“Y leían en el libro de la Ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura” (Nehemías. 8:8)
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La Escritura nos exhorta a ayudar a los demás; como Cristo lo hacía; de lo contrario, difícilmente podremos decir que somos cristianos.
La reconstrucción del Templo y de Jerusalén provocó resistencia y persecución. Hoy también, la obra del Señor encuentra oposición. ¿Qué podemos hacer para tener éxito en nuestra misión?
La Biblia está llena de historias de personas que Dios escogió para una tarea en particular. ¿Crees que Él tiene, también, un llamado especial para ti?
Dios levantó a Nehemías para que Sus propósitos de reconstrucción de Jerusalén se cumplieran, a pesar de los pueblos vecinos. Los planes de Dios se cumplen siempre.
Acompáñanos en esta 4º temporada sobre Esdras y Nehemías, con unos invitados de lujo. Estudiemos juntos como Dios nos cuida, a través de la historia.
“También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” (Mar. 2:27).
“Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; es clemente, misericordioso y justo. El hombre de bien tiene misericordia, y presta; gobierna sus asuntos con juicio” (Sal. 11:4, 5).
“…Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Cor. 15:58).
La Biblia dice que somos salvos por medio de la fe; no por obras, para que nadie se gloríe. Somos creados en Cristo para buenas obras. (Efe. 2:8-10).
“La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Sant. 1:27).
“Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mat. 25:40).
Estamos llamados a reflejar el carácter y las acciones de Cristo. Jesús no se contentaba con hablar del amor de Dios, Él lo vivía y lo compartía con los demás. Especialmente con los más necesitados.
La verdadera adoración consiste en vivir compartiendo las preocupaciones de Dios por las personas, y en amar y buscar a los oprimidos y olvidados.
Los profetas pueden ayudarnos a ver la injusticia y el sufrimiento a través de los ojos llenos de lágrimas de Dios. Pero, además, nos llaman a la acción.
Estudiaremos Salmos y Proverbios: dos libros especialmente adaptados a los desafíos de vivir fielmente en medio de las experiencias y pruebas comunes de la vida.
“También les dijo: El día de reposo (sábado) fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” (Mar. 2:27).
“No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová” (Lev. 19:18). En las historias de Enoc,…
“El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra” (Prov. 14:31).
La vida y las palabras de Juan el Bautista proporcionan algunas lecciones, sobre el tema de volver al Señor, que podrían usarse también en la familia.
La familia es una unidad relacional y Cristo puede brillar a través de su testimonio. La familia es el primer campo misionero.
Respecto a las normas culturales compatibles con el cristianismo, y las que no lo son, necesitamos permanecer bíblicamente fieles y culturalmente sensibles.
Tal vez lo más difícil de hacer en una situación emocionalmente exacerbada es recordar que nuestro cristianismo debe ser palpable en esos momentos.
Abordamos algunas de las realidades más aleccionadoras de la vida familiar a las que nos veremos expuestos, utilizando consejos bíblicos y cristianos.