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Amada hermana Laura Pastor, nos despedimos… pero por poco tiempo.

Con tristeza en los corazones, anunciamos el fallecimiento de la hermana Laura Pastor Hernández, esposa del pastor Manuel Martorell, y madre de Sergio, Eva, José Manuel y Rubén. Laura pasó al descanso el pasado 26 de julio por la tarde, rodeada por su familia, en una despedida serena.

La hermana Laura fue una mujer dedicada al Señor y a su obra. Acompañó a su esposo en todas las misiones nacionales e internacionales de la obra adventista. Una mujer que selló con su vida un compromiso auténtico de entrega a sus profundas convicciones. Entre ellas resaltaba su certeza absoluta en la pronta venida de Cristo.

Confiada en la resurrección

Pocas horas antes de fallecer, ella aseguraba a todos sus hijos la realidad de la resurrección. Cuando Cristo vuelva, vivirá para siempre en un nuevo mundo con ellos. De ese modo les transmitía su plena confianza en que Cristo está a las puertas. Sus hijos están plenamente alentados por la fe de su madre, y nos toca ahora seguir apoyándoles con nuestras oraciones. A ellos y especialmente a su esposo, el pastor Manuel Martorell.

Laura Pastor elevó nuestras miradas al día glorioso de la venida del Salvador. Una gran mujer que, a través de su familia y de su obra, ha enriquecido con dones y talentos a toda la comunidad adventista en España.

Tanatorio y funeral

Para los que deseen acompañar a la familia Martorell y ofrecer agradecimiento al Señor por la vida de la hermana Laura, pueden hacerlo, este jueves, 28 de julio, a partir de la tres de la tarde, en el Tanatorio de Balmaseda (Calle del Calvario, 11, 48800 (Balmaseda). Más tarde, a las 16 horas, será la ceremonia fúnebre en la sala 1 del mismo tanatorio.

Para acudir del tanatorio al cementerio para el entierro, habrá que ir en coche, aunque no esté lejos. Ésta ceremonia será un poco más restringida al ámbito familiar, aunque estará abierta a todos los que deseen acompañar a los familiares, y se llevará a cabo a las 17 horas.

Luego, el domingo 31 de julio, a las 12:30, en la iglesia adventista de Bilbao habrá lugar una ceremonia especial de despedida en honor a la vida y actividades de la hermana Laura, donde se espera que puedan participar en mayor número todos los que han expresado poder asistir al evento.

De parte de todo el cuerpo pastoral y obreros de la Unión Adventista Española, transmitimos nuestro pésame a la familia Martorell, orando por el consuelo en la esperanza de la pronta venida del Salvador.

«Porque Jesucristo murió por nosotros para que podamos vivir con él, ya sea que estemos vivos o muertos cuando él vuelva. Por eso, anímense los unos a los otros, y ayúdense a fortalecer su vida cristiana, como ya lo están haciendo». (1 Tesalonicenses 5: 10-11).

Enlace del funeral

Para todos los que no podrán estar el domingo 31 de julio a las 12:30 h desde Bilbao, en la despedida de la hermana Laura, les pasamos el enlace del funeral. Consuelo y paz.

Semblanza

Decía un amigo de la familia:

«Para Manuel y Laura, ser pastores, además del apellido de ella, ha sido el modo de entender la vida y el servicio.

Dicen que las apariencias engañan y, en ocasiones, así es. Laura, de estatura menuda y voz frágil, ha sido una mujer fuerte y de principios inquebrantables.

»Compañera y cómplice de Manuel -su mejor amiga- siempre quiso ser esposa de pastor, compartiendo proyectos, ilusiones y tareas.

»Laura era capaz de improvisar un duo para expresar, sin pudor, que jamás nada podría separarles de Cristo, su redentor. Podía quedarse en Centroáfrica durante 15 días sola, con sus cuatro hijos, mientras Manuel atendía a los hermanos de los poblados; o acompañarle en un campamento inundado de jóvenes cobijados por su amor.

»Laura hacía de su fe algo cotidiano. Siempre positiva, sin criticar jamás y haciéndonos sentir a todos parte de su familia.

»Laura Pastor, compañera, consorte, amiga y esposa de Manuel Martorell ya descansa en el Señor. Se despidió de su familia como solían hacer los patriarcas del A.T., con confianza en Dios. Se fue en paz y en la esperanza bienaventurada de la vida eterna.

Quienes hemos tenido la gran bendición de que se cruzara en nuestra vida, la echaremos de menos y anhelamos como ella el glorioso día del reencuentro eterno.

Laura, si alguna vez el tiempo y los avatares de la vida pudieran, de alguna forma, borrar alguno de los bellos momentos que compartimos juntos (cosa que dudo), la impronta que dejaste en nuestros corazones y en nuestros caracteres permanecerá por toda la eternidad».

Todos los que la conocimos, nos sumamos a esa hermosa semblanza.

Con amor fraternal,

Autor: Richard Ruszuly, secretario ministerial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España.

3 comentarios

  • Josefina Cárceles. dice:

    Me ha entristecido mucho que nos deje, pero pensando en ella tengo más deseos de la venida de nuestro Jesús.
    Le transmito ha su esposo mi agradecimiénto por la ayuda que en cierto momento de nuestra vida, ellos nos ofrecieron y, siempre los tengo en mi corazón. Un abrazo para toda la familia.
    Con cariño Fina.

  • Familia Esperante Martínez dice:

    Hemos tenido el privilegio de compartir juntos trabajos, cuando Manuel fue preceptor en el CAS; ilusiones cuando reformaron su casa en Potes; tiempo en algunos viajes y campamentos hechos en familia.
    Nuestro aprecio por Laura era tal, que pusimos su nombre a nuestra segunda hija.
    Siempre estará en nuestro recuerdo y estamos seguros que podremos seguir disfrutando de su sonrisa y abiliadad, cuando vivamos en la Nueva Jerusalén.
    Ha sido sin duda, una excelente madre y esposa.

  • Rosa Mar´´ia Salvador y Carlos Puyol dice:

    Muy querida familia Martorell:
    Es con gran tristeza que conocimos el descanso en el Señor de Laura. Hace unos meses, le´´imos, Carlos y yo, el libro testimonio de vuestra estancia en ´´´´´´Africa como misioneros. Cuando lo terminamos de leer, yo llam´´e a Laura y le dije: siempre te he querido, pero ahora te quiero much´´isimo m´´as por tu dedicaci´´on, consagraci´´on y amor por el Señor y por todo lo que tuvisteis que pasar sirviendo a su causa.
    Esperamos con gran anhelo el d´´ia de la resurrecci´´on cuando podamos volver a encontrarnos.»Bienaventurados los que duermen en el Señor, porque sus obras con ellos siguen». Un abrazo fuerte para todos.
    Rosa Mari Salvador
    Desde este silencio doloroso e inquietante que estamos viviendo debido a mi estado de salud, me uno a Rosa Mari para expresaros el cariño y la solidaridad de nuestra sincera amistad . Carlos