DÍA 39: REAVIVAMIENTO Y REFORMA
El contexto profético en el que vivimos y anunciamos el mensaje pide un reavivamiento y una reforma que sean más que palabras. Involucran teoría y práctica, en proporción a la revelación diaria del conocimiento de la voluntad de Dios.
El texto clave
En la Biblia encontramos un texto clave para comprender el principio bíblico del reavivamiento y la reforma. Romanos 12: 2 dice: «No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta».
Antes de la conversión, los impulsos pecaminosos dominan al hombre natural, que se guía por la mente carnal (Col. 2: 18). Después de la conversión, la persona pasa a tener la mente de Cristo (1 Cor. 2: 13-16), que el Espíritu Santo guía e influencia diariamente por medio de la Palabra de Dios.
En términos prácticos
El gran desafío después de la conversión es continuar cada día en el proceso de transformación y renovación, para que la mente carnal no prevalezca.
El reavivamiento y la reforma forman un proceso continuo de búsqueda y de entrega, que lleva al creyente a tener hambre y sed de Dios. Este proceso se lleva a cabo por medio del estudio de la Biblia, de la oración y de la meditación. El resultado es la santificación y el uso de los dones para la expansión del reino de Dios.
El reavivamiento acontece cuando la Palabra entra en el corazón, expulsa el pecado y prepara el corazón para una vida de santidad ese día. La reforma es la exteriorización, en la vida práctica, de ese poder vivificante y santificador en todos los aspectos de la vida. Es tener en el rostro el brillo y la imagen de Jesús. El reavivamiento y la reforma tienen un carácter diferente, pero terminan convergiendo hacia el objetivo final.
El objetivo
El fin del reavivamiento y de la reforma debe ser llevar a la iglesia a reproducir el estilo de vida de Cristo, producir el fruto del Espíritu en la vida (Gál. 5: 22-24) y hacer discípulos, cumpliendo así la gran comisión. Todo reavivamiento y reforma que no tiene en cuenta la seriedad de estar preparado cada día para el encuentro con Cristo necesita serios ajustes. Estar en la presencia de Cristo desde la primera hasta la última hora de cada día es el gran objetivo que todos buscamos.
Para reflexionar: «Deben realizarse un reavivamiento y una reforma bajo la ministración del Espíritu Santo. Reavivamiento y reforma son dos cosas diferentes. Reavivamiento significa una renovación de la vida espiritual, una vivificación de las facultades de la mente y del corazón, una resurrección de la muerte espiritual. Reforma significa una reorganización, un cambio en las ideas y teorías, hábitos y prácticas. La reforma no producirá los buenos frutos de justicia a menos que esté relacionada con el reavivamiento del Espíritu. El reavivamiento y la reforma han de efectuar su obra asignada y deben entremezclarse al hacer esta obra» (Elena G. de White, Mensajes selectos, t. 1, p. 149).
Desafío para hoy: Medita en la siguiente frase: «Todos los que son verdaderamente reavivados y reformados tienen un compromiso permanente con la adoración y la misión». ¿Estás de acuerdo? ¿Refleja tu vida esta realidad? Planifica hoy un momento especial de adoración a Dios.


