DÍA 35: LO QUE ENTRISTECE AL ESPÍRITU SANTO
Como hemos visto hasta aquí, el ministerio del Espíritu Santo es indispensable para nuestra salvación. Y, a pesar de ello, muchas veces actuamos en contra de su influencia. Hoy analizaremos algunas actitudes o conductas que entristecen al Espíritu Santo, en desafío al mandato de Efesios 4: 30: «Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención».
Actitudes que apagan su influencia
- Entretenimientos impropios. «Las diversiones están haciendo más para contrarrestar la obra del Espíritu Santo que cualquier otra cosa, y el Señor es agraviado» (Elena G. de White, Consejos para los maestros, p. 268).
- Falta de sinceridad. «El Espíritu de Dios está contristado porque muchos no son como debieran ser en su corazón y su vida. La fe que profesan no está en armonía con sus obras» (Elena G. de White, Joyas de los Testimonios, t. 1, p. 496).
- Falta de unión. «El Espíritu de Dios no habitará donde haya desunión y contención entre los creyentes en la verdad. Aun cuando no se expresen estos sentimientos, se posesionan del corazón y ahuyentan la paz y el amor que deben caracterizar a la iglesia cristiana. Son el resultado del egoísmo en su sentido más pleno. […] La complacencia del egoísmo hará ciertamente que el Espíritu de Dios se retire agraviado del lugar» (Elena G. de White, Testimonios para la Iglesia, t. 4, p. 219).
Conductas que lo contristan
- Tibieza en la observancia del sábado. «Cuando sus preocupaciones temporales parecen requerir atención, usted viola el cuarto mandamiento sin escrúpulos. Hace de la observancia de la ley de Dios asunto de conveniencia, obedeciendo o desobedeciendo según lo exijan sus negocios o su inclinación. Esto no es honrar el sábado como institución sagrada. Usted contrista al Espíritu de Dios y deshonra a su Redentor al seguir esta conducta temeraria» (Elena G. de White, Testimonios para la Iglesia, t. 4, p. 244).
- Comentarios desde la ira. «Cuando el Salvador mora en el interior, se revela por las palabras. Pero el Espíritu Santo no mora en el corazón del que se enoja si otros no concuerdan con sus ideas y planes. De los labios de semejante persona, se escapan observaciones mordaces que entristecen al Espíritu […]. El Señor desea que los que están relacionados con su obra hablen en todo momento con la mansedumbre de Cristo. Si usted es provocado, no se impaciente. Manifieste la misma suavidad, de la cual hacía gala nuestro Señor» (Elena G. de White, La voz: Su educación y uso correcto, p. 76).
Para reflexionar: «El Espíritu Santo es un Maestro divino. Si obedecemos sus lecciones, nos haremos sabios para salvación. Pero necesitamos proteger adecuadamente nuestros corazones, porque con demasiada frecuencia olvidamos las instrucciones celestiales que hemos recibido y procuramos seguir las inclinaciones naturales de nuestras mentes no consagradas» (Elena G. de White, Consejos sobre la salud, p. 563).
Desafío para hoy: Presta atención hoy a tu conducta. Cuando identifiques que te alejas del ideal divino, detente y eleva una oración pidiéndole al Espíritu Santo que encamine tus pensamientos y te dé las fuerzas para elegir amar y respetar a todos, por sobre todo.


