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La Palabra de Dios nos aconseja: «No estéis ansiosos». Si aprendemos a confiar plenamente en Dios y, en caso de ser necesario, buscamos ayuda, podremos luchar con ese terrible problema. La ansiedad acompañada de estrés y de depresión está enfermando a la sociedad. Pero se la puede vencer con las actitudes correctas. Las personas que sufren de ansiedad generalmente notan peligro en situaciones en las que otras personas no lo notan.

Desde el 2006 estoy estudiando sobre el estrés, la ansiedad y la depresión cada vez con más frecuencia. Los tres suelen actuar juntos y causar grandes daños en la vida de las personas. Muchos de los que entraron en contacto conmigo en los últimos meses sufren de ansiedad. Por eso hoy, decidí hablar un poco sobre este tema.

¿Eres una persona ansiosa?

La ansiedad es una emoción natural. Todos sentimos ansiedad en algún momento. Pero algunas personas experimentan una mezcla entre sufrimiento y ansiedad.

En el centro de toda ansiedad se encuentra el miedo. Si tu costumbre es estar ansioso, necesitas identificar cuál es el miedo que está en el centro de tu ansiedad. ¿Es miedo de no agradar? ¿Miedo de no lograr algo? ¿Miedo de fracasar? ¿Miedo de morir?

La ansiedad, así como las demás emociones y sentimientos, se producen por la forma en la que nuestra mente percibe la realidad. Las personas que sufren de ansiedad generalmente notan peligro en situaciones en las que otras personas no lo notan. También suelen verse a sí mismas como vulnerables. Esa combinación de “peligro y vulnerabilidad” hace que situaciones comunes de la vida diaria se transformen en verdaderas pesadillas para mucha gente.

Cuando Jesús dijo “no estéis ansiosos” (Lucas 12:29) también invitó a sus oyentes a una reflexión racional: “mirad las aves del cielo” (Lucas 12:24), “mirad los lirios del campo” (Lucas 12:27). Ese es uno de los métodos más eficientes para vencer la ansiedad, el ejercicio de la razón. Cuando estamos bajo el control de la ansiedad, nuestra mente queda dominada por la emoción y nuestros pensamientos son modelados por lo que sentimos. Como resultado vemos las cosas bajo una perspectiva que solo hace que la ansiedad aumente. Pero, cuando evocamos el uso de la facultad mental llamada razón a través de algún tipo de ejercicio mental, retiramos el control que la ansiedad ejercía sobre nosotros y tomamos las riendas de nuestros pensamientos, de esta manera podemos modificar nuestro estado emocional.

Cómo vencer a la ansiedad 

Como mencioné anteriormente, la ansiedad se produce por la forma en la que nuestra mente interpreta la realidad. Por eso, otra forma de vencer la ansiedad es educar la mente para realizar lecturas más saludables de nuestra realidad. Algunas de las situaciones en que más hacemos lecturas incorrectas de la realidad son en las situaciones sociales. Es muy fácil juzgar mal lo que pasa en la mente de las personas, y así crear una serie de dificultades para uno mismo y para el otro.

La manera en la que nos tratamos a nosotros mismos, como asumimos nuestras imperfecciones y limitaciones también puede generar una enfermedad psíquica. Hasta cosas comunes de cada día, como acné en la piel, puede llevarnos a un sufrimiento capaz de enfermar nuestra mente.

Acepte el consejo divino, “no estéis ansiosos”. Si estás enfrentando dificultades para vencer la ansiedad, aférrate a Dios y busca ayuda profesional. ¡No permitas que ese problema que está enfermando a nuestra sociedad te venza a ti!

Autora: Karyne Correia, psicóloga y magíster en Psicología, trabaja en el área clínica y realiza atención psicológica online. 

 

PUBLICACIÓN ORIGINAL: ¡No estéis ansiosos!

Revista Adventista de España