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LECCIÓN 7 PARA EL 15 DE AGOSTO DE 2026: UN RETRATO DEL AMOR

1ª de Corintios 13 es conocido como «el capítulo del amor». No se define aquí a un amor de tipo romántico, sino un tipo de amor mucho más profundo: el amor divino.

Pablo desgrana magníficamente cómo mostrar en nuestra vida el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones (Rom. 5:5).

El amor es el motor que dirige todas nuestras acciones, el motivo por el cual hacemos lo que redunda en el beneficio de aquellos con quienes nos relacionamos.

A. LA SUPREMACÍA DEL AMOR

El camino más excelente.

  • ¿Qué clase de amor está presentando Pablo en 1ª de Corintios 13, y por qué supera a cualquier don espiritual? (1 Co. 12:31-13:3)
  • En griego existen varias palabras para definir el amor. Pablo escoge agapē (amor desinteresado, incondicional y reflexivo, que busca únicamente el bienestar del ser amado), que es la misma que Juan usa al decir que «Dios es amor» (1 Jn. 4:8).
  • Ningún don espiritual es útil si no se ejerce motivado por este tipo de amor. En realidad, todos nuestros actos y nuestros pensamientos deben estar impregnados de amor agapē.
  • Jesús nos avisó de que, a causa de la maldad, este amor se enfriará (Mt. 24:12). Pero no debemos permitir que esto ocurra en nosotros, en nuestros hogares, o en nuestras iglesias.

B. LAS CARACTERÍSTICAS DEL AMOR

Lo que el amor hace.

  • Es sufrido (makrothymeō: tener espíritu largo, aguantar, ser paciente) — Muestra paciencia y tolera los errores de otros.
  • Es benigno (jrēsteuomai: actuar benevolentemente) — Es misericordioso y compasivo.
  • Se goza de la verdad (synjairō: expresar simpatía, congratularse) — Se alegra con los que apoyan la verdad.
  • Todo lo sufre (stegō: cubrir con silencio, soportar pacientemente) — Oculta y calla las faltas de otros, sin divulgarlas.
  • Todo lo cree (pisteuō: tener fe, dar crédito, confiar) — No condena, sino que otorga el beneficio de la duda.
  • Todo lo espera (elpizō: esperar o confiar) — Siempre espera que algo bueno suceda.
  • Todo lo soporta (hypomenō: resistir, soportar, tener entereza, perseverar) — Soporta dificultades, pruebas y persecuciones.

Lo que el amor NO hace.

  • No tiene envidia (zeloō: tener un sentimiento ardiente) — No envidia a los que tienen otros dones o virtudes.
  • No es jactancioso (perpereuomai: jactarse, fanfarronear) — No desea ser alabado por los demás.
  • No se envanece (fysioō: inflarse, enorgullecerse) — No tiene un concepto exagerado de sí mismo.
  • No hace nada indebido (asjēmoneō: actuar indebidamente) — No actúa en contra de las normas sociales y morales.
  • No busca lo suyo (zēteō: buscar) — Renuncia a sus derechos por el bien de los demás.
  • No se irrita (paroxynō: sacar punta a algo para irritar, incitar o exasperar) — No es irascible ni excesivamente susceptible.
  • No guarda rencor (logizomai: hacer inventario) — Perdona y no tiene en cuenta las ofensas recibidas.
  • No se goza de la injusticia (jairō: estar alegre, feliz, o encontrarse bien) — No se alegra de los errores, sino que procura enmendarlos.

Un retrato de Jesús.

  • Es sufrido: soportó azotes, insultos y desprecio (Mt. 27:27-31).
  • Es benigno: se interesaba por toda persona que sufriese.
  • Se goza de la verdad: enseñaba la verdad con claridad y convicción.
  • Todo lo sufre: no juzgó a la mujer pecadora y le otorgó el perdón (Jn. 8:10-11).
  • Todo lo cree: confió en la sinceridad de Zaqueo (Lc. 19:8-9).
  • Todo lo espera: preparó a 12 hombres para una misión «imposible».
  • Todo lo soporta: soportó hambre, rechazo, dolor y persecución.
  • No tiene envidia: no buscó honores, y se juntó con los humildes.
  • No es jactancioso: aunque era el Rey del Universo, no se jactó de ello.
  • No se envanece: estuvo dispuesto a realizar los trabajos más humildes.
  • No hace nada indebido: procedía con cortesía y corrección con todos.
  • No busca lo suyo: hizo siempre la voluntad de su Padre (Jn. 6:38).
  • No se irrita: aun cuando le golpearon, respondió con cortesía (Jn. 18:22-23).
  • No guarda rencor: pidió perdón para aquellos que lo crucificaban (Lc. 23:34).
  • No se goza de la injusticia: habló duramente a los injustos fariseos (Mt. 23:27-28).

C. LA PERSEVERANCIA DEL AMOR

La mayor de las virtudes.

  • Los corintios estaban mostrando con su actitud lo que el amor no hace: eran envidiosos; jactanciosos; vanidosos; actuaban indebidamente; eran egoístas; se irritaban; eran rencorosos; y toleraban el pecado.
  • Al igual que ellos, nosotros debemos abandonar estas faltas y abundar en las virtudes del amor, tal como nos lo enseña Pablo, para poder usar correctamente los dones espirituales. Además, nos invita a permanecer en otras dos virtudes: la fe y la esperanza.
  • Cuando Jesús venga, el pecado dejará de existir, y gozaremos de la vida eterna junto a Él. Entonces, la profecía, las lenguas y otros dones, junto a la fe y la esperanza, dejarán de ser necesarios. Pero el amor perdurará eternamente (1 Co. 13:8).

PARA MEDITAR

«Dios es amor. El amor del Padre y del Hijo es atributo de cada creyente. La Palabra de Dios es el canal a través del cual el amor divino llega al hombre. La verdad de Dios es el medio por el cual se alcanza el intelecto humano. Se da el Espíritu Santo al instrumento humano que trabaja en cooperación con los instrumentos divinos. Transforma la mente y el carácter, capacitando al hombre para poder contemplar a Aquel que es invisible. El amor perfecto solamente puede ser gozado mediante la aceptación de la verdad y la recepción del Espíritu Santo». Elena G. White, Dios nos cuida, 9 de octubre.

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