Al ocurrir un suceso impactante, se nos alborota la conciencia y nos lanzamos a la opinión de los motivos y consecuencias del hecho, y hasta nos atrevemos a señalar a los causantes y juzgar sus responsabilidades. Pasados unos días, las aguas vuelven a su cauce y podemos reflexionar sobre lo acontecido.
El otro día me llegó por WhatsApp uno de esos emotivos videos, recordando a las víctimas del choque de trenes de Adamuz. Cada vez que ocurre alguna tragedia como esta nos emocionamos y manifestamos, declaramos, hacemos videos, minutos de silencio, y si hace falta enviamos dinero y ayuda.
En los últimos tiempos nos ha tocado ver, incluso vivir, otras fatalidades impactantes como incendios o inundaciones. Transcurridos unos días del choque de los trenes y a raíz del video recibido, me he puesto a reflexionar en el sufrimiento humano y en lo que, como cristianos, podemos hacer al respecto.
Sufrimiento diario, dentro y fuera de los medios
Se suele decir que las desgracias no vienen solas. En una semana hemos asistido a 3 sucesos ferroviarios, en Adamuz, Gelida y Cartagena. A pesar de estar dolido e impresionado por el accidente de esos trenes y las víctimas que nos han dejado, me doy cuenta de que no es lo único por lo que tendríamos que compungir nuestro sentir. Cada día en España mueren 41 personas por accidentes domésticos, 2 por accidente laboral, 3 en accidentes de carretera, 61 por violencia machista, 10 se suicidan, 150 por tabaquismo y 133 por diferentes tipos de cáncer. Esto suma 400 personas diarias, que son más que las de los trenes. Y ocurre cada día. Sí, sí, todos los días. Hemos de revisar nuestras actitudes de vida diaria frente a estas cifras.
¿Cómo es que no nos impresionamos, conmovemos o preocupamos por estas personas? ¿Por qué no salimos a la calle a manifestarnos? ¿Cómo es que no buscamos una solución que acabe con las situaciones de sufrimiento de los que quedan (madres, padres, maridos, esposas, hermanos, hijos, amigos, …)?
¿Tan insensibles estamos frente al sufrimiento que solo nos mueve la espectacularidad de imágenes televisivas? ¿Acaso es solo lo impactante lo que logra mover nuestras conciencias y acciones de solidaridad?
La conciencia y la reacción
Tendríamos, o tendría yo, que estoy escribiendo estas reflexiones, que convocar una manifestación en la plaza principal de mi ciudad para levantar la voz y sensibilizar a la gente, pero, ¿serviría de algo? ¿Nos haría más prudentes, más sensatos, más humanos? No lo sé. Pero, me sigue preocupando que perdamos lo más valioso que tenemos por imprudencias o falta de esperanza vital.
Ahora mismo estoy dolido, sí, por el mal que vemos, pero también por el que no vemos. Y este dolor me lleva a preguntarme: ¿qué estoy haciendo como cristiano ante estas situaciones diarias, no tan espectaculares, impactantes o servidas hasta la saciedad por los medios audiovisuales?
Jesús no dijo que a los pobres los tendríamos siempre con nosotros. Es cierto que desde muchas de nuestras iglesias servimos comida y ropa a quienes están con una mano delante y otra detrás, pero, ¿es suficiente?
Algunos datos más
En Tarragona el Ayuntamiento conjuntamente con la Universidad Rovira i Virgili, realizaron un estudio sociológico en dos tramos: la franja de 16 a 64 y de 64 o más. Analizando los datos recogidos encontraron que el 27,5% manifestaron tener privación severa en la cobertura de necesidades básicas, el 19,1% se situaría en el índice de pobreza, el 18,9% se encuentran en pobreza energética, el 35,8% manifestaron un estado emocional de intranquilidad y estado nervioso.
Finalmente, el estudio mostró que ha bajado el grado de satisfacción delante de la vida y que «las personas que acuden en busca de ayuda a las entidades sociales tienen una mochila cada vez más pesada en salud y malestar emocional, especialmente en los extremos de edad, es decir, entre jóvenes y viejos». Es lo que manifestaba la presidenta de la Mesa de Entidades del Tercer Sector Social de Catalunya.
En España, 12,5 millones de personas están en riesgo de pobreza o exclusión social, esto representa el 25,8% de la población, es decir 1 de cada 4, y 4.1 millones se encuentran en pobreza severa. 8 de cada 100 personas viven con menos de 644 € al mes. Por otra parte, la pobreza infantil ronda los 2,3 millones de niños, siendo el índice de pobreza infantil más alto de la UE. El 9% de la población tiene algún tipo de problema de salud mental y el 25% lo tendrá en algún momento a lo largo de su vida, según la OMS.
«Desquiciamiento» social
No cabe ninguna duda, a la sociedad se le han salido las puertas de los quicios, es decir, está ‘desquiciada’. Y la reflexión vuelve a aparecer en mi mente: frente a estos «pobres» de espíritu, de ánimo, de perspectivas, de esperanza, ¿qué estamos haciendo? ¿Basta con dar comida y ropa? ¿Cómo llenar los vacíos de expectativas? ¿Tenemos acaso nosotros, como cristianos, algo más para darles?
«A los pobres siempre los tendréis con vosotros», nos dijo Jesús, y bien hacemos de atender a quienes podamos según nuestras posibilidades, pero «No solo de pan vive el ser humano», esto también nos lo dijo Jesús.
Entre nosotros sigue habiendo pobres, no solo de pan, sino de futuro, de trascendencia, gente a quienes se les han salido las puertas de su quicio, que ha perdido el equilibrio, las expectativas, la esperanza… ¡Y nosotros podemos ayudarles! ¡Tenemos un mensaje en Cristo para darles de salud, felicidad, paz, amor y Vida!
Más allá de las imágenes
Es bueno que nos preocupemos por las víctimas que los medios de comunicación nos presentan de forma reiterada, pero, no nos olvidemos de los que no se ven y tenemos cada día al doblar la esquina de nuestras casas o en la puerta de al lado en nuestro rellano, porque también nos dejó dicho el Maestro que «en cuanto lo hicisteis a uno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis».
Ojalá podamos hacer un poco más de lo que estamos haciendo, porque nos queda un poco menos de tiempo cada día para poder hacerlo.
Autor: Jordi Abad, Animador sociocultural y Coordinador de ADRA en el Camp de Tarragona, y corresponsal de revista.adventista.es en Reus.
Imagen: Shutterstock
Fuentes de los datos:
https://comunicalasaludmental.org/guiadeestilo/la-salud-mental-en-cifras/#espana


