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profetas del Nuevo Testamento

Lección 4 para el 24 de octubre de 2026: PROFETAS DEL NUEVO TESTAMENTO.

Desde Malaquías, pasaron 400 años sin que se oyera la voz de ningún profeta en el pueblo de Dios. A causa de este silencio, el pueblo de Israel dio por cerrado el canon de las Escrituras (es decir, los libros que componen el Antiguo Testamento).

Sin embargo, Dios no estuvo callado por mucho tiempo más. Llegado el momento, envió un nuevo profeta: Juan el Bautista (Mt. 11:7-9). A partir de ese momento, resurgieron los profetas. Además, ellos fueron responsables, entre otras labores, de escribir el Nuevo Testamento.

Pues bien, ¿cuáles fueron las funciones de estos nuevos profetas y profetisas? ¿Quiénes fueron? Y, por último, ¿existieron falsos profetas, como en los tiempos del Antiguo Testamento?

A. FUNCIONES DE LOS PROFETAS EN EL NUEVO TESTAMENTO

  • En el Nuevo Testamento, la profecía es presentada como un don del Espíritu Santo, que fue derramado abundantemente (Ro. 12:6). Por ejemplo, en una sola iglesia podía haber tantos profetas que tenían que turnarse para hablar (1Co. 14:29-31).
  • Pero, ¿qué funciones cumplían estos profetas? (Ap. 19:10; 1:1; Ef. 4:11-12; 1Co. 14:3; Hch. 15:32).
  • Dar testimonio de Jesús. Ante todo, su misión principal era la de dirigir a las personas hacia Jesús.
  • Anunciar el futuro. Además, revelaban acontecimientos que abarcaban incluso hasta nuestros días.
  • Edificar. Es decir, construir una iglesia firme, que soporte los ataques del enemigo.
  • Exhortar. En otras palabras, declarar el pecado, para que las personas puedan arrepentirse.
  • Consolar. Por ejemplo, Judas y Silas fueron enviados a las iglesias con este propósito específico.

B. PROFETAS DEL NUEVO TESTAMENTO

Jesús, el profeta anunciado

  • Jesús fue considerado profeta por sus contemporáneos (Mt. 21:11; Mr. 6:15; Lc. 7:16; Jn. 6:14). Además, él mismo se atribuyó este título (Mr. 6:4; Lc. 13:33).
  • Asimismo, Pedro especificó que Jesús era el Profeta/Mesías anunciado por Moisés y los demás profetas (Dt. 18:15; Hch. 3:18-26).
  • Pero Jesús no escribió la Palabra de Dios, sino que Él es LA PALABRA (Jn. 1:1). De hecho, no es solo una luz “que alumbra en lugar oscuro”, como lo fueron los otros profetas, sino que Él es LA LUZ (2P. 1:19; Jn. 1:9; 8:12).
  • Por eso, su labor va más allá de la labor de cualquier profeta. Jesús es el único que puede ofrecernos la eternidad a todos en virtud de su vida, muerte y resurrección.

Los apóstoles y los profetas

Los apóstoles y los profetas del Nuevo Testamento tienen características comunes:

  1. Son personas enviadas por Dios (Lc. 11:49).
  2. Reciben dones para dirigir a la iglesia (1Co. 12:28-29; Ef. 4:11-12).
  3. Son el fundamento de la iglesia (Ef. 2:20).
  4. Reciben revelaciones (Ef. 3:5).
  5. Se alegran de la justicia (Ap. 18:20).
  • Cuando se les menciona juntos, los apóstoles preceden a los profetas (excepto en Lucas 11:49). Por su parte, Pedro iguala a los apóstoles con los antiguos profetas (2P. 3:2).
  • Por otro lado, los apóstoles fueron comisionados especialmente para ser testigos de la resurrección por el mismo Jesús (Hch. 10:40-41).
  • Finalmente, el Nuevo Testamento menciona diversos profetas, algunos por nombre: Bernabé (apóstol), Simón, Lucio, Manaén, Saulo (apóstol), Judas, Silas y Ágabo (Hch. 11:27; 13:1; 15:32; 19:6-7; 21:10).

