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LECCIÓN 5 PARA EL 1 DE AGOSTO DE 2026: TODO PARA LA GLORIA DE DIOS

A partir de 1ª de Corintios 7, Pablo se dedica a contestar una serie de preguntas que los corintios le habían enviado por carta (1 Co. 7:1a).

Por esta razón, aunque los capítulos 8 al 10 tratan fundamentalmente sobre la idolatría, Pablo intercala algunos temas sin aparente relación con este pecado específico.

No obstante, él intenta incluir en cada tema un hilo común: el amor y el respeto mutuo, que deben llevar a la iglesia a la unidad.

Junto a esta idea, Pablo resalta la necesidad de que todo lo que se haga en la iglesia, o en la vida privada, debe ser hecho para la gloria de Dios.

A. EL CONOCIMIENTO Y EL AMOR (1ª DE CORINTIOS 8 — ALIMENTOS SACRIFICADOS A LOS ÍDOLOS)

  • Pablo «divide» a la iglesia en dos grupos: los «fuertes» y los «débiles».
  • Los fuertes comprenden que los ídolos no son nada, pues solo existe un único Dios verdadero. Los débiles no han llegado aún a comprender este punto (1 Co. 8:4-7a).
  • Los fuertes comen carne sacrificada a los ídolos porque saben que los ídolos no pueden contaminar el alimento. Los débiles creen que pecan si comen esa carne (1 Co. 8:7b).
  • Pero los fuertes, por su conocimiento y ejemplo, pueden hacer caer a los débiles (1 Co. 8:10). Por amor a su hermano, el fuerte debe refrenarse (1 Co. 8:11-13).
  • Los cristianos deben anteponer el amor al conocimiento cuando este puede ser un tropiezo para el hermano «débil» (en proceso de crecimiento).

B. LOS DERECHOS DEL EVANGELIO (1ª DE CORINTIOS 9 — PABLO RENUNCIA A SUS DERECHOS)

  • Pablo renunció, al menos, a tres derechos por amor a los débiles:
    1. Derecho de ser alimentado por la congregación (1 Co. 9:4).
    2. Derecho a ser acompañado por su esposa (1 Co. 9:5).
    3. Derecho a no realizar trabajos comunes para su mantenimiento (1 Co. 9:6).
  • Aunque Jesús dejó claro que los que predican el evangelio deben vivir del evangelio, tanto Pablo como Bernabé renunciaron a ello voluntariamente para no poner obstáculo a los creyentes (1 Co. 9:12-14; Lc. 10:7).

C. LECCIONES DEL PASADO (1ª DE CORINTIOS 10:1-13 — ADVERTENCIA CONTRA LA IDOLATRÍA)

  • La experiencia del Éxodo, entendida espiritualmente, es un símil nuestro. El cruce del mar es como nuestro pacto bautismal (1 Co. 10:1-2). El alimento y la bebida que tomaron en el desierto es como nuestra participación de la Santa Cena, donde comemos y bebemos, espiritualmente, el cuerpo y la sangre de Jesús (1 Co. 10:3-4).
  • ¡Cuidado! A pesar de su experiencia, los israelitas cayeron en graves pecados, incluyendo la idolatría y la inmoralidad. ¡Que no nos ocurra a nosotros lo mismo! (1 Co. 10:5-10).
  • De ahí que el apóstol concluya esta sección con un consejo poderoso: «Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Co. 10:12).

D. ABANDONAR LA IDOLATRÍA (1ª DE CORINTIOS 10:14-22 — LA COPA DEL SEÑOR Y LA COPA DE LOS DEMONIOS)

  • Si la comida sacrificada a los ídolos se puede comer tranquilamente, ¿por qué Pablo parece aconsejar lo contrario en 1ª de Corintios 10:20?
  • Una cosa es comer la carne en casa, sin cargo alguno de conciencia, y otra hacerlo durante una celebración pública donde se está adorando a los ídolos. Al participar de este tipo de celebraciones, el creyente reniega de su fe y acepta la adoración a los ídolos.
  • Al participar de la Santa Cena nos hacemos parte del cuerpo de Cristo (la iglesia), mientras que, al participar de las ceremonias idolátricas, tomamos parte con los demonios (1 Co. 10:16-20).
  • No podemos tomar la copa de la Santa Cena, alabando a Jesús, y —a la vez— tomar de la copa que alaba a los demonios (1 Co. 10:21).

E. LO LÍCITO Y LO CONVENIENTE (1ª DE CORINTIOS 10:23-33 — HACERLO TODO PARA LA GLORIA DE DIOS)

  • «Todo me es lícito, pero no todo conviene» (1 Co. 10:23). Dos ejemplos concretos:
    1. En la carnicería vendían tanto alimentos sacrificados a ídolos como no sacrificados. El creyente no debía preguntar el origen para no dar la impresión de que consideraba ilícito tomar ese tipo de carne (1 Co. 10:25).
    2. Un incrédulo invitaba a un creyente a comer. El creyente come sin preguntar (todo le es lícito). Pero el anfitrión dice que la carne se ofreció a un ídolo. Entonces, para no ofender la conciencia del anfitrión, no conviene que el creyente tome de esa carne (1 Co. 10:27-29).
  • Los principios básicos que están detrás de estas instrucciones son también dos: alabar en todo a Dios (1 Co. 10:31); y buscar el beneficio del otro (1 Co. 10:24, 32).
  • Es decir, amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo (tal como Jesús se lo pidió al joven rico).

PARA MEDITAR

«El apóstol advierte a los corintios: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”. Si se vanagloriaban y confiaban en sí mismos, descuidando la vigilancia y la oración, caerían en grave pecado, provocando la ira de Dios contra ellos. […] Pablo instó a sus hermanos a preguntar qué influencia ejercerían sus palabras y hechos sobre los demás, y a no hacer nada, por inocente que fuera en sí mismo, que pareciera sancionar la idolatría u ofender los escrúpulos de los que fueran débiles en la fe. “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios”». Elena G. White, Los hechos de los apóstoles, p. 254-255.

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