UN SUEÑO APARENTEMENTE SENCILLO
Un sueño aparentemente sencillo terminó convirtiéndose en una iniciativa misionera que hoy impacta a mujeres en Albania. La historia, originalmente publicada en Noticias Adventistas, muestra cómo la fe y la disposición a servir pueden transformar impresiones personales en proyectos concretos de evangelismo.
Todo comenzó cuando Helena Linhares Souto tuvo un sueño en el que se encontraba en una iglesia en Albania. Aquella experiencia no se desvaneció al despertar. Por el contrario, dejó en ella una fuerte convicción que compartió con su esposo, Adriano Nunes Souto. Juntos interpretaron ese momento como un llamado de Dios.
Lejos de ser una decisión impulsiva, la pareja ya había adoptado desde 2022 un estilo de vida poco común: dedicar sus vacaciones al servicio misionero. En cada destino, buscaban oportunidades para compartir su fe mediante literatura, predicación o apoyo a iniciativas locales.
UN DESAFÍO CON PROPÓSITO
Cuando finalmente viajaron a Albania, se enfrentaron a múltiples retos: desconocían el idioma, la cultura y no contaban con contactos previos. Sin embargo, decidieron avanzar paso a paso, confiando en que Dios abriría puertas.
Al conocer la realidad del país —donde los materiales cristianos en lengua local son escasos— optaron por una estrategia sencilla pero significativa: preparar marcadores con el texto de Juan 3:16 junto a una referencia del Corán que menciona a Jesús. Este enfoque buscaba tender puentes en un contexto mayoritariamente musulmán.
Su experiencia tomó un giro inesperado durante su primer sábado en la iglesia adventista central de Tirana. Sin conocer su historia, el pastor local los presentó ante la congregación afirmando que vivirían en el país. Para ellos, aquello fue una confirmación del llamado que habían sentido.
INSPIRAR A OTROS A SERVIR
El testimonio de la pareja no solo marcó su propio camino, sino que también motivó a otros líderes. Entre ellos, la responsable del Ministerio de la Mujer en la región, quien encontró en esta experiencia un impulso para fomentar una participación más activa de las mujeres en la misión.

Fruto de esta inspiración nació la iniciativa «Bendecidas para bendecir», un programa realizado en el contexto del Día Internacional de la Mujer. El evento combinó reflexión espiritual con acción práctica: las participantes salieron a las calles de Tirana para repartir flores y mensajes de esperanza, recordando a otras mujeres su valor y dignidad.
MÁS QUE UN PROGRAMA
Más allá de la actividad puntual, esta experiencia refleja un principio esencial de la misión adventista: Dios obra a través de personas dispuestas a dar pequeños pasos de fe. Lo que comenzó como un sueño personal terminó convirtiéndose en un movimiento que moviliza a otros a servir.
Historias como esta recuerdan que la misión no siempre empieza con grandes planes, sino con la disposición a escuchar y responder al llamado de Dios, incluso cuando este se presenta de formas inesperadas.
Fuente: Adaptado de un artículo publicado en Noticias Adventistas.


