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Raquel González Sangüesa pasa al descanso

El texto preferido de Raquel era el de Segunda de Timoteo 1:12: “Porque yo sé a quién he creído”. ¡Nos vemos en la mañana de la resurrección!

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El texto preferido de Raquel era el de Segunda de Timoteo 1:12: “Porque yo sé a quién he creído”. ¡Nos vemos en la mañana de la resurrección!

Así es, el domingo 19 de abril, a los 87 años, pasó al descanso, por una parada cardiaca, nuestra hermana Raquel González Sangüesa, la madre del pastor Félix Valtueña. Una de las “madres de Israel” para nuestra iglesia. 

Raquel ha sido una de las grandes mujeres de la historia de la iglesia adventista española. Fue bautizada en 1948 por el pastor José Boix (presidente de la iglesia adventista en aquel momento) con una fe que ella guardó con todo su corazón. Fe que le fue transmitida por su madre, Ángela, quien fue bautizada por Walter Bond, el primer presidente y misionero de la obra adventista en España, en el año 1912.

La hermana González nació en Barcelona y pasó sus últimos días, en compañía de su familia, en La Ametlla del Vallés, cerca de Granollers. Su linaje adventista llega incluso hasta las primeras personas que fundaron una de las primeras iglesias adventistas en Llíria. Su bisabuela, Pascuala, fue bautizada por el pastor Frank Bond, en el año 1911.

Esposa de Félix Valtueña Borque y madre de Félix y Belén

Era una persona tranquila, discreta y muy fiel a la iglesia. Tenía una manera constante y firme de practicar el adventismo. Ella le contaba a sus hijos los duros días que pasaron en los tiempos de la posguerra, cuando los adventistas sufrían por su fe. Uno de los testimonios que ha quedado en la memoria de su hijo, Félix, es cuando los hermanos pasaron días de persecución por practicar el culto adventista. La policía entró en uno de los locales donde ellos se reunían para estudiar la Biblia, y a todos los varones les cortaron el cabello y les dieron a beber aceite de ricino para tener luego diarrea y dolores abdominales. ¡Qué tiempos duros para ser adventistas!

Por todo eso pasó nuestra querida Raquel, que durante mucho tiempo fue miembro en la iglesia de Urgell, y más tarde, a partir del año 2001, de la iglesia de Granollers, donde sirvió al Señor y participó en los servicios divinos hasta sus últimos días. 

Raquel se casó con el hermano Félix Valtueña Borque, allá por el año 1956, y tuvieron dos hijos: Félix y Belén. Fue auxiliar de enfermería y en la iglesia ejerció varios cargos entre los cuales mencionamos el de librera de la iglesia. Además acompañaba a su marido, quien ejercía como  anciano de la iglesia y fue uno de los presidentes de AEGUAE,  contribuyendo prácticamente a la formación de esta asociación.  Su esposo fallecía trágicamente, con tan solo 50 años, en el año 1978, en un accidente ocurrido durante una excursión con los jóvenes de la zona de Barcelona. Un suceso que la marcó para el resto de su vida.  

Uno de los últimos encuentros con la familia al completo, fue en la iglesia de Tallers Barcelona, en el mes de febrero de este mismo año, donde el pastor Félix llevó a cabo la campaña de evangelismo “Celebrando la Gracia”. Allí estaba Belén y Félix con su mama, que no podía más de alegría, estando todos juntos en la iglesia.

“Yo sé a quién he creído”

El texto preferido de Raquel era el de Segunda de Timoteo 1:12: “Porque yo sé a quién he creído”.

El 13 de enero de 2020 fue ingresada al hospital. Ya caminaba con dificultad. En el mes de marzo su salud empeoró y su corazón ya no estaba en las mejores condiciones. Ese viernes por la noche, al prepararse para dormir, ella hizo una oración larga y firme a pesar de que apenas podía hablar. Una oración para su Dios. Con dolores y con complicaciones para respirar pero hizo su última oración acompañada en todo momento por sus hijos.

El domingo, alrededor de las 6 de la madrugada pasaba al descanso con la esperanza anclada en la pronta venida del Señor. Su ceremonia de despedida tuvo lugar el martes. Allí estuvieron solo los familiares más cercanos debido a las circunstancias actuales.

Raquel pasa al descanso con un himno en sus labios, su himno que muchas veces lo cantaba porque era el que más le gustaba:

“Cuando suene la trompeta en el día del Señor,

Su esplendor y eterna claridad veré;

Cuando lleguen los salvados ante el magno Redentor,

Y se pase lista yo responderé.

Cuando allá se pase lista,

Y mi nombre llamen

Yo responderé.”

En nombre de todos los compañeros/as hacemos llegar nuestro más sincero pésame a todos los familiares de nuestra hermana Raquel, a la iglesia de Granollers, y a todos los obreros /as retirados que han compartido más de una vez vivencias y experiencias en el camino del Señor. ¡Raquel, nos vemos en la mañana de la resurrección!

Autor: Richard Ruszuly, secretario ministerial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España. 

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