DÍA 40: MIENTRAS AGUARDAMOS
Maranata… ¡Cristo viene! Pero ¿lo crees realmente? ¿Crees que Cristo regresará pronto para llevarte al Cielo? ¿Cuán a menudo piensas en la segunda venida de Cristo? ¿Cuánta importancia le das a esta premisa? Mientras aguardamos su regreso, las siguientes palabras de Pablo son para nosotros:
«Pero vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino vigilemos y seamos sobrios» (1 Tes. 5: 4-6).
El sentido de urgencia
La Palabra dice que debemos aguardar y apresurar nuestra bendita esperanza. Son palabras que indican dinamismo y acción. La convicción de que el regreso de Cristo era inminente impulsaba a Pablo a la misión y al sacrificio. Ver la materialización del reino de la gloria parecía ser el principal blanco del apóstol.
El contexto de 1 Tesalonicenses 4: 17 indica que él esperaba el regreso de Cristo en sus días, en su generación, sin experimentar el dolor de la muerte. Fíjate en sus palabras:
«Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor» (1 Tes. 4: 17).
Esa convicción lo llevó a considerar todas las cosas como basura por causa del evangelio. Pablo no medía esfuerzos y se entregaba por completo. Si Pablo, hace casi dos mil años, tenía esa fe y esa disposición para dedicarse sin reservas a la causa del evangelio, ¿qué debemos hacer nosotros hoy?
Para reflexionar: «La proclamación de la venida de Cristo debería ser ahora lo que fue la hecha por los ángeles a los pastores de Belén, es decir, buenas nuevas de gran gozo. Los que aman verdaderamente al Salvador no pueden menos que recibir con aclamaciones de alegría el anuncio fundado en la Palabra de Dios de que Aquel en quien se concentran sus esperanzas para la vida eterna volverá, no para ser insultado, despreciado y rechazado como en su primer advenimiento, sino con poder y gloria, para redimir a su pueblo» (Elena G. de White, La segunda venida y el Cielo, p. 16).
Desafío para hoy: Hoy terminas este camino de 40 días. Pero lo que no puede terminar es el hábito de dedicar tiempo al inicio de cada día para conectarte con el Cielo. El desafío para hoy es reforzar tu compromiso a:
- Ser una persona de oración.
- Buscar la voluntad de Dios al leer la Palabra.
- Ser un discípulo que ama a las personas y las lleva a Jesús.


