor los unos con los otros» (Juan 12: 34-35).

Amor es una palabra cálida. Acaricia el alma. Cuando amas te sientes mejor persona, y cuando recibes amor eres capaz de todo.

Existen muchos tipos de amor. Según la psicología, hay seis tipos de amor: Eros, Ludus, Storge, Manía, Pragma y Ágape, y todos ellos son sentimientos. Pasión, amistad, etc.

Es cierto que Ágape es el tipo de amor más puro, desinteresado y que incluso se aplica a Dios. Sin embargo, para Dios el Amor es mucho más que un sentimiento, es un principio. Es reflejo de su carácter. Es una actitud, una forma de vida, una manera de ser. El Amor de Dios es mucho más grande y puro que el amor humano, y no podemos abarcarlo por culpa del pecado. El Amor de Dios es desinteresado, eterno, absoluto, es la esencia del mismo Creador. Por eso, no podemos conocerlo, si no conocemos a Dios.

Tú amas, pero Jesús Ama

Tú amas, pero Jesús Ama, con mayúscula. Por eso, si dices conocer a Dios, conocerás el verdadero Amor, y ese Amor no te dejará igual. El Amor de Dios (1º Juan 4: 8), es un amor que no puedes alcanzar sin Su presencia en tu vida y sin que el Espíritu Santo te transforme.

La experiencia cristiana, en el fondo, es tratar de llegar a vivir y a reflejar ese Amor, porque es el carácter mismo de Jesús, al que admiras y quieres imitar.

No te disgusta que Jesús te diga que debes Amar a los demás. El problema aparece cuando te pide que les Ames, que lo hagas como Jesús. Es ese «como Yo os he Amado» de Juan 12: 34, lo que parece imposible. Y todavía es peor cuando nos dice cosas como «Ama a tus enemigos» (Mateo 5: 44).

¿Cómo Amar como Jesús Amó? ¿Cómo llegar a Amar a un enemigo? No puedes hacerlo. Acaso puedes fingirlo, pero ¿sentirlo realmente? Imposible. Imposible… si el Espíritu Santo no te transforma.

Corazones transformados

Y es que para tu naturaleza egoísta es, ciertamente, imposible. Necesitas que el Espíritu Santo trabaje en tu interior y te cambie. Necesitas «nacer de nuevo», morir al viejo «yo» y comenzar desde cero, pero esta vez de la mano de Jesús. Eso simboliza el bautismo (Juan 3: 7). Necesitas, un nuevo corazón, capaz de amar y la única manera de tenerlo es entregando el tuyo a Jesús, tal como está, para que lo limpie y lo cambie. Es una promesa del Señor. Él lo transformará.

Ezequiel 36:20-28 promete: «Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios». Es Él quien hace posible que tu Ames. No eres tú, es Él trabajando dentro de ti. Como dice Filipenses 2:13: «porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad».

Respeto como forma de amar

A veces te sentirás tentado a querer cambiar a otras personas, pero no debes hacerlo. Su transformación no es tarea tuya, sino del Espíritu Santo.

Una de las lecciones más importantes sobre el amor que he aprendido, es que no podemos juzgar ni tratar de cambiar a los demás. El respeto es la principal forma de amar. Hay gente que no querrá tu amistad, y debes Amarles respetándolo. Muestra tu amor a través de tu forma de comportarte: amablemente, educadamente y tratando de ponerte en su lugar.

Nunca critiques. Cuando lo haces, te predispones negativamente hacia la persona en cuestión y pones también a otros en contra. Eso no es lo que Jesús quiere. Busca las cosas positivas de los demás y habla de lo que te gusta, no de lo que no te gusta. Serás mucho más feliz y sembrarás felicidad.

Solo si Dios está en tu corazón podrás llegar a Amar como Jesús Ama. Y recuerda que este es un mandato directo del Señor que solamente podrás cumplir si dejas que el Espíritu Santo te transforme a través de la oración, el estudio de la Biblia y el trabajo por los demás. No eres tú, es Dios trabajando dentro de ti.

Amar a Dios lo cambia todo

Y es que amar a Dios lo cambia todo. Cuando amas, de verdad, a Dios, ese amor te transforma y de hace capaz de amar a los demás.

Durante todo un curso escolar impartí clases de Biblia en el Colegio Adventista de Sagunto (CAS) sustituyendo a un querido profesor que estaba realizando su doctorado. Daba clases desde 1º de la ESO hasta 1º de Bachillerato. Recuerdo que un día, en 4º de la ESO estaba hablando del Amor de Dios, y que ese amor debe ser lo primero en nuestra vida. Una de mis alumnas alzó la mano y preguntó:

– ¿Quieres decir que debo amar más a Dios que a mis padres?

La pregunta me sorprendió. Y por un segundo no supe qué contestar. El Espíritu Santo me inspiró la respuesta.

– Así es, porque si amas a Dios, Amarás de verdad a tus padres, con un amor puro, un amor desinteresado…

La jovencita se quedó un momento en silencio y asintió. Si somos sinceros con nosotros mismos, nuestro amor suele ser bastante egoísta.

Autora: Esther Azón, teóloga y comunicadora. Coeditora de la Revista Adventista; gestora de RRSS de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España; editora y presentadora del Informativo Adventista de España; presentadora de RadioAdventista.es y editora de contenidos web en HopeMedia.es.
Imagen: Foto de Hush Naidoo Jade Photography en Unsplash