Lección 3 para el 17 de octubre de 2026: PROFETAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.
En los tiempos del Antiguo Testamento, a las personas que recibían mensajes de Dios para comunicarlos a otros se les llamaba videntes o profetas (1S. 9:9).
Tenían la capacidad de conocer las cosas ocultas, e incluso las que aún estaban por ocurrir (1S. 9:6), pero su labor no se limitaba a esto, sino que abarcaba mucho más. Esta capacidad, por supuesto, no procedía de ellos mismos, sino de Dios.
Pero también había falsos profetas que hablaban “visión de su propio corazón” (Jer. 23:16).
A. ¿QUIÉNES ERAN LLAMADOS AL MINISTERIO PROFÉTICO?
- Podemos caer en el error de creer que los profetas del Antiguo Testamento eran “super hombres”. Pero Moisés se excusaba por ser torpe de lengua (Éx. 4:10); Isaías decía tener labios impuros (Is. 6:5); Jeremías pensaba que era demasiado joven para esa labor (Jer. 1:6).
- De Elías, que se atrevió a amenazar al rey Acab con una gran sequía por su impiedad, se dice que “era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras” (Stg. 5:17).
- Tras protagonizar un gran milagro, Elías se derrumbó totalmente ante la amenaza de muerte de la reina Jezabel (1R. 19:2-4).
- Está claro que Dios no escoge a sus profetas por ser perfectos. ¿Qué ve en ellos? Su amor a Dios y su disposición a obedecerle.
B. ¿CÓMO SE COMPORTABAN LOS PROFETAS?
- Como portavoces de Dios, los profetas y profetisas se esforzaban en vivir a la altura de su llamamiento (1S. 12:3-4). El pueblo los conocía como “varón de Dios”, “hombre insigne” (1S. 9:6).
- Aquellos que no querían aceptar su mensaje, los aborrecían y los amenazaban (1R. 22:8, 27). Pero, a pesar de las presiones a las que eran sometidos, los profetas daban su mensaje con fidelidad.
- Micaías se presentó ante dos reyes, 400 profetas que daban un mensaje favorable, y un guardia que le aconsejaba que se acomodase a las circunstancias (1R. 22:10-13). Sin embargo, se mantuvo firme y se negó a decir algo distinto a lo que Dios le revelase (1R. 22:14).
- No eran perfectos, pero eran hombres y mujeres de oración, fieles a la Palabra, y servidores de Dios y de su pueblo (1S. 12:23; Jer. 42:4).
C. ¿QUÉ LABOR REALIZABAN LOS PROFETAS?
Entre otras, los profetas realizaban estas labores:
- Con los reyes:
- Los ungían (1R. 19:16)
- Los animaban cuando hacían bien (2Cr. 15:8)
- Los confrontaban cuando hacían mal (1R. 21:20)
- Con los sacerdotes:
- Los confrontaban cuando hacían mal (Mal. 2:1-2)
- Con el pueblo:
- Los instruían en los caminos de Dios (Miq. 6:8)
- Les declaraban su pecado (Is. 58:1)
- Los llamaban al arrepentimiento (Ez. 18:32)
- Con nosotros:
- Ponían por escrito sus mensajes (2Cr. 13:22)
D. ¿QUÉ MUJERES TUVIERON EL DON DE PROFECÍA?
El Antiguo Testamento menciona a cinco mujeres profetisas.
- NOADÍAS. Fue falsa profeta en tiempos de Nehemías (Neh. 6:14).
- LA MUJER DE ISAÍAS. No sabemos si se la llama profetisa por tener ese don, o por ser la esposa del profeta (Is. 8:3).
- MARÍA. Como profetisa dirigió a las mujeres en el canto tras el cruce del Mar Rojo. También ayudó a sus hermanos a dirigir al pueblo durante su peregrinaje en el desierto (Éx. 15:20; Miq. 6:4).
- DÉBORA. Tuvo el doble cargo de profetisa y juez, y dirigió al pueblo en la batalla contra Sísara, en compañía de Barac. Tras la victoria, entonó un canto profético de alabanza (Jue. 4:4-9; 5:1).
- HULDA. Fue consultada por Josías acerca del libro de la Ley que había sido encontrado. Además de dar respuesta a la inquietud del rey, le habló palabras animadoras (2R. 22:14-20).
E. ¿QUÉ CARACTERÍSTICAS TENÍAN LOS FALSOS PROFETAS?
No todos los que profetizaban lo hacían por haber recibido un mensaje de Dios (Jer. 14:14). ¿Cuál era su mensaje y por qué lo daban?
- Inventaban sus propias profecías (Ez. 13:2, 17)
- Decían lo que la gente quería oír (Ez. 13:16)
- No hablaban contra el pecado (Ez. 13:22)
- Buscaban lucro personal (Ez. 13:19)
¿Por qué alguien querría decir que habla de parte de Dios cuando sabe que no es cierto? ¿Autoengaño? ¿Deseo de obtener reconocimiento, o ganancias económicas o de otro tipo?
Lo más triste de los falsos profetas es que hay personas que los oyen y los siguen. Les gusta lo que dicen porque no requiere esfuerzo, ni les remueve la conciencia. Pero seguir su camino solo lleva a la muerte.
El verdadero profeta siempre advierte sobre los peligros del pecado, y anima a las personas a ser fieles sin importar las consecuencias.
PARA MEDITAR
“Ningún apóstol o profeta pretendió haber vivido sin pecado. Hombres que han vivido lo más cerca de Dios, hombres que sacrificaron sus vidas antes de cometer a sabiendas un acto pecaminoso, hombres a quienes Dios honró con luz divina y poder, confesaron su naturaleza pecaminosa. No pusieron su confianza en la carne, no pretendieron poseer una justicia propia, sino que confiaron completamente en la justicia de Cristo”.
Elena G. White (Los hechos de los apóstoles, p. 448).
ANEXO: EL LLAMADO PROFÉTICO DE ELENA G. WHITE
Tras su primera visión, Elena se sentía poco dispuesta a ejercer su ministerio profético. Con una salud precaria y escasa educación académica, esta joven de 17 años se sentía indigna e incapaz de llevar adelante su llamamiento.
Una semana después de su primera visión, tuvo una segunda visión en la que se le advirtió de los problemas que tendría que afrontar. Tras mucha oración, y alentada por algunos hermanos, Elena aceptó finalmente su llamado.
En menos de veinte años, tras recibir muchas visiones, y apoyada por su esposo –Jaime White–, había ayudado a crear los cimientos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (fundada oficialmente en 1863).
Su ministerio fue determinante en el establecimiento de los sistemas adventistas de salud y educación, y dejó alrededor de 100.000 páginas de escritos inspirados que continúan comunicando la instrucción divina en todo el mundo.


