DÍA 23: UN MINISTERIO PERSONAL
Es hora de enfocarnos en la práctica. Quizás tienes muy claro cuáles son tus dones y tu propósito. Quizás no. Entonces, ¿cómo identificar mi propósito?
- Descubre tu don. Dedica tiempo a pensar y conversar con personas de confianza para descubrir cuál o cuáles son tus dones.
- Verifica tus deseos. Dios ha puesto en el corazón de cada uno deseos y gustos. Piensa en qué disfrutas.
- Practica tus habilidades. Ciertas actividades o habilidades te resultan fáciles de realizar. Es como si las «llevaras en la sangre»: esos son tus talentos.
- Conecta con tu personalidad. Tu personalidad tiene características específicas que pueden potenciar mucho tu ministerio personal. Investiga tu personalidad.
- Examina tus experiencias. Al revisar tu historia verás cómo Dios puede transformar cualquier experiencia o situación en una oportunidad de llegar a otras personas y contarles sobre el amor de Dios.
Dios es consistente en los planes que tiene para ti. No te daría talentos y temperamentos innatos, como también dones espirituales y todo tipo de experiencias en la vida, para que después no los usaras.
Tu ministerio es hacer aquello para lo cual Dios te creó. Dios te creó con un propósito, y eres único. Él sabe que te sentirás plenamente realizado únicamente cuando puedas descubrir y accionar dentro de tu ministerio específico.
Ejemplos de ministerios
- Trabajo con personas con depresión. Imaginemos que piensas realizar un trabajo con personas depresivas, sean ellas miembros de la iglesia o personas no adventistas que residen en la comunidad. Este será tu ministerio.
- Ministerio del emprendimiento. Vamos a suponer que decides organizar este ministerio. En él creas una bolsa de trabajo para personas desempleadas. Además, las orientas y capacitas para llegar a ser empresarios, vendedores, albañiles, empleadas domésticas, etc.
- Ministerio a través del deporte. Puede ser que practiques algún deporte semanalmente con tus amigos de la empresa, y que pienses en transformar tu placer en un ministerio. Puedes orar con ellos, llevarles literatura y darles materiales audiovisuales.
- Ministerio desde la cocina. Quizá te gusta mucho hornear, y quieres acercar a una vecina a Cristo. Puedes cocinar un pan para ella, llevárselo y decirle que estás orando por ella. Luego puedes invitarla a ir a la iglesia y guiarla para que reciba estudios bíblicos.
Muchos y variados ministerios
Existen muchos y variados ministerios. Dios quiere ayudarte a descubrir cuál es el tuyo. Puedes realizar un ministerio externo con características evangelizadoras; puedes crear un ministerio interno para fortalecer y edificar a los miembros de la iglesia. También puedes integrarte a algún ministerio que ya exista.
El deseo de Dios es que estés involucrado en la realización de algún ministerio para la edificación del cuerpo de Cristo y para tu propio crecimiento espiritual.
Para reflexionar: «Los siervos de Dios no poseen todos los mismos dones, pero son todos obreros suyos. Cada uno debe aprender del gran Maestro, y comunicar entonces lo que ha aprendido. Dios ha dado a cada uno de sus mensajeros un trabajo individual. Hay diversidad de dones, pero todos los obreros deben estar unidos armoniosamente, dominados por la influencia santificadora del Espíritu Santo» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 222).
Desafío para hoy: Averigua qué ministerios hay en tu iglesia. ¿Sientes el llamado a colaborar en uno de ellos? ¿Se te ocurre un nuevo ministerio que puedes organizar a partir de tus dones, talentos, personalidad y experiencias?


