DÍA 28: TODO CAMBIA CON PODER
Hoy estudiaremos, con el método de preguntas y respuestas, cómo el evangelio llegará a todo el mundo. Así aclararemos los cuestionamientos más comunes sobre la lluvia tardía y lo que tiene que ver con nosotros.
Premisas sobre el Espíritu Santo: seguir a Cristo cada día
Todos los temas de esta sección se basan en cinco premisas clave:
- Jesús como ejemplo. Cuando sigo el ejemplo de Cristo, me vuelvo apto para recibir el poder del Espíritu Santo y para que él me use. «Sus obras revelan que el Espíritu influye sobre el hombre interior; los que se asocian con ellos se convencen de que han elegido a Jesucristo como su modelo» (Elena G. de White, Exaltad a Jesús, p. 118).
- Consagración diaria. Cuando cada mañana renuevo mi promesa de consagración a Dios, recibo al Espíritu Santo como un poder vivificador y santificador. «A medida que nos acerquemos al fin del tiempo, la falsedad estará tan mezclada con la verdad que únicamente los que tengan la dirección del Espíritu Santo podrán distinguir la verdad del error. Necesitamos esforzarnos para mantenernos en el camino del Señor. […] Cada día debemos volvernos al Señor con plena certidumbre de fe, y acudir a él en busca de sabiduría» (Elena G. de White, Maranata: el Señor viene, p. 198).
Servir con el poder del Espíritu
- Influencia salvadora. Recibo al Espíritu Santo para trabajar con Cristo y alcanzar a otras personas con las buenas nuevas del amor y la salvación que él ofrece. «Los creyentes que se vistan con toda la armadura de Dios y dediquen algún tiempo diariamente a la meditación, la oración y el estudio de las Escrituras, se vincularán con el cielo y ejercerán una influencia salvadora y transformadora sobre quienes los rodean» (Elena G. de White, El colportor evangélico, p. 85).
- Una función indispensable. Dios nos envía el Espíritu Santo como respuesta a la oración de fe para apoyar, sustentar, guiar y animar. «Y como el ministerio del Espíritu Santo es de importancia vital para la iglesia de Cristo, una de las tretas de Satanás consiste precisamente en arrojar oprobio sobre la obra del Espíritu por medio de los errores de los extremistas y fanáticos, y en hacer que el pueblo de Dios descuide esta fuente de fuerza que nuestro Señor nos ha asegurado» (Elena G. de White, Recibiréis poder, p. 124).
- Bendiciones abundantes. El bautismo diario del Espíritu Santo nos brinda también todas las demás bendiciones. «Es la voluntad de Dios que las bendiciones otorgadas al hombre sean dadas en plenitud. Él hizo provisión para que toda dificultad pueda ser superada, para que cada necesidad pueda ser suplida mediante su Espíritu» (Elena G. de White, Dios nos cuida, p. 311).
Para reflexionar: «Si hubo alguna vez un tiempo cuando necesitábamos el poder del Espíritu Santo en nuestros sermones, en nuestras oraciones y en cada acción, ese tiempo es ahora. […] Nuestras almas necesitan vivificarse en la Fuente de todo poder» (Elena G. de White, Alza tus ojos, p. 350).
Desafío para hoy: Reflexiona sobre tu experiencia personal con el Espíritu Santo. ¿Qué rol tiene en tu vida? ¿Oras al Espíritu Santo? ¿Es una presencia relevante en tu día a día?