Profetisas

  • Por un lado, la única profetisa mencionada por nombre en el Nuevo Testamento es Ana, que “hablaba del niño [Jesús] a todos los que esperaban la redención en Jerusalén” (Lc. 2:36-38).
  • Por otro lado, también recibieron el don de profecía las cuatro hijas de Felipe, el evangelista (Hch. 21:8-9).
  • Además, la profecía se menciona como un don habitual, tanto en mujeres como en hombres (1Co. 11:4-5).
  • De hecho, Joel anunció de antemano que el Espíritu Santo obraría para que hijos, hijas, ancianos, jóvenes, siervos y siervas profetizaran (Joel 2:28-29).

Colaboradores de Pablo

Además de apóstoles, profetas y profetisas, se mencionan algunos ayudantes de Pablo que, al igual que Silas y Bernabé, tenían el don de profecía:

  1. TIMOTEO: Su llamamiento al ministerio fue profetizado (1Tim. 1:18). Además, fue coautor con Pablo de las epístolas: 2ª de Corintios (2Co. 1:1); Filipenses (Flp. 1:1); Colosenses (Col. 1:1); 1ª de Tesalonicenses (1Ts. 1:1); 2ª de Tesalonicenses (2Ts. 1:1); y Filemón (Fil. 1:1).
  2. TITO: Cumplió varias funciones de profeta, como la edificación (2Co. 8:6); la exhortación (Tito 2:6, 9, 15); y la consolación (2Co. 7:13).

Falsos profetas

  • Jesús advirtió que se levantarían falsos profetas, a los que llamó “lobos rapaces” (Mt. 24:24; 7:15). De hecho, dentro mismo de la iglesia primitiva, ya comenzaron a aparecer estos falsos profetas (1Jn. 4:1).
  • Asimismo, Pablo advirtió a los ancianos de Éfeso que entre ellos se levantarían “lobos rapaces” (Hch. 20:29). A los corintios, además, les avisó sobre la existencia de “falsos apóstoles” (2Co. 11:13).

En resumen, la verdadera profecía se alinea con la Palabra de Dios, señala a Cristo y edifica a la iglesia, mientras que los falsos profetas promueven doctrinas divisorias y el interés propio.

  • Por eso, los creyentes estamos llamados a examinar a los profetas y asegurarnos de que todos sus mensajes sean coherentes con las Escrituras y estén centrados en Cristo.
  • En definitiva, nuestra única defensa contra los falsos profetas (y contra los poderes malignos que los dirigen) es vestirnos con la armadura que Dios nos ha provisto (Ef. 6:10-18).

PARA MEDITAR

“Patriarcas, profetas y apóstoles hablaron según eran movidos por el Espíritu Santo, y declararon claramente que hablaban no por su propio poder ni en su propio nombre. Deseaban que no se les atribuyera ningún crédito, para que nadie los considerara como los originadores de algo de lo cual pudieran gloriarse. Fueron celosos por el honor de Dios, a quien pertenece toda alabanza. Declararon que su capacidad y los mensajes que trajeron les fueron dados como delegados del poder de Dios. Dios fue su autoridad y suficiencia”.

Elena G. White (Ser semejante a Jesús, 30 de julio).

ANEXO: EJES DEL MINISTERIO DE ELENA G. WHITE

El ministerio de Elena G. White tenía dos ejes fundamentales: llevar a las personas a Jesús y dirigir su atención hacia la Biblia.

PRIMER EJE: JESÚS

Tras el congreso de 1888, al ser preguntada sobre los temas tratados, ella respondió: “He estado presentando por los últimos 45 años el inigualable encanto de Cristo” (Sermons and Talks, t. 1, p. 116).

SEGUNDO EJE: LA BIBLIA

Elena jamás pretendió que sus escritos tuvieran un valor superior al de la Biblia, sino que siempre instó a que fueran sometidos a prueba por esta. Por eso, como mensajera del Señor, ella se consideraba una “luz menor” que guiaba a las personas hacia la “luz mayor”, la Biblia (Mensajes selectos, t. 3, p. 34).

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